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David Auris Villegas
Nacionalidad:
Perú
E-mail:
davidauris@gmail.com
Biografia

David Auris Villegas

David Auris Villegas (Perú, 1975) Escritor, ensayista, poeta, cuentista, pedagogo, articulista, profesor universitario, conferencista y teórico de la pedagogía ética, educación ciudadana, cultura de paz y literatura fatástica. Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y máster en educación por la Universidad de la Habana. Ha sido profesor capacitador en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y profesor de posgrado en varias universidades peruanas. Ha publicado: “Cuentos de medianoche”, “Mañana al despertar piensa en mí”, "Estrategias didácticas de comprensión lectora para la vida", "Cómo redactar artículos científicos" y “Minicuentos para soñar”. Antologado en: A Orillas del río Ichu y en, Palabras sin fronteras, fronteras sin palabras, y ha aparecido en las revistas: La Tortuga Ecuestre, Némesis y Entre paréntesis. Publica sus artículos semanalmente sobre educación y literatura. Asimismo, dirige su página, https://www.davidaurisvillegas.com, dedicado a difundir sus obras y pensamiento pedagógico a través de cuentacuentos.  davidauris@gmail.com

 

POEMAS DEL POEMARIO (MAÑANA AL DESPERTAR PIENSA EN MI), PUBLICADO EN PERÚ A FINES DE 2017.

 

MAÑANA AL DESPERTAR PIENSA EN MÍ

 

¡Mañana!, al heredar

mis insensatas ilusiones y estas

 insobornables sonrisas,

Acaricia nuestro aliento secreto.

 

Evocando tu imperecedero dermis,

al pie de milagrosas pirámides,

¡Allí estaré! ¡Esperándote!,

Seduciendo los brazos del soberbio destino.


Cuando al pie del ceniciento atardecer,
apeteces acostarte,
antes que los ruiseñores esbocen lo imposible,

acércate a los extramuros para degustar orillas de tu boca.

 

Mientras vagos acordes,

rasguea la prodigiosa mandolina,

recuerda mi unánime retrato entre húmedas almohadas y,

abreviando nuestros parpadeos,

presto y aletargado,

¡Viajaré hacia el país del ayer!


Al conmemorar mis peregrinas confesiones,

 garabatea aquel trágico destino,

Abrigando mi extraviado porvenir.

 

¡Amor!

Mañana al despertar,

búscame en la fiesta por disfrutar.

¡Mañana al despertar piensa en mí!

 

SUEÑOS

 

Mañana,

al atravesar el aparente

paraíso de los sueños,

escuché tu

dormido nombre esbozado en el amanecer de mi

 recuerdo.

 

¡No me dejes alma mía!,

entonaban un coro de

multitudes invisibles.

 

Supe entonces que,

no te había perdido.

 

Simplemente,

te he esperado.

más allá de la medianoche.

 

Donde fundiremos nuestra voz

en alas del

esquivo tiempo

que no conoce eternidades,

para viajar despiertos.

 

Viviremos extrañando

el tímido suicidio

del amanecer,

que, a veces habla los 

recuerdos de la prehistoria,

y la promesa de un mañana feliz.

 

 EL BUSCADOR

 

Emergió desde los sueños,

besó tus mejillas,

abrazó mi corazón,

durmió tus sueños y

sonrío con nuestros labios.

 

Bosquejó tu nombre sin conocerme.

Adoró los gritos de tu silencio y

retornó al territorio de los sueños,

como el águila de los alpes,

agitó recuerdos olvidados al nacer.

 

Colmado de amor encontró,

tus olvidadas pantuflas,

mientras dormíamos y se marchó

a la comarca de las memorias.

 

Al caer la tarde,

sonrió nuevamente y

entendimos que nada buscaba;

simplemente nos desempolvó,

donde quizás nacimos.

¡Al fin partiremos!

¿Quién sabe a dónde?

 

Tal vez te busca y aún no lo sabes,

tal vez te encontró y nunca lo sabremos.

 

Simplemente abre tu

corazón y aguarda el aliento satisfecho,

regálame una sonrisa y veras a ti misma,

simplemente sonríe,

y otros, te habrán soñado.

 

NO ES SU CULPA

 

Al partir,

juró escribirme todas las noches,
¡Nunca lo hizo!

no la culpo, simplemente así es la eternidad.


El sabor de su boca todavía disfruto,

como si la hubiera besado ayer.


La he soñado cada instante en infinitas imágenes,

escuchando voces de los niños que tal vez tendremos y

leo los sueños que escribiremos.


A la mitad del camino,

vivía locamente enamorado,

ahí están las promesas por descubrir.

.
Al final del viaje, la amo

¡Cómo no se imagina!


Cada día fui a esperarla

en el viejo banco prehistórico donde

la besé por vez primera,

donde alguna vez resucitaremos.


Las empedradas calles de mi pueblo, 
cuentan una extraña historia de amor,

de cartas por escribir, flores por cultivar,

sueños dormidos y promesas incumplidas.


Esta tarde,
iré por última vez a esperarla,
porque mi tiempo,

¡Se ha terminado para volver a empezar!

 

 

 

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