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Elizabeth Molver
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
elizabethmolver@gmail.com
Biografia

Elizabeth Molver 

Elizabeth Molver nació el 7 de octubre de 1969 en Haedo, provincia de Buenos Aires, la Argentina, y reside en otra localidad de esa provincia: Ramos Mejía. Es Asistente Materno-Infantil, Profesora de Educación Especial, Bibliotecaria Escolar y Bibliotecóloga. A partir de 1998 concurrió a talleres literarios y cursó seminarios coordinados o dictados por Norma Ferrari, Liliana Leiva, Irene Gruss, Eduardo Dalter, Jorge Boccanera, Nora Dottri, Mirta Acucia. Poemas suyos se incluyen, por ejemplo, en la revista “Juglaría” y en la antología “Las voces de las mariposas” (de México). Publicó los poemarios “Según los ojos” (Ediciones La Carta de Oliver, 2004), “Postales personales” (Macedonia Ediciones, 2008), “Mujeres en un cuaderno borrador” (Macedonia Ediciones, 2011).

 

Isabel  de las cerezas

 

                                                Basado en el poema de

                                                                Juan  Gelman: “Cerezas”

                                                                y en los ojos de mi abuela

 

Porque vivía pensando

            en los pies de los otros

                                            que pisen blandito y seguro /

                                            que no sientan hambre ni frío                                          

tenía

         cerezas en los ojos

dos cerezas brillantes que ilusionaban

olor

       a cereza creciendo

                   con ramitas y todo

 

quien la miraba quedaba atrapado /

guardaba toda su vida en los ojos

 

su cuerpo

            se disfrazaba de pequeñez

            para no inquietar

 

con sus brazos

           rodeaba la casa entera

           desde la rosas del porche

                   hasta el limonero del patio /

                    

—necesito tocar las arrugas de tu codo

    para aliviarme /

prestarte mis piernas y que corras sola

    adonde quieras ir /

que me retes cuando agarro el dulce

a cucharadas /

verte otra vez lavándote el pelo

pileta del patio       jabón blanco

y tus manos haciendo el milagro /

tengo tu santo y no le doy perejil

¿será por eso que nadie consigue trabajo? /

¿cómo hacía el reloj para caminar a tu paso? /

¿por que siempre había una fruta  preparada

para los chicos que pedían ?—

 

ahí andabas, Isabel,

poniendo alfombras para otros

curando heridas con tu mirada

secreteando

 

¡ay, Isabel siempre andabas !

 masitas de crema

 el mate a toda hora

 cerezas en los ojos                                                                  

 

Se me antojan ángeles que caminan por la avenida

a paso lento con  arrugas como verdades

o apurados por llegar a ningún sitio

ángeles en bicicleta / en colectivo

un tren lleno de ángeles

ángeles enredados en sus enredos

en enredos ajenos

con cicatrices como única certeza

ángeles sin voz / sin oídos

sin ojos ni espejo donde mirarse

metidos en su mundosolo

ángeles que buscan su día en una bolsa mugrienta

despojos de los otros

empujados a la nada      sin nada

hartos de tanto no

ángeles sin cara de ángeles

alborotan /  trastornan  /  molestan

gritan su silencio

nadie sabe que son ángeles 

 

                                       (de “Según los ojos”)

 

Basuritas


1

Entró sin que me diera cuenta

sin previo aviso

sin grandes protocolos

sin gestos exagerados.

Hasta aquí podría estar hablando

del amor, la vergüenza, la alegría, el miedo.

Hablo de una basurita en el ojo,

nada más

nada menos.

         

2

Ayer me entró una basurita en el ojo

menos mal

podría haber sido un vidrio,

un cuchillo, una bala

una mentira, un adiós y hasta nunca

un rayo, una pena inconmensurable

un taladro, una gota de ácido

una visión incestuosa,

la misma muerte.

Ayer me entró una basurita en el ojo

menos mal.

 

Como si Cromañón fuera nada más que un hombre primitivo,

como si no hubiésemos abollado las tapas de las ollas,

como si los atentados nunca,

como si Malvinas fueran sólo un par de islas,

como si las madres y sus pañuelos no,

estamos,

como si.

 

                                                (de “Postales personales”)

 

Ella con su rostro enorme

sus rasgos angulosos y marcados

sus remeras escotadas

la minifalda al día 

la silla en la vereda

sola o con otras

tomando mate o mirando

los colectivos, los autos,

espera un trabajo, su pan

que ese amor vuelva

cambiar algunos muebles

arreglar la casa

ayudar a la hermana

cuidar a la vieja

ella

en ese cuerpo equivocado

 

                                    (de “Mujeres en un cuaderno borrador”)        

 

de mujer

 

lo conoce desde cuando las miradas intimidaban

y le daba vergüenza pensarse a solas con él

desde ahí para adelante      todo

sabe por qué cosas moriría

sabe a quién mató o matará

estuvo ahí cuando el mundo lo vio llegar

estuvo ahí cuando el mundo lo vio caer

ella a su lado y las hijas

y todos en contra

y ella ahí

lo recostó en su cama

lo arropó

le acarició la frente la espalda

las benditas piernas

le eligió las más perfumadas verduras

le hizo un caldo tibio

buscó las más dulces frutas

para que las bebiera de a una

lo ayudó a sentarse

a hacerse fuerte de nuevo

a ponerse de pie

después dijo —hasta aquí

dicen que él también lo dijo

 

                                       (de “Mujeres en un cuaderno borrador”)

 

señora de

 

no sabe bien explicar el trabajo de su marido

sus reuniones interminables y a oscuras y en secreto

nunca supo si era bueno o malo decirlo

a veces su pecho quema y su garganta quisiera gritar

siempre vuelve a esa noche

él, tan nervioso

el uniforme manchado

su cara de esto es grave

se siente querida no amada

se siente señora de

sabe que siempre será así

no habrá posibilidad de cambio

de ninguna toalla ubicada en otro estante

ni una comida salada o quemada

no hay ni habrá errores

en esta vida prolija como un cuartel

 

                                         (de “Mujeres en un cuaderno borrador”)

 

esposa de

 

calentar la pava, sacar los pajaritos al sol

alimentar al gato y los perros

baldear el patio

los mates

los mandados

casi la única salida

no, también está el médico

la visita de Sara algún domingo

el rosario, llevar a la virgen por las casas

y el Tito que no quiere

es que trabaja todo el día

llega cansado y no le gusta salir

hacer un viajecito

es que el Tito no quiere

está sin ganas

ni una caricia me da

pobre Tito, pobre…

 

                                        (de “Mujeres en un cuaderno borrador”)

 

El profesor habla sobre aquella civilización antigua

que no dejó nada escrito

ella lo escucha a lo lejos

ahora no escucha más

ahora nadie le dicta el apunte

ella copia escribe lo que su lápiz le deja

lo que dice el poema que está leyendo

se sale de los márgenes y pone otras palabras

escribe nombres alas risa viento verde

y vuelve a copiar al poeta

y escribe

soledad abril puente libre amor

el profesor la llama y le pregunta si entendió

ella dice sí

no hay nada escrito, hay que escribirlo todo

el profesor dice muy bien

y ella da vuelta la página

sin soltar el lápiz.

 

  Elizabeth Molver

 ( del libro “Mujeres en un cuaderno borrador”, Macedonia ediciones, 2011)

 

            El puro sí

                                               variación del poema “ El puro no ”

                                                                          de Oliverio Girondo

 

El sí

el sí de sí

el sí de cielo

de sí quiero

de la risa

de siempre

el de sol y soles

de silos y semillas

de cigüeñas subiendo santas

el sí del silencio sumergido

de ciruelos sigilosos asombrando

de sueños zigzagueantes

de zambas, suecos y sillones

el sí que se desploma / se evapora

el sí que cuesta mantener

el sí que también es no

el sí que falta y el que sobra

el sí que es sí

el sí  sí

el puro sí

 

               Elizabeth Molver

 ( del libro “Postales personales”, Macedonia ediciones, 2008 )          

 

Chile, 13 de octubre de 2010

 

Mientras la radio habló

la tele gastó numerosas hipótesis

se buscó a los expertos

se señaló a los culpables

ella    

se acercó al lugar

con su estampita en la mano

y se quedó esperando

setenta días y setenta noches

y cuando lo vio salir

sólo quiso

verle la cara

sentirlo respirar

llevarlo a casa

no apagar nunca más la luz

para hacerle el amor.

 

     Elizabeth Molver

 

( del libro “ Mujeres en un cuaderno borrador”, Macedonia ediciones, 2011 )

 

Según los ojos

 

  Según quien mire

   el futuro  

   puede ser

   rosa  pálido  suave

   celeste  limpio  azaroso

   negro  opaco  final

  rojo  verdadero  intenso

  amarillento  triste  gastado

  gris  solitario  incierto

  azul  eterno  único

  blanco  vacío  desnudo

  lila  fresco  aromático

  amarronado  viejo  quejoso

  verde  arbolado  sereno

  según  los ojos

  el futuro puede ser

  o no .                   

                          Elizabeth  Molver

 ( del libro “Según los ojos”, Ediciones La carta de Oliver, 2004)

 

 

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