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Leticia Ruiz Rosado
Nacionalidad:
Puerto Rico
E-mail:
Biografia
Su regreso
febrero 2006

I
En el impetuoso mar
de ensueos
te descubro
y canto tu regreso.
entre nubes de cristal
espejito de mis sueos.

II.
Aoro aquellas tardes
del furtivo y clido beso.
sas las del incansable
silencio.
Es pecado. puro
infierno.
es la edad.
la sociedad.
el qu dirn social.
Cunta fatiga!
Cunto anhelo!

III
Sublime amor de invierno,
color naranja-lila
aquellas ya sin
regreso.
espontneas mariposas
claman ya su deceso.
cuya gravedad abismal,
la del tiempo nos impuso:
receso.

IV.
Son las maravillas
del eco de su tiempo
siempre florecer
mientras un ave
cante en roble de mis versos.
Aquel gran jilguero
con su brisa acariciar mi casa
deshabitada de otros besos.

V.
La confianza en un caballero.
otro, canto su gran regreso. ser
su impronta distinta . Ser sereno,
rubio y recio.
como tantos ecos. de su tiempo.

VI.
Cantar nuevas delicias
Pan sustentar el nuevo afecto;
entonar nueva lira, nuevo verso:
entonces sus habitantes
degustarn sus seales.
y las lgrimas rompern
tanto asedio.
habitarn sin distincin chicos.
grandes. negros y amarrillos.
Occidente y Oriente orarn
a una su apotesico regreso.

VII
Sus dtiles conquistarn
las cavernas de otros silencios.
las avecillas en roble
entonarn salmodias,
vituperios de otros tiempos.
gran fiesta ser el retorno a su suelo.
todo ojo lo ver:
primavera, invierno, otoo, estival mar-cielo.

En Bagdad. se es su dueo

'Y en cuanto a Ismael, tambin te he odo; he aqu que le bendecir, y le har fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce prncipes engendrar y har de l una gran nacin.' [Gnesis 17:20]

Ismael, hijo de Agar, sierva de Sara, [mujer de Abraham] a quien Sara ofreci su esposo para procrear un hijo antes de que se cumpliese la promesa que Dios le haba dado de que tendra un hijo [Isaac], a pesar de su senectud.


Los castillos
blanco-azules
se impregnaron
de verdes y ensangrentados
meteoritos lanzados por el aire
infernal de gases,
por la envidia
de una cuasi alianza
que no crey
en la santidad
de milenarios presagios
[de una tibia mesa].
Se enfrascaron
en la captura
del hombre cuyo bigote
es custodio monrquico
de un milenario pueblo
azul-blanco y,
bombardearon sus castillos, torres,
plazas, mercados, escuelas, templos.
Bombardearon a sus nios, viudas.
mujeres, soldados, hombres, ancianos,
enfermos, mdicos, incluso bombardearon
a los suyos, sin querer;
'Oh, I am sorry!'

Se olvidaron, tontos!,
los ms tontos
que los libros sagrados
dan testimonio
de milenarios presagios.
Por eso hoy
Desde Puerto Rico
yo canto:

Paz para Bagdad
y su pueblo sacrificado
por el odio,
el prejuicio,
la mentira,
la injusticia,
la maldad
y peor an:
el poder
que da el oro sagrado;
que aunque negro
-qu desfachatez!
An es valioso
y ya se vende su explotacin
al mercado burstil de la USA,
por la USA; el Pentgono, el Congreso,
Wall Street y otros tantos poderosos;
sos,
los de siempre, los del nunca acabar
los de la Torre de Babel
que invirtieron su dueo: el dlar por
aqul que los cre y es su dueo!

Porque en Bagdad
Al contina vivo
y se es su dueo,
a quien devuelven su alma
a pesar de la muerte, el dolor, el hambre y la sed.

Porque se es su dios. all en Bagdad.

Crepitar silente de eternos maanas

En el suave
batir de olas
dialogan
voces exanges
de puro silencio.

Es ese mar
horizonte de
azules maanas
entrecruzados
por el crepitar
silente de eternos destellos...

En ese silencioso
mar que se calla
se repiten naranja azules
sempiternos acordes
de tiempos mejores.

Ahgase entre
marullos y naranja
soles la tibieza
y languidez del
silencio auto impuesto.

Reconocemos
entre abrojos
de atardeceres
eternos...
subterfugios de ecos...
y silencios del viento.

Abismales caracolas
liquidan el refugio
maanero...
de caballitos de mar
entre nubarrones
de viento y lluvia en silencio.

La silente marea
recrea colores
frente al mar...
un intento:
rescatar... tiempo solaz.

Reposan los acordes
del mar y el silencio
se impregna de olores y
sigilosos moluscos de
azul celeste aguamar...

En el maana
silencios de mar se abrazan
los vientos
sofocantes del fiero perodo
otoal.

Acuden a mi
memoria helados
fros de viento
y mar... empeados
en sustraer
la tibieza frrea,
del novilunio
con faz.

Aunque el cielo
lunar permanece
perenne, fugaz
todo se repite
en el tiempo
como choque
inalterable de vida
y bondad.

Ese azul
celeste mar nos
recoge y
acaricia cual
ciclo lunar
y se repite
cual alfa y omega eficaz.

Ecos de grises
y azules en
blanco solar
nos visitan
constantes en
enero
y febrero
para mirarnos
y repetirse ... en el
tiempo y su afn.

El viento en
trnsito fugaz
juega con el
tiempo y mi lar,
cicloides
las mareas entonan
cnticos.
inquietante disfraz.

Rayos de luz
entre palmas
de mar...
susurran misterios ...
tiempo de paz.

Tiempo...
silencio...
y mar...
bondadosos recursos...
ntima y eterna verdad.

Ese agudo silencio...
a veces mortal,
pero cierto...
rebasa el dolor,
los olores...
los crudos vientos... cuya
palabra...
me atrevo a invocar.

Entonces... y slo entonces
la sublime verdad
de mar escribe
y deletrea hojarascas
de arena y
sal
sobre la fiel marea
en el tiempo lunar.

Leticia Ruiz Rosado
enero de 2006

biografia:

Leticia Ruiz Rosado
naci en Mayagez, Puerto Rico; reside actualmente en Aguadilla, Puerto Rico. Se desempea como Catedrtica Asociada en el Departamento de Espaol de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. Editora de las revistas literarias 'El Cuervo' e 'Identidad'. Crtica literaria y poeta. Su primer poemario, 'Pieza extraa, rara, difusa'; tiene en prensa su segundo poemario 'Te vi Luna' y pronto abrir su 'blog' en la web.

leticiaruiz02@gmail.com

 

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