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Ramon Vergara Gallegos
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
vergararamon45@hotmail.com
Biografia

Ramon Vergara Gallegos

Ramón Vergara Gallegos, es nacido en 1950. Su vida es partícipe del espectáculo generoso de la naturaleza cabalgando entre cordillera y mar patagónicos. Su vista ha estado constantemente solicitada por los picachos cordilleranos con sus despeñaderos rocosos rodando por los faldeos verdes de los bosques nativos junto a los ríos que descienden vertiginosamente hacia los valles sembrados de hermosos lagos. Él es parte integral de esta tierra salvaje con una geografía accidentada que alberga a los pumas, a los cóndores y a la flora silvestre encantadora. La lluvia presente en este mundo mágico, permanece de visita durante los largos meses del invierno austral. Una buena parte de su vida, que representa 35 largos años, los vivió en Suiza como exiliado político. País caracterizado por su democracia participativa, lo acogió dignamente; le permitió construir una familia y  entregar una buena educación a sus hijos. Ahora de retorno a la tierra que lo vio nacer, respirando el aire puro del Sur por voluntad propia, disfruta de una convivencia cultural enraizada en la idiosincrasia chilena. Realizó estudios en Suiza, de literatura francesa y de sociología en la Universidad de Friburgo y de Ginebra. Su vida ha sido un largo camino profesional con los sectores sociales  marginados, tratados como  los parias oprimidos de sociedades a medio desarrollo donde son perseguidos por sus ideas  políticas, religiosa y étnicas. Ha hecho lo que ha podido como trabajador social, con una buena disposición personal y vocación de servicio, ayudando a los más débiles y maltratados, víctimas de los poderosos que golpean a diestra y siniestra para seguir siendo los dueños del poder económico y político.

 Fue organizador desde el exilio, en Suiza,  de múltiples actividades culturales y políticas para apoyar el retorno a la democracia en Chile. Participó activamente en Comités y Asociaciones de solidaridad con Chile y América latina y de África. Ha desarrollado actividades periodísticas, escribiendo artículos en diarios de lengua española y francesa.

 

¿Felicidad?

Autor: Ramón Vergara Gallegos  -derechos reservados

Siento una espada apuñalando mi vida. 

El campo tamiza el rocío de la madrugada,

el sol centellea con sus largos rayos omnipresentes

la piel  rugosa del planeta tierra,  

fisurado por la mercantil mano negra del hombre   

lanzada a la velocidad  de un crucero  

por  la ruta pavimentada de espejismos 

del poder político-financiero al servicio de las minorías.

 Es la farra del plástico y de la tecnología inútil  

contra el suelo que nos permite vivir a diario.   

Las aguas oceánicas les cuesta respirar oxígeno puro,     

están contaminadas con el saqueo  

de las siete familias de las pesqueras,  

las gaviotas en la playa con su blanco vuelo      

se mantienen vigilantes, en estado de alerta permanente.   

                                                                                                                                                                                   

Aguas manantiales contaminadas por los dueños del cobre,     

la codicia sin límites siembra la sequía polvorienta en el norte 

La foresta talada  está herida en la región central, desnuda, 

con sus troncos quemados, en desmedro de lo nativo 

hija del ancestral pueblo originario,       

en beneficio del bolsillo de los inmundos dueños de la patria.  

El color ocre del otoño no se acostumbra       

sin palpar las hojas caídas  en serenidad y melancolía,  

solo guardan recuerdos de sus hojas en un libro de poesía. 

Los piramidales volcanes enfurecidos 

arrastran hacia el valle los bienes del

en una catástrofe natural sin nombre ni apellido.   

Consumismo desenfrenado, histérico con sus futilidades de turno       

tritura la conciencia angustiosa de la  humanidad    

creando tristeza, carcomiendo las bases de la democracia

imperfecta en esta flaca República. 

Estamos desamparados sin la brújula imantada   

que nos conduzca a buen puerto 

creando un vacío existencial cargado de estrés 

y  de depresión oscura hurgando en la conciencia herida del pueblo.  

 

Búsqueda de la felicidad es la tarea urgente, 

de todos, en una reflexión conjunta y solidaria, hasta  abrazarnos    

con salarios dignos para los trabajadores manuales e intelectuales,  

cuando el crepúsculo baje hasta el valle a sembrar de fertilidad la tierra    

y la primavera continúe cobijándose con sus pies desnudos  

en el paseo bello, al borde del río de pacíficas aguas,  

la vida se escribirá en la piel de la naturaleza con sabor rosado.                                                                            

El amor será como el lecho de un río agitado  

que aumenta sus cauces en un invierno lluvioso,    

disfrutando en la ribera del planeo alto de un esbelto cóndor.

 

Mi caballo blanco.

Autor: Ramón Vergara Gallegos   -derechos reservados

 

Mi caballo  blanco despierta de madrugada   

olfateando el paisaje empastado, húmedo,                              

observa mis pasos recorriendo el campo,   

me mira silencioso con cariño amical,  

girando su cabeza me saluda como su amigo de siempre.

Mi caballo blanco galopa sobre las olas del mar

recorriendo espacios infinitos de nunca acabar

con su jinete altivo montado en una silla de paja                                                                                                

en los atardeceres oscuros nutridos de lluvia galáctica   

de vientos grises inhospitalarios,  

de volcanes míticos, enrabiados,       

respirando nubes rojas de fuego,  

vomitando azufre gris,      

a través de su estrecha garganta de piedra.

Mi caballo blanco observa la naturaleza enfurecida  

donde el hombre asume su rol de simple ciudadano   

para plegarse a sus exigencias sin contemplación ninguna.

Mi caballo blanco me invita a pasear  

por el prado otoñal de hojas secas y amarillentas    

para saludar la nostalgia del mundo  

siempre atento al gorjeo de un pájaro,    

al ladrido lastimoso de un perro, 

al  relincho agitado de un caballo negro,  

al vuelo discreto de un zorzal o de una gaviota.

Mi caballo blanco galopa    

al compás de los rayos del sol 

por las vastedades australes,   

respirando profundidades enajenadas  

en la noche estrellada y fría

escuchando la música alegre de la vida,  

para saborear la palabra campesina 

a paso lerdo en la contienda de la cosecha de cereales.

Mi caballo blanco es fuerza viva de la naturaleza,

con su esbeltez legendaria, alegre,     

sueña noche y día por alcanzar el eslabón extraviado    

que permite conquistar el paraíso dorado.   

Allí está sólido, como el pedestal de hierro 

que sostiene los edificios rígidos que albergan multitudes.

El galope de mi corcel blanco, en primera línea,      

recorriendo pampas y cerros 

en el alborotado cotidiano planetario  

solo por placer sin objetivo ninguno. 

Es amor recíproco como el canto de la sirena     

que se siente pero no se comprende.

Caballo albo eres mi mejor amigo,     

tu compañía empuja mis pensamientos etéreos 

a territorio lejano,   inalcanzables a mis pies cansados.

Mis deseos de justicia se esfuman en el horizonte azul  

transformándose en una quimera de cenizas volcánicas  

que fluyen a través del arroyo turbio,  

sembrando desesperanza y pavor, 

aunque mi corazón sigue escuchando    

siempre el canto misterioso del viento.

 Con mis sueños efímeros 

construiremos mano a mano,

el futuro con alegría,  

en un galope interminable, bajo la lluvia,  

donde siempre nos acompañaremos.

 

Pareces alma griega

Autor: Ramón Vergara Gallegos    -derechos reservados 

 

Pareces alma griega 

despojada de toda filosofía inútil

que comulga tiernamente

con tu impetuoso temperamento.

De vez en cuando

la reflexión

visita las puertas de tu sensibilidad

con importancia singular

en una noche de juerga.

Aspera como las hojas 

de la araucaria milenaria,

encantadora

con tus largos brazos

para recibirme en tu cuerpo

y abrazarme

con la fuerza de un torrente cordillerano

descendiendo cuesta abajo

abierto al mundo,

con alegría y mucho amor.

Tu palabra es canto

extraído del agua cristalina

que fluye de la vertiente mágica

fondeada en un valle oscuro.

La mesa de la noble madera

color caoba

recibe el espejismo 

de tu  simpática belleza,

la estrella solitaria sonríe en la lejanía nocturna

abriendo senderos de felicidad.

El amor no es un gesto de la conciencia,

es un grito de los sentidos

que navega sin rumbo cierto por mares abiertos

recorriendo el mundo desconocido

como un acto insólito

capaz de escapar de la vertiginidad del mundo

clamando la desesperanza

tocando la suavidad de tus manos

en un gesto de complicidad simple.

Tu amor es trigo esparcido en el campo

que se transforma en sabroso pan 

y cristal azul del alba.

La tarde sigue cayendo 

en la oscuridad crepuscular

en el sur del mundo,

la ocasión se aproxima sin darse cuenta

para el encuentro amoroso,

recorriendo tu cuerpo de mujer salvaje felina,

sintiendo la marea volcánica del deseo sexual

en una entrega mutua de placer y felicidad.

Al despertar la mañana,

el sol penetra hacia el dormitorio

de grandes ventanales

para saludar el amor,

donde los términos medios

no pertenecen a nadie,

son solo hojarasca otoñal vegetal

que se transforma en humus para siempre

 

 

 

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