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Sara Maria Arguello
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
samaarg23@gmail.com
Biografia

Sara María Argüello 

Docente y poeta tucumana, radicada en Jujuy, Argentina. Miembro activo de la SADE-JUJUY (Sociedad Argentina de Escritores, filial Jujuy), “Grupo Internacional Nómades” (grupo de artistas que engloba a hacedores de la cultura en diferentes ramas) y “Grupo de poesía lírica Tu Voz” (ciudad de México). En el corriente año, concursó en la convocatoria realizada por el “Grupo de poesía lírica Tu Voz” de la ciudad de México, denominado “Alma del Campo”, donde obtuvo el 1º premio con el poemario “Palabras de otoño” de la editorial Hebel.

Ganó en Córdoba, Argentina, el galardón “Arco de Córdoba” por su labor cultural.

Publicó en las antologías argentinas: "Antología del Río de la Plata" y en fotopoemas de la editorial Abrace (2016), "Des-pliegues de papel" de editorial Cronopio (2016), "Escritores por la paz" 2017 y "Grullas en sus tinta" de editorial Grullas en su tinta. “Palabras de otoño” editorial Hebel, México, 2017. “Cien poetas por la paz”, editorial Abrace, 2018. 

Miembro académico internacional de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna.

 

 

Otoño

En mi Jujuy de ensueño,

el otoño llega de prisa,

desviste a los árboles del río,

y después se va despacito

como una brisa por las calles,

deshojando los lapachos

de la Irigoyen o el puente Tucumán.

Un viento frío estremece la piel,

juguetea con el cabello de todos,

sacude el alma buscando un abrazo

y se va sigiloso del río Grande al río Chico,

buscando amigos por las veredas,

con quien seguir anidando sueños,

en los brazos de una moza enamorada.

 

Tu ausencia

El verano me regaló tu presencia,

tus manos recorrieron mi cuerpo

en infinitas melodías terrenales

y la luna bendijo los sueños.

El otoño trajo el compromiso,

un sinfin de promesas y versos de amor,

atorados en un alma enamorada

buscando un vértica para gritar "amor".

El invierno se deshojó en perlas de nácar,

tu ausencia navegó en las noches,

y en las auroras invernales oí ecos de tu voz,

en los pájaros venidos desde muy lejos.

La primavera renació en el corazón,

la llegada de Perséfone del inframundo,

reverdeciendo el cielo y la tierra

con tu amplía sonrisa de enamorado.

El estío de un tiempo candente,

se llevo tu cuerpo y tu mirada soñadora,

cubierto de negro crespón vestido

te vi partir en un doliente exilio.

 

Lluvia

Llueve y llueve sobre Jujuy,

contemplo extasiada por la ventana 

como el viento mece los árboles 

y de pronto, mi alma vaga

por lugares recondidos y lejanos

del Jardín de la República.

Percibo el olor a tierra mojada,

de calles de ripio y tierra,

miro a mis hermanos hacer barquitos

y dejarlos ir por el cordón, río abajo,

siento el sonido de las goteras en el techo de cinc,

y un aire a nostalgia invade mi ser.

Quiero pensar que nada cambio,

sin embargo, todo de manera inefable cambio.

Piso mis recuerdos y dudos de ellos,

pienso que no son reales y que me falla la memoria,

camino sola, por las callecitas de mi pueblo,

y ahora, una llovizna me acompaña,

me envuelve y me desenvuelve,

en un llanto silencioso y triste,

que me entrega nuevamente a la realidad.

 

Enigma

Guardé aquel secreto inefable, 

en el baúl de los tesoros, 

y cerré con pasos acompasados 

los días y las noches de amor.

Dibujé en la arena tu nombre y el mío, 

y una ola atrevida con ellos jugó. 

Poseidón enojado nuestros sueños pisó 

y el cielo compasivo gotas de poesía lloró.

-¿Qué pasó? dime, mi vida, 

¿por qué nuestro amor ancló?

-Fue la melancolía y el olvido 

que todo aquello arrastró.

Hoy, en la ataraxia de la tarde,

busco remediar el dolor, 

y levantar un puerto étereo 

que nos una y cobije a los dos.

 

Sentires

La vida acendrada

parecía eterna 

en aquel efímero beso 

que sus labios sellaron, 

su voz sonaba en el vacío 

cuando el inefable olvido 

a su puerta llegaba, 

y ella buscaba y buscaba 

en la memoria del tiempo,

de aquel tiempo soñado,

los abrazos etéreos

que su cuerpo añoraban

y en la placidez de la tarde,

con la melancolía del mundo

sobre sus hombros llevada

su alma volaba y volaba,

donde no existe tiempo ni espacio.

 


 

 

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