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Violeta Corrotea Corrotea
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
ska-elias@live.com
Biografia

Violeta Corrotea Corrotea 

Ella dice  nacer dos veces. Biológicamente 19 de febrero de 1936. Y por el registro civil el 5 de enero 1938. Nació en el norte de Chile región de Atacama, pueblo minero llamado Domeiko. Su inclinación es su origen entre los diaguitas y atacameños, que  tiene muy Arriagada en su corazón por sus raíces. Completó enseñanza media completa y estudios superiores de enfermería y ciencias políticas. Es autodidacta en las letras miembro del círculo de escritores voces y letras se inclina por la poesía y su fuerte son las crónicas. Que las mezcla con comparaciones y metáforas sutilmente una habilidad innata en ella. El surrealismo aflora en la poesía sutilmente. Acciona las palabras  en sus crónicas coloquialmente al leer y pronunciar sus  atractivas  historias. Ha participado activamente en actividades sociales y en especial en el arte de las letras participando en las tertulias realizadas en la biblioteca de Huechuraba.

 

LAS PIEDRAS MARCADAS

Esta verdadera historia se remonta a los años 1944. En un pequeño poblado minero vivimos por un tiempo madre, cinco hermanos y dos tíos.

Yo tenía aproximadamente seis años de edad, esperábamos ansiosos que llegara el fin de semana para ir de paseo a un lugar  cerca de allí que denominábamos “Las Piedras Marcadas”. Éstas estaban llenas de grabados dibujos como  sol, luna, pájaros, peces y niños. Para nosotros el mejor juego era introducirnos  en unos corralitos de piedras redondas que estaban casi cubiertas de arena, de  apoco comenzamos a descubrir más círculos de varios tamaños, tanta alegría nos daba estar dentro encuclillas o hincados que nos imaginábamos siendo pollitos.

Alrededor nuestro las piedras eran huevos a punto  de empollar, siendo nosotros los primeros en nacer.

AL cabo de dos años tuvimos que irnos del pueblo  natal  a cumplir con el deber de asistir a la escuela. En esta nueva vida de escolares olvidamos por completo las experiencias  de juegos en el campo.

Crecimos y cada uno se fue a diferentes lugares. Yo me  vine a Santiago a la casa  de la hermana de mi madre y matriculé en un liceo vespertino. Fue allí donde descubrí que el lugar de nuestros juegos de niños había sido nada menos que una reservación indígena. Durante todo el tiempo viví con una inquietud si los grabados en las piedras habían sido hechos antes de mi llegada al mundo.

 

 

 

 

 

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