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Nicolau Saião
Nacionalidad:
Portugal
E-mail:
nicolau49@yahoo.com
Biografia

  Nicolau Saião (Francisco Garção) - (Monforte do Alentejo - Portalegre, 1949)

 Publicista, actor-declamador e artista plástico. Participou em mostras de Mail Art e exposições em diversos países. Em 1992 a Associação Portuguesa de Escritores atribuiu o prémio nacional Revelação/Poesia ao seu livro “Os objectos inquietantes”. Publicou ainda, em Portugal, Brasil e Moçambique, “Flauta de Pan”, “Os olhares perdidos”, “Passagem de nível” (teatro), “O armário de Midas”, “As vozes ausentes” (prosa).

  Fez parte, por banda de Portugal, do Conselho Consultivo da Bienal de Fortaleza, onde participou como conferencista. Também na celebração dedicada a Miguel de Unamuno pela Universidade de Salamanca.

  Organizou para a “Black Sun Editores” a tradução  integral de “Os fungos de Yuggoth” de H.P.Lovecraft que anotou, prefaciou e ilustrou.

 Tem colaboração dispersa por jornais e revistas nacionais e estrangeiros, realizou e apresentou o programa de rádio “Mapa de viagens”(Rádio Portalegre).

   Integrou a equipa (traduções e textos) da exposição internacional “O Fantástico e o Maravilhoso”, organizada por Mário Cesariny e Carlos Martins no Teatro Ibérico e na SNBA.

  Redactor e colaborador permanente do TRIPLOV. Integra também o conselho redactorial da revista FÉNIX. Colaborador de AGULHA, a revista interactiva brasileira.

   Cidadão honorário de Monforte, foi galardoado em 2001 pelo município de Portalegre com a medalha de mérito municipal.

 

SEIS FOTOGRAFIAS DE PABLO NERUDA

 

 Primera foto: Neruda con su papá, a los tres años. Su madre ha ido a Cochabamba a comprar higos. En el rostro del niño se lee una expresión ansiosa. En esta mañana su primo Felipe, dos años mayor, le ofreciera un golpe. La mano del pequeño Ricardo (así se llamaba entonces, apenas Ricardo Reyes Basualto) parece entrelazada en la orla de la chaqueta de su progenitor.

Segunda foto: Neruda en el terreno aledaño a la casa familiar. Los ojos asustados. Verá esa mañana una serpiente junto al muro. Podemos imaginar como al niño de seis años esa visión inusitada perturbará. Trae una camisita blanca con vuelos. El cabello esta un poco revuelto, como si le hubiese tocado una brisa indiscreta y placentera.

Tercera foto: Neruda en la sala de clases. Se percibe que mira con cierta inquietación al profesor, como si este le hubiera comunicado cosas innominables. En la banca frente a la suya, una jovencita sensible de su edad deja ver su perfil. Su expresión es de clara expectativa.

Cuarta foto: Neruda en una plaza de Santiago. Tiene un poco más de veintitrés años. Y un aire de intensa concentración. Mira a la derecha, con seriedad y decisión. Los transeúntes reparan atentamente en este joven a quien las musas ciertamente han sonreído. Se entiende que el autor de “Residencia en la tierra” posee mil razones para permanecer tanto en el mar como en la tierra de silencios y búsquedas.

Quinta foto: Neruda junto a Cesar Vallejo. Un rictus intraducible se detiene en su rostro. Vallejo, que más tarde morirá de una enfermedad desconocida, con los hombros erguidos muestra al amigo la fuerza de quien tiene en sí el genio y la esperanza. Es sabido cuanto Neruda lo admiraba, aún que no supiera o pudiera demostrárselo.

Sexta foto: Neruda en una sala, intensamente concentrado, escuchando la radio. Transmiten el relatorío Kruschev, cuyas revelaciones irían a espantar intelectuales de todo el mundo. La expresión del poeta de “Canto general” es de claro sufrimiento. Tiempo más tarde, en Isla Negra, Pablo Neruda recordaría las conversaciones con Vallejo y un dolor muy profundo le atravesará su corazón. Los recuerdos de la guerra de España al final permanecerán en su memoria hasta el momento devastador de su muerte.

 

 Traducción  de Leo Lobos

 

 La ventana

 A veces el poeta saca
cosas de la ciudad: un muro, la sombra
de un muerto, colores que lo obligan a quedar ligeramente avergonzado. Dicen
que es operación vulgar esta investigación
de memoria rendida en geografía
adormecida. Mas el poeta insiste: saca
por ejemplo una ventana. Saca tres o cuatro
bellísimas piernas de mujer, un sentimiento
un olor, endomingados recuerdos
en suma: elementares presencias
comunicadas entre los años. Saca la ventana. Y coloca
la ventana en diversos puntos
del Universo: aquí ve un río
allá siente a través de la ventana gritos y risas
y después la ventana aletea
con las manos y la cabeza del poeta dobladas
como perdidas
solemnemente atentas
en la noche ardida. La ventana se reparte
por países y por rostros. El poeta pierde
la ventana de vista. La ventana desapareció.
La ventana reposa en las paredes
la ventana se le pega a la ropa, la ventana
obliga al poeta a pestañear. La ventana tal vez
sea menos o más que un simulacro
de animales que viajan en el triángulo de los techos
en el impenetrable reflejo de las madrugadas
en la palma de la mano de alguien que ya no puede
abrir o cerrar una ventana.

 La ventana se construye
poco a poco, la ventana dice
millares de palabras inventadas
y desnudas, es una imagen
en equilibrio sutil. La ventana es ahora
casi puerta, parece hecha de
altas meditaciones familiares. Ni precisa ser
ausencia, como un retrato

 que sale de nosotros para todas las calles
donde irrumpe un perfil ennegrecido
donde alguna otra vida se acojió.

 

Voz de Amor

 

No te diré poemas y sí palabras vulgares

- como café, silla, trozo de pan, un vaso

de agua para refrescar los minutos

o “cuidado con el coche” o “¿qué te ha pasado?” o aún

no estés triste, aquí tienes mi mano”. Palabras

con que se hacen los poemas pero ahora prendidas

a la esencia de un día, a la esencia del tiempo

a la esencia de aquel que habla con todas las palabras.

Palabras como “pena”, como “lluvia” o también “¡ya es de noche!”

o “el día se fue volando”, palabras que irán cayendo

en un bolsillo, en el corazón atravesado, en los ojos perdidos

y también en la música que resuena dentro de un pecho ausente

palabras ya sea de perdón ya sea de fiebre, palabras

murmullos apenas sobre la angustia de la tarde. Y la palabra “alegría

y la palabra “secreto

y aquellas palabras que se no dicen o se dicen

cuando las palabras acaban por no que necesitar

más que de silencio entre dos bocas que serenamente enmudecen .

Sí, y las palabras desaparecidas

y las que no llegaron a existir

y las que saludamos como compañeras de viaje

que reconocemos y con quien intercambiamos una mirada

porque las palabras saben aguardar en lo oscuro

y es en esa oscuridad que esperan su ocasión

palabras breves

que nos amaron desde afuera de nosotros

que nos conocen

que siempre nos habrán de conocer

 

palabras como “ayer

como “después

como “siempre

 

palabras que ya no están en nosotros

pues habitan en nuestro regreso

están en  nuestro aliento y nuestra sangre

 

en nuestro instante infinito.

 

Traducción  de Floriano Martins

 

in “Escrita e o seu contrário”

nicolau saião

 

 

 

 

 

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