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Holmes Elias Pinto Avila
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
holmespinto@unicesar.edu.co
Biografia

Holmes Elias Pinto Avila

Poeta colombiano, ahora "poeta del mundo"

 

Los Poemas del Marino

Así canta el marino,
guardián del mástil,
sastre de las velas del cielo:

¡La cambié por una perla negra
que encontré en las profundidades
de los arrecifes de coral,
la llevé a las islas del Caribe
y la amé bajo la luna de sal!

Ella mulata,
cintura de langosta,
cabellos negros,
ojos de estrellas,
movía las caderas
al son de las corrientes oceánicas
agitadas por el aliento
de la brisa del Caribe.

¡La cambié por una perla negra
que encontré en las profundidades
de los arrecifes de coral,
la llevé a las islas del Caribe
y la amé bajo la luna de sal!

De nocturnos pasos
era mi andar sobre su piel
como un cangrejo guiado
por las constelaciones del universo,
le cantaba a todas sus estrellas en los labios del mar.

Por las noches,
la amaba tanto que desgastaba los gemidos
de tanto besarle las olas,
tomaba del agua de sus palmeras
y vertía mis sueños en su océano de poesía.

¡Ella tenía la piel de tiburón y su corazón de velero!
¡Ella, era el mar y yo la sal de su vientre!


Era el azul salpicado del cielo
y la libertad de su felicidad.
¡Era libre en sus brazos de velero, en su sangre de sal!


En La Intimidad de Tu Lecho

 

En La intimidad de tu lecho
las algas duermen su perfume oceánico,
con su música de amor,
tus labios me besan en silencio,
mientras, tu cuerpo desnudo
perturba el sueño
del caminante de los sueños.

Impávido el tiempo
me lleve a ver la flor de las algas
entre tus muslos de rosas blancas,
estarás muy cerca de mi fe,
de mi sueño por alcanzarte.

En el día del amor, te perfumaré
con el olor fragante de la luna,
con su luz de metal cristalino
dentro de las luciérnagas fugaces
atando la nocturna noche.
Entonces,
me dejará de doler la piel.

 

Libertad

 

Tus pies descubiertos por mis ojos
se dibujan sobre las huellas
de mis esperas
y se tiñen de azul
las huellas de tus delicados pasos.

¡Ah!, si supieras, es aquí donde encuentro la libertad.

En la eterna salvación de un beso de sal,
cuando se adentra con su daga salobre de amor,
en lo más profundo del océano celestial.

El alma se envuelve con el aliento de la noche,
y el ocaso deja sus huellas de humo carmesí
sobre la piel de tus muslos.

Tus hermosos senos son dos gaviotas,
apaciguan el tormentoso oleaje
de en sus acaloradas alas,
tímida,
irrumpen el muelle de tu agitado vientre.

¡Ah!, ¿Quienes, en la oscuridad,
cantan, en medio de la noche,

a este pájaro azul,
que habita en la jaula del cerebro?

 

 

El Amor

 

El amor
es una lámpara
que en su vientre
se agita un fino aceite,
emerge
su luz hermosa de gestos,
su luz arde de la lealtad
de honestos actos,
del fuego de sórdidas pasiones,
y aparte de fugarse,
con su luz de astro
desprende una fragante
aroma de felicidad.

 

 

 

 

 

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