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Guido Rivadeneira Salazar
Nacionalidad:
Perú
E-mail:
guido_esdxto@hotmail.com
Biografia

Guido Rivadeneira Salazar

Guido Rivadeneira Salazar (29/02/84) Lima. Técnico en Computación (2001). Paramédico (2003). Licenciado en Lengua Española y Literatura por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (2016). Docente de Literatura (2009 - 2016). Músico en el Festival de las Artes de Villa El Salvador (2013 - 2015). Poeta en el I Festival de Poesía Este (2015). Fundador de los Festivales Literarios del Sur en Villa El Salvador (2015).

Publicará su primer poemario “Multipatología del sentir” (2016).

 

SILENTES IMPULSORES DEL PARADÓJICO ESCAPE

 

La ventana te invita al mundo de los rascacielos. No te preocupes. Ya no puedes caer más.

La soga se insinúa estable hermoso collar de perlas, ansiosa por silenciar tu doliente voz.

Las tijeras y cuchillos señalándote susurran nerviosa solución. Desean maquillarte permanentemente.

Las cápsulas enfilan jadeante procesión, anhelantes por desfilar en tu rojiza alfombra asquerosa por las mentiras.

Las gradas suben y tocan la puerta de tu razón. Quieren que rodando desciendas al paraíso que incompleto está sin ti.

El cajón cae y el revólver explica que con un tercer ojo podrías gozar la omnisciencia de la libertad que tanto suplica tu rabiosa, nostálgica y suicida conciencia.

Dibuja una sonrisa en el lienzo de los ciegos y píntala de negro.

Córtate las alas y lánzate al vacío por el fácil e inmediato tubo de escape.

El pavimento espera tus restos.

 

EPÍLOGO

 

Regresas del puente en el cual no saltaste.

Justo antes de ingresar a la ficticia calma máscara del autocontrol, un volador espejo despedido de un desagüe parte en dos tu alma.

Tu cuerpo sigue vivo y se empareja con esta inmoral existencia.

 

 

LÁGRIMAS EN BURBUJAS DEL OLVIDO

 

Nadando en un jarabe para ahogar la mundanal fiebre encontré que todas las estalagmitas del mundo apuntaban hacia mí.

Aplastado por los gélidos témpanos de la indiferencia noté, venciendo la mirada, que desaparecían mis cansados e insatisfechos pies mientras sobre mis hombros descendían suicidados cabellos noche estrellada bajo los canos en el nevado de la razón.

Sí, tengo razón pero no corazón. Me lo extirparon.

La experiencia no fue suficiente porque, en el ocaso del séptimo día junto a la vejez del gallo dormido, la fe fue aligerando la carga hasta convertirme en náufrago indigente de amor.

Flotan cápsulas en las olas de mi piel.

En el zócalo marino, donde nunca se llega vivo, los moribundos peces viajan en melancólicas burbujas sobre sillas con ruedas buscando corales y perlas que jamás encontrarán.

El finado resentimiento reencarna en el gran dolor de la soledad procurando, como asesino silente comedor de escamas, que el tiempo sea eterno.

La esperanza, en la isla del olvido, se perdió en la mar.

No somos valiosos para este insensible mundo.

La superficie nos deja morir

muy lejos de la dignidad y la compasión

en este arrecife llamado

asilo.

 

LAS ESES DE SHIVA

 

Sigue ahorrando

mientras me pudro por el hambre

las ratas por mis pies pasean

mientras el sol mi sed golpea

los huesos no responden

mientras las moscas defecan mi dolor.

 

Sigue suntuoso

mientras me pudro por el hambre

sigue despilfarrando

mientras arrastro inmortal polio

sigue en bendita vida

mientras maldito agonizo en este infierno.

 

Sigue cómodo

mientras me pudro por el hambre

somos ciempiés por granos de arroz

eses inmensas, tenias jadeantes

pellejo vomitado por la indiferencia

dueños de la peste apocalíptica.

 

Sigue gozando

mientras me pudro por el hambre

mientras me pudro por el hombre

ni el clero, ni los reyes, ni el cielo

somos equilibrio del orden mundial

apestados en el ex planeta de Shiva.

 

Sigue creyente

mientras me pudro por el hombre

mientras me violan los males de Babel

ríe sobre mis muertos padres

ríe sobre mi roído cadáver

ríe mientras grito sin voz.

 

 

MATRIZ

 

Bloques encajan sobre poleas

circuitos conectados

desciende la palanca

el motor apaga el silencio

se enciende la luz.

 

Giran tuercas y pistones

rotativos engranajes

grasosos enlaces

proyección al noventa y nueve por ciento

se activa la ilusión.

 

La tierra con mares y ríos

animales, vegetales, minerales

todo cuanto perciban los sentidos

y hasta la creencia más elemental

procesada en esquema minucioso.

 

El casco fusiona microchips

manual lanzamiento por agujero negro

la misión experimental en probeta

reproducir y poblar la matriz

y ser parte de esta fantasía.

 

INSACIABLE VENGANZA

EN TRÁGICOS PENTAGRÁMAS DEL MAL

 

Detrás de la titánica genial capa de Monteverdi

espera que los altos retumben altas vigas

atento vigilante en las sombras de lo oscuro

expectante tejedor por alada distracción.

 

En las incontables almas domina la soprano

bandeja con cuchillos sirve infame fin del tiempo

los ecos en sonata acompañan la tragedia

luminarias mueres solas perpetuando maldición.

 

Ciego ángulo vacío hospedaje de la muerte

en el centro dama sola fácil blanco del raptor

su presencia percibida es cubierta raudamente

por los siglos condenada por destino musical.

 

EPÍLOGO

 

La buscaron hasta el último rincón de lo existente

mas su cuerpo bello y joven nunca lograron hallar

quedan sólo alma y espíritu en recuerdos de su canto

que la soledad remece en vil opera fantasmal.

 

JARDÍN

 

Observo en este día bello

caer hojas de tu cabello

del cual en fotosíntesis

haré de tu imagen síntesis

en tu piel coloreada pasto

su malva recoge mis claveles

que por tenerme casto

semillas germinan fieles.

 

Tu geranio siendo sólo uno

es como no hay ninguno

lo quisiera en el desayuno

y almorzarme tus gladiolos

cuando nos quedemos solos

besándonos hasta la cena

mientras bebo tu azucena

desde el tallo hasta la vena.

 

Las que nunca veo marchitas

son tus firmes margaritas

y mis labios besan rosas

cuando mis cardos rozas.

 

En tu cuerpo son los botones

pistilos y estambres clones

en las pecas y en los poros

crisantemos son tus adornos.

 

Me cultivan tulipanes ficticios

generando del polen los vicios

donde orquídea, violeta y de lis

me crían ave rogando maíz.

 

Pero leyendo la noche en mis brazos

nuestra cita la vuelves fugaz

al recordarme una vez más

que en tu jardín sólo soy pasos.

 

 

 

 

AUTOR: GUIDO RIVADENEIRA SALAZAR (PERÚ)

HECHO EL DEPÓSITO LEGAL EN LA BIBLIOTECA NACIONAL DE LIMA. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN SIN PREVIA AUTORIZACIÓN DEL AUTOR.


 

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