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Graciela Nidia Aroz
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
graaraoz@hotmail.com
Biografia

Graciela Nidia Aráoz

Nació en Villa Mercedes, provincia de San Luis, República Argentina. Ganó una beca para realizar un postgrado en Madrid, donde obtuvo los títulos de profesorado en Lengua y Literatura Española y la licenciatura en Filología (Sección Hispánica). Actualmente es la Presidenta de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina, (SEA.) y Directora del Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires. Su obra ha sido traducida al italiano, al francés y al turco. Su trayectoria ha sido reconocida con diferentes premios, entre ellos el Primer Premio de Poesía “Vicente Aleixandre”.

 

Tres poemas del libro Diabla, segunda edición, edit. Último Reino 

 

Una mujer llora en la cocina. Detrás 

del olor a locro. 

Macera la carne con limón 

y con su inefable tristeza. 

 

Las lágrimas caen en la espuma de leche 

que se derrama hasta la indolencia. 

El aire se vuelve tan oleoso que debería irse 

y apagar el día. 

 

En la cocina una mujer se parte viva, 

se corta los dedos, desangra. 

El dedo va a la boca. 

 

El dolor está detrás 

del hilo dormido que se secó en el vientre, 

detrás de aquel humo que se llevó el después. 

Siempre y detrás de todo 

 

Cuando los olores se mezclan 

ella destapa las cacerolas. 

Es la única que se queda enjuagando el día 

hasta que vuelva a ser. 

 

Una mujer en la cocina. 

 

XII

 Estoy dentro de una mujer extraña
que no soy yo.

A veces, cuando nos encontramos
en el espejo veo,
que yo soy otra y que otra es la otra.

Me captura y me desborda
en la impiedad de la ausente.

Soy tantas mujeres y ninguna.
Soy Juana, la que se desnuda la piel,
y es como una uva,
o la niñita aquella que al helicóptero subió
con todas las mariposas.
Y también la suicida ebria que engatilla
el revólver y las rosas se vuelan.

Y también soy Teresa, la que le pide
a la virgencita una esperanza sola.

 

Y soy Isadora, la que se quita
despacio
               la ropa,
oleosa cuando va a la cama.

Extrañas y sonámbulas persiguiendo a su sombra.

Soy esta mujer maldita que se me adueña
entre dinosaurios y amapolas y elefantes en miniatura.
Soy esta mujer que no piensa en toda la miel
que hay en la casa sin tener abejas,
y que a veces piensa que las abejas tienen luceros
estridentes que tocan mi boca más allá de mi cabeza.

La busco,
                irremediablemente,
                                               la busco.

Más acá del sabor de las cerezas o de los ojos
niños de mi amor, que me miran
como todas estas que no soy y que soy
y que tampoco entienden.

El que me salva es el amor, dispuesto
a saltar al vacío
            y encontrarme.

 

 

CARTA A UN DESESPERADO


El hombre no puede llevarse a cuestas
sufre con 
un pájaro muerto

en su boca.

Hay un infierno en su sangre
que lo condena en el instante preciso
en que una amapola se abre.

El hombre no puede llevarse a cuestas
suicida a cada instante
los ángeles y las palabras que lo habitan.

Es un desesperado este hombre
los patos entran a su casa
y sólo ve carroña.

Tiene un revólver pero no se mata
las hormigas los persiguen
en la piel de la sombra.

Este hombre se mueve de la fuga
a la sombra,
tiene dedos
pero sus guantes de boxeador le impiden
que al tocar el objeto sus dedos 
bailen
su boca cante y hable en el poema,
porque este hombre es un poeta
que está muriendo.

 

 

 

 

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