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Anthea Tzu Cataln Huenchuman
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
anthea.tzu@live.cl
Biografia

Anthea Tzu Catalán Huenchuman

Anthea Tzu Catalán Huenchuman nació en  Valdivia, en el Sur de Chile el año 1992 un 18 de Octubre, se mudó a Santiago muy pequeña con sus padres, escribe desde que tiene recuerdos, es zurda y mapuche.  Actualmente está en su quinto año de la carrera de psicología y estudia el arte del mimo.

 


La soledad de una mujer

Nos pesa la vida, nos pesa, nos pesa, nos PESA. Qué manera de pesarnos los huesos

Aquí, en la oscura e íntima vida de pieza.

¿Quién puede enterarse?

A quién ha de impórtale, pregúntense por el ser, por la libertad, ¡por el amor!

Nadie sabrá jamás,  de que trata la soledad humana, y para que se ahuyente la sola  esperanza, ¡nadie sabrá jamás de que trata la soledad de una mujer!

Ella y su humedad.

¡Escriban todos! Ignorantes y puercos. ¿A Quién le importa?

Si cada noche, recelosas yacen  en aquellas moribundas intuiciones del mundo.

 REPLICAOS, REPLICAOS PALABRAS AJENAS, que nadie entiende de qué trata la soledad de una mujer,

Aquí, en la oscura e íntima vida de pieza.

En las células, cuando tocamos el techo con las pupilas, reconociéndonos unas a otras, tan reales como tan mujeres.

 No por los senos, no por las nalgas, no por las vaginas, menos por el pelo, tampoco por las curvas, y ni hablar de la genética. 

 Juntas  nos pesa la vida, nos pesa, nos pesa, nos PESA.

Y de qué manera nos pesan los huesos.

 

 

***

Es usted una mujer esculpida por las asperezas del azar, una mujer medio hombre, medio árbol. Pertenece a esa rara cepa, hecha de mitades, resultando de manera irreductible una mujer completa y planetaria. ES USTED, una mujer para viajes, cualquier maleta le queda de brassiere. Se monta a la incertidumbre, ¡LLEVE AHORA LLEVE YA! Su mujer medio pez,                                                      

                             medio usted.  

***

Nota a un amigo

"Hay días en que me llueve sobre mojado y noches donde me congelo, si es que estuviera en alguna parte es  enjaulado en los sentidos. Esos días y noches de las que te hablo son eternas, donde todas las sombras se vuelven mi sábana y no me queda otra acción coherente que  llorar. Lloro y en mis ojos hay luna  que mengua, resignada  al  acunar el corazón de un infante, que perdido ya del mundo tampoco encuentra espacio en la fantasía, y esto amigo mío, es el infierno.

Me encantaría poder desear para ti y los tuyos un saludo afectuoso, pero esta sombra ha avanzado más rápido que yo, tanto así que  me está dejando atrás, lo lamento. Por nuestra amistad, un angustioso hasta siempre"

***

 

CONFESIÓN DE UNA CRIATURA

Perdí la memoria. Tal vez en los agujeros de las madres sin hijos, o ahora que lo pienso, no sé con qué cerebro, pudo ser en un fusil, en el norte de Chile, en la promesa democrática, seguro se me quedo por ahí, porque en la nuca no la tengo. A veces resabios aparecen cuales fantasmas llorones.

Nadie entiende a las criaturas, las champurrias, (palabra sureña para dirigirse al mestizo mapuleno). Acá, las bestias no tenemos reflejo en el agua.

 Seremos sentidas durante la noche, bordearemos con la lengua el agujero de la nada y por esta única vez reiremos como hienas. Triunfará la aracno-metáfora, irrumpirá  y quebrara todo a su paso.  Como dijo la colorina, cual piedra raspando la pupila.

En el comienzo y en el final el acto poético enaltecido por los leprosos, que se niega a ser esclavo del saber,  y que vestido por él se rebela escabulléndose igual que abrazo de muerto, será el baile de las criaturas.

¿Podemos leer poesía entendiendo cada palabra? ¡Ay! Que sería de la vida sin equívocos, benditos equívocos. ¿O acaso usted, piensa en cada pie que mueve, para adelante y para atrás, para adelante y para atrás, cuando camina o en su defecto, cuando repta, vuela, o se vuelve pez?

Advertencia, esta no es una página de pretensión poética, este es el encuentro con la fractura de una criatura, este es el equívoco de una criatura presa. Es la derrota del sentido, donde yace lo que gustosa he de confundir, señores míos, con la esperanza. Basta de la criptografía, bienvenida  sea la letra viva.

 

 

 

 

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