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Sergio Francisco Fuentealba Rodriguez
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
sermar48@hotmail.com
Biografia

Sergio  Francisco  Fuentealba  Rodríguez

Nació en Santiago, el 4 de mayo de 1931. Profesor Normalista y de Educación Musical. Desde muy joven incursiona  en las letras, poesía y narrativa. Aplica su creación poética en sus labores docentes con sus alumnos, incentivando en ellos el gusto por la literatura. Realizó sus estudios profesionales en la Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez de Santiago, obteniendo su título en 1956. Fundó junto a su esposa, también poeta, Margot Osorio Araneda (Q.E.P.D.) el Grupo Literario de Macul  “Vicente  Huidobro” en 1996, siendo su actual Director y Presidente. Por su producción literaria ha obtenido:

 -       Mención Honrosa en la FILAN (Feria Internacional de Los Andes) en 1987 por su poema “De Los Andes a Rinconada”

 -       Primer Lugar en el Instituto de Normalización Previsional (INP) por su poema “De pronto llega cantando”

 -       Mención Honrosa en la Intendencia de Santiago, Adultos Mayores, por su cuento “De como la sandía provocó esta historia”

 -       Mención Honrosa en el Concurso Adulto Mayor “Confieso que he vivido” de SENAMA, por su poema y prosa “Pinceladas Autobiográficas junto a Violeta Parra” publicado en su Antología de ganadores 2017

Ha participado en:

-       Antología Casa de la Cultura de San Felipe, 1994

-       Antología del Ateneo de Santiago “Nueva Siembra” , 1997

-       Tres Antologías del Grupo Literario “Vicente Huidobro”, 2011, 2012 y 2013

Ha publicado los siguientes libros con poemas y cuentos de su autoría:

-       “En el umbral del tiempo”, 2012

-       “A la sombra de mis versos”, 2013

-       Tú y yo: poemas, 2014

-       “Más allá de mis versos”, 2015

-       “Itinerario de un sueño”, crónica, 2016

 

PINCELADAS  AUTOBIOGRÁFICAS  JUNTO A VIOLETA PARRA

                                                                                                                          Sertauro

Me pidieron que contara

mi vida desde el comienzo

decido elegir la forma

será en prosa y también en verso.

 

Ha sido feliz familia

la que mis padres formaron

trayendo al mundo cuatro hijos

que su existencia llenaron.

 

Siendo mi madre maestra

quiso hacer vivo su sueño

y junto a mi padre crearon

su quinto hijo, un colegio.

 

Como hijo mayor yo quise

apoyarla en su ideal

y sin dudar un instante

ingresé a la Escuela Normal.

 

Después de cumplir los cursos del plan de estudio de la Escuela Normal Superior “José Abelardo Núñez” , obtuve el honroso título de Profesor Normalista en 1956.

Con este título en mano ejercí docencia fuera de Santiago como lo exigían las normas del primer nombramiento.

La primera destinación fue como Director de la escuela rural en Olivar Bajo en la Sexta Región, hoy llamada del Libertador Bernardo O´higgins.

En ella no sólo fui Director. Primero hube de realizar la matrícula de los niños a caballo, visitando cada una de sus casas.  Luego hacerme cargo del aseo de la escuela y de la alimentación.  Pronto algunas madres vinieron a prestar su ayuda en estas labores.

Al cabo de pocos años el amor llegó a mi vida logrando el traslado a Santiago donde formé mi propia familia con mi esposa por 52 años, muy felices, a la que llegaron dos maravillosos hijos que nos llenaron de felicidad.  Lamentablemente hace nueve años ya no la tengo a mi lado, no así a mis hijos que siempre vuelcan su amor en mi vida incluyendo a mi nieto y a mi bisnieto.

Mientras ejercía mi docencia algo comenzó a inquietar mi interés artístico.

Así obtuve al cabo de dos  años mi segundo título:  Profesor de Educación Musical matizado con el aprendizaje del folklore chileno, cantos y bailes a cargo de un entrañable maestro y amigo, profesor y gran compositor Rolando Alarcón.

El resultado de todo lo anterior se plasmó en la creación del Grupo Chagual junto a otros normalistas amigos llevando nuestro arte a instituciones de educación, de salud, comunales y regionales de todo nuestro país.

En 1965 fui llamado a participar del Grupo “Fraternitas” formado por el Coro de Profesores “Pablo Vidales” y alumnos del Instituto de Educación Física de la Universidad de Chile haciendo realidad el sueño de llevar nuestro arte desde Sud América a Europa visitando 14 países con coro y folklore.

Esta experiencia está publicada en el séptimo libro de mi autoría titulado “Itinerario de un sueño” editado en el año 2016, después de 52 años.

En esta gira tuvimos la curiosa oportunidad de vivir en 4 meses las 4 estaciones del año.  Salimos de Chile en enero: verano, llegamos a Rusia en febrero: invierno, visitamos Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, Bulgaria, Grecia, Italia y Francia en marzo: primavera, volviendo a Chile en abril: otoño.

Al regresar a Chile después de estos 4 meses encuentro a mi Grupo Chagual planeando la idea de acompañar a Violeta Parra en su Carpa de La Reina, respondiendo a un llamado radial en ese entonces.

Tuvimos también la valiosa y excelente oportunidad de grabar dos L. P. con temas entregados por nuestra maestra Violeta.

 

El 1°  “Grupo Chagual canta a Violeta Parra”

El 2°  “Tu canto Viola doliente”, bajo la dirección artística de Ángel Parra.

 

Se vienen a mi memoria

tantas historias pasadas

para mi son importantes

y merecen ser contadas.

 

Entre tantas que he vivido

una la tengo muy clara

es el tiempo que pasamos

junto a Violeta Parra.

 

Era el año sesenta y seis

mitad del siglo pasado

llegamos a la carpa

todos muy ilusionados.

 

Aquí venimos señora

somos el Grupo Chagual

deseamos que usted nos vea

lo que queremos mostrar.

 

Adelante dijo muy seria

quiero verles su trabajo

y en dos horas y media

no quedó nada guardado.

Al finalizar nuestro trabajo con cantos y bailes del norte, centro – huaso, gañán y Chiloé, nos dijo muy emocionada que del grupo quería ser ella madrina y allí se nos quedó el alma.

Pasamos todo ese año 1966  yendo al Parque La Quintrala de La Reina, en la Avenida La Cañada donde Violeta tenía instalada su carpa.

Los martes desde las siete de la tarde a recibir sus enseñanzas que para nosotros eran tan santas y los sábados hasta la madrugada a actuar para el público asistente, así fuera una persona o un lleno total.

Para nosotros era muy difícil llegar por Av. Tobalaba en la micro Bernardo O’higgins N°1 y caminar largas cuadras por La Cañada hasta la carpa, pero lo hacíamos con mucho entusiasmo y cariño por lo mucho que ella nos daba con la mayor dedicación, aunque fuera muy tarde en la noche.

En ese tiempo fue muy emocionante haber conocido a su madre Doña Clarisa Sandoval, esforzada y cariñosa madre de Violeta y sus otros nueve hermanos.

Era una mujer humilde y trabajadora, que con el apoyo de sus hijos pudieron vivir una vida sencilla pero honrada.

 

Así recuerdo la vida

que junto a ella pasamos

en el corazón se anidó

un recuerdo emocionado.

 

En dos discos L. P. quedaron grabadas muchas de  sus hermosas canciones, dos de las que escribió especialmente para nosotros:  “Corazón maldito” y “El hijo dice que el padre”.

 

Violeta sigue tan viva

en el concierto del mundo

lugar que ella se merece

por su trabajo fecundo.

 

Esta es parte de la vida

de nuestro Grupo Chagual

y a los pocos que quedamos

nunca se nos podrá olvidar.

 

En la actualidad, con 86 años recién cumplidos, estoy dedicando mi vida a mi familia amada y a participar en clubes de adulto mayor: Presidente de “Raíces de Nuestra Tierra” conjunto folklórico de Ñuñoa, Director del Grupo Literario “Vicente Huidobro” de Macul, Director del “Coro Renacer Cantando de Macul”, con quien realicé un programa en homenaje a nuestra gran Violeta Parra, en el centenario de su natalicio para colaborar en la difusión de su obra y la preservación de su recuerdo a nivel nacional y mundial.

 

Esta es mi vida señores

entregada toda al arte

poesía, canto y folklore

con dedicación la comparten.

 

CANTO A FEDERICO

                                   Homenaje a Federico García Lorca

                                                                                                                      Sertauro

Enamorado de Fuentevaqueros

pequeño y hermoso su pueblo natal

calles granadinas, duros senderos

los que Federico debió transitar

 

Duro y fiero el tiempo que hubo de vivir

su verso cantó a la bella España

lucha encarnizada que regó el Genil

no pudo aplacar su alma desgarrada

 

Fue aprisionado y llevado a Viznar

a pie y esposado, penoso su andar

a medio camino de Ainadamar

por comprometerse con la libertad

 

Siempre adelante sin querer volver

su vida entregada a la libertad

diecinueve, agosto, año treintaiseis

cayó ensangrentado junto al olivar

 

EL NIÑO Y LA GUITARRA

                                                                                                                      Sertauro

Cuando esa tarde salí hacia el jardín, con gran sorpresa vi, apoyado en la reja de mi casa, a aquel niño que siempre encontraba calle arriba, calle abajo, en mi camino habitual hacia mi trabajo, por las mismas calles, viendo el mismo paisaje, casi rutinariamente.

Nunca supe su nombre ni de dónde venía, sólo que era un niño de unos diez años, cabello ensortijado, ojos intensamente negros y vivaces que al mirar parecían reir, con quién sabe qué fantasías metidas en su cabecita y que llevaba siempre consigo una vieja guitarra, destartalada, quizás algo rota.

Habitualmente lo saludaba con afecto al ver su carita entusiasmada y él respondía en la misma forma con su sonrisa franca, como si quisiera revelar un gran secreto.

Esta vez en el jardín, me acerqué a la reja y le hablé con afecto al ver su actitud casi avergonzada y con curiosidad indagué sobre su persona, su origen, su familia, si es que la tenía y lo que más me intrigaba, su guitarra.

A mis preguntas y como soltándose me contó que no tenía papá ni mamá y que solo vivía con su abuelita.  Su guitarra, propiedad de la abuela, era tan vieja como ella.

Con la picardía reflejada en su rostro me dijo:  -Yo lo he seguido por mucho tiempo en su camino, supe que es profesor de música, sé que toca la guitarra y canta.

- Ahora que usted me habló, me dio la oportunidad que he buscado tanto tiempo y que es todo lo que deseo ¿Podría enseñarme a tocar la guitarra?

 

DIARIA RUTINA

                                                                                                                      Sertauro

Se veía venir a un hombre desarrapado, larga barba entrecana. Había iniciado su diaria rutina. Las mismas calles, las mismas personas que se entrecruzaban.

Hoy recordando su sueño, esperaba a alguien muy especial, precisamente ese Día del Padre.

De pronto lo vio y recordó su pelo enmarañado, sus ojos grises, ¡era su hijo!.

Ansioso fue hacia él para abrazarlo emocionado.

El joven lo miró profundamente como sonriendo… metió su mano al bolsillo y sacó una moneda poniéndola entre las manos cálidas del anciano, prosiguiendo su marcha sin mirar atrás.

De los apagados ojos del anciano escurrieron lágrimas.

 


 

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