PACHAMAMA III

Antes de ser luciérnaga el bosque fue la oscuridad de la celada,
¿Cuántos siglos perdidos
en la memoria muerta de la luz?
Nos pintaron con los colores de la nada y del vacío, muertos o ciegos
nos dejaron vagar en la sombra del paisaje,
y en la grandeza de tu corazón que me alimenta.
Pero nada nos detiene,
cada quien vuelve a la cita
para juntarnos como antes,
cuando trillábamos los amaneceres
en el alma universal de la poesía
y en el canto que hoy repiten nuestras voces.