s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Augusto Csar Zelaya Rodrguez
Nacionalidad:
Honduras
E-mail:
augustocesarzelaya2014@yahoo.es
Biografia

Augusto César Zelaya Rodríguez

Augusto César Zelaya Rodríguez,  nació en Quilalí, Nueva Segovia, Nicaragua, C.A., un 8 de febrero de 1961, su padre: don Primitivo Zelaya Rodríguez y su madre, doña Celia Dolores Rodríguez Rodríguez, originarios de Jinotega el primero y de Estelí la segunda.

Estudió su primaria en su pueblo natal en la en ese entonces Escuela Mixta "San José", hoy “Escuela Ena Sánchez Casco” y su secundaria la culminó en Condega, Dpto. de Estelí, en el Instituto Augusto César Sandino, abandonó sus aspiraciones a los estudios universitarios debido a la situación política y económica de su país, saliendo al exilio hacia Honduras, en 1983. Reside en Siguatepeque, Comayagua.

Al autor le gusta leer, escribir, pintar, dibujar y practicar levantamiento de pesas, además de su afición por los perros de la raza Rottweiler. Actualmente ha publicado dos libros: “Reflexiones en retazos literarios” y “Rubén Darío: El príncipe León”, se encuentra escribiendo  varios libros (cuentos y poemas), “Historia de una plaza”, “Unos cuantos cuentos”, “Cantos a la vida y al amor”, los que próximamente publicará, muchos de sus escritos se encuentran en foros literarios y páginas de Internet, así como algunas colaboraciones y publicaciones en diversos diarios, hondureños y nicaragüenses.

 

No renuncies

No vivas por otro,
no sientas por otro,
vive siempre tu vida,
lucha por lo que crees,
lucha por lo que quieres.

Jamás renuncies a un sueño,
hacerlo es matar el pájaro
que Dios puso en ti,
es cortar el vuelo,
matar una ilusión,
es renunciar…
es morir.

 

Tu poema

I
Me pediste hoy un poema,
que te cantara cosas bellas,
hoy te lo doy cual bella gema,
acompañado de mil estrellas.

II
Este gran amor puro y sereno,
hace que mi corazón palpite,
y solo le pido al Dios bueno,
que nunca de mí, me lo quite.

III
Quisiera tener muchas vidas,
para seguirte siempre amando,
que de ti sigan muy prendidas,
constantemente y quemando.

IV
Solo tengo una vida y te la doy,
vida que será para adorarte,
entregándote todo lo que soy,
para apasionadamente besarte.

VI
Quiero entregarte en ese beso,
todo el amor que yo siento,
también por ti mi embeleso,
pues sin ti pierdo mi aliento. 

VI
Te amaré cada vez más y más,
dulce amor que hoy proclamo,
y pienso que yo, nunca jamás,
amaré a nadie como te amo.

 

Tres amantes y un testigo

Con bravura cósmica y en sus brazos de arrebato,
montando indómitos oleajes ancestrales, 
Neptuno, llega con el salitre espumoso y suave
a acariciar el cuerpo arenoso y blanquecino,
adornado de caracoles y de diamantinos granos
y a depositar el beso a sus bellos pies,
que en quietud le ofrece inerte, 
la inmensidad húmeda y deseosa,
sedienta de amoríos que se mecen con las olas,
agua y playa, jugando al amor.

Entre el ir y venir del oleaje, aparece el sol
y tomándola entre sus brazos, radiante la abraza,
la envuelve y quema, paseándose sobre sus confines,
llegando hasta sus íntimos rincones, lugar sacro,
reservado para sus cómplices amantes 
que en conjunto la poseen,
serenos, perennes, naturales.

Y aquella goza sus dos amores del trinomio,
entregándose insoluble en los brazos de Eros,
en unidad perfecta que invita al placer y al gozo,
los que se funden globales y omnipresentes,
perdiéndose sobre la línea del horizonte infinito.

Y cuando el pájaro del día cae rendido,
con sus alas postergadas a la oscuridad,
con su plateada presencia, se desliza,
la dama de la noche, con rostro de luz, 
desdibujando la sombra placentera,
en la quietud que pospone el éxtasis,
refugio de eternos y divinos amantes,
en la que muda testigo se convierte,
entre el mar, el sol y la playa.

Augusto César Zelaya R. 
Siguatepeque, Honduras, C.A.

 

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s