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JOS LISSIDINI SANCHEZ
Nacionalidad:
Uruguay
E-mail:
jls1704@hotmail.com
Biografia

JOSÉ LISSIDINI SANCHEZ

17/04/ 1961. Montevideo. Uruguay. Escritor. Periodista. Político. Profesional Universitario en el área del Derecho. -Vicepresidente Ejecutivo Mundial, de la Organización Mundial de Poetas, Escritores  y Artistas, con sede en Tegucigalpa, Honduras. -Embajador de la Palabra, nombrado en Madrid y Toledo, España, por la Fundación  Cesar Egido Serrano y el Museo de la Palabra.

-Nombrado en 2014, Miembro Activo por la Sociedad Boliviana de Escritores. -Nombrado en 2014, “Visitante Ilustre” en Bolivia. -Con obras traducidas a nueve idiomas, en la Biblioteca de la Universidad de la Sorbona, Paris, Francia.

-Premio “Reina del Plata”, Argentina. -Premio “Antena VIP”, Argentina. -Premio “Arco de Córdoba”, Córdoba, Argentina. -Premio “Victoria”, Uruguay. 

-Representante de ABRACE E.DITORIAL Y MOVIMIENTO CULTURAL ABRACE          

Con reconocimientos y premiaciones desde 1985 a nivel Nacional  e internacional, con primeros y segundos premios,  en Australia, Estados Unidos, Argentina  Italia, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Perú, España, Bolivia, México, Chile, Uruguay etc...

Miembro de; Asociación Mundial de Poetas, Brasil; UHE, Unión Hispanoamericana de escritores, Perú; SVAI, Sociedad Venezolana de Arte Internacional; REMES, Red Mundial de Escritores en español con sede en España.. Con obras en 100 Antologías a nivel mundial. Jurado en Concursos literarios. En 1990,  su primer libro  “Destiempo”, compendio de poemas. Creador de temas musicales y Singles.                                                                                                                

 

Sueño de paz

 

 Quisiera ver al mundo en paz un día

y verlo en paz al día siguiente.

 La mente sabe y el alma resiente,

  el orbe  en confusión, no en armonía.

 

Ciertamente, mucho me alegraría,

aunque me digan iluso, inocente,

 callar ecos de guerra en todo frente,

  pienso  -habría esperanza todavía- .

 

Del hombre, la paz es el sueño eterno

pero las luchas marcan nuestra historia,

de las madres e hijos, el llanto tierno.

 

perdurará grabado en la memoria

de naciones que prodigan infierno,

  concibiendo que allí nunca habrá gloria.

 

 

No te escondas

 

Dime. No te escondas.

¿Acaso no ves, la esclavitud modernizada?

¿Acaso no ves, a mujeres y niños

vendidos como placer sexual?

¡Basta de mentir que no sufres!

Cuando el río se lleva a los peces,

la tormenta del abuso avanza,

y sobre los jardines, arremeten vientos salvajes,

segando la belleza de las flores,

con impiadosas manos.

No creo, que no sientas

quebrada el alma, una vez en tu vida,

cuando en cualquier parte, sin importar el lugar,

los hombres desangran úteros vírgenes

y rompen con el abuso, el cauce de la creación,

transformando al mundo en pobre materia envenenada.

¿Por qué tanta ingratitud, con aquel

que nos hizo a imagen y semejanza?

Acaso, adormecida la conciencia

se pretenda escapar al desastre espiritual,  

que edifica la bajeza de los malos actos.

De que esta hecha la simiente humana,

cuando entierra profundo

 las justas intenciones y reverencia la deshonra,

cuando a la liberación antepone la servidumbre,

disipa la belleza, depreda la naturaleza

y limita la felicidad, a la imaginación,

sin pensar que un día deberemos dar cuentas,

de tanta perfidia oculta,

de tanta influencia animal,

de no ser hombres realmente libres,

de someter hasta el pensar.

 

Dime. No mientas.

¿Acaso, te parece no hacer nada

ante tanto extendido dolor, cuando Evas

ves caer hora tras hora, cual hojas muertas?

Pues llegara el día, en que no lo podrás evitar,

así como yo.

Cuando no soportes esconderte,

si eres capaz de llorar,

y del puño levantar,

la conciencia incapaz de silenciar,

tan solo... si sabes conjugar,

el verbo AMAR.

 

 

Mandato

 

Atrapada en una bruma escarlata

por sobrevivir la paz se empecina

vida terrestre, la vida marina

arma o desecho, lentamente mata.

 

Mientras la magia del amor se exalta,

palabra y acción carecen de rima.

Demente el terror pretende la cima

de una cumbre, que le es demasiado alta.

 

Que se empeñe el soldado y el marino

en combatir,  sin plantar una mina

por días sin sangre, un mejor destino

 

también recuerde, en el mismo camino

cada hombre, que a otro a matar conmina

que la  vida, es un mandato divino.

 

 

                      - JOSÈ LISSIDINI SÀNCHEZ –

                                        URUGUAY

 

 

 

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