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Fabin Guerrero Obando
Nacionalidad:
Ecuador
E-mail:
rs_pastel@hotmail.com
Biografia

Fabián Guerrero Obando

Fabián Guerrero Obando (Quito, Ecuador, 1959).

Entre sus principales publicaciones destacan El viaje, 2003. De ese libro, Edmundo Ribadeneira, dijo: <<El viaje es, tal vez lo más notable que en materia de creación poética se ha publicado últimamente…es la expresión de ideas y sentimientos súbitos, luego de concentrarse en verdaderas síntesis existenciales que reducen la fragilidad humana a lo más adolorido de su evidencia cotidiana>>; Las partes, 2006, que según Fernando Tinajero <<Las partes. Las partes de un cuerpo fragmentado, como si fueran la expresión de un espíritu deshecho. Miembros que cobran autonomía, músculos desgajados, órganos recortados que parecen mirarnos desde su indecible desolación, reclamando de nuestra conciencia el esfuerzo supremo que se necesita para reintegrarlos en una unidad significativa: partes de una totalidad despedazada>>; Zanja, 2009. Francisco Proaño Arandi sobre este libro asegura que <>; La Víspera, 2011. Marco Antonio Rodríguez ha escrito que son <>; Cuándo el amor, 2013. Sobre este libro Abdón Ubidia anota lo siguiente: <>.

La  poesía de Guerrero Obando ha sido recogida en varias antologías dentro y fuera del Ecuador. Parte de la misma ha sido traducida al inglés, alemán, francés y griego. Imparte clases de Lingüística Textual y Escritura Creativa en la Universidad Central del Ecuador.

 

En vez del ensañamiento era el amor.

Una mano indiferente y sin objeto sujeta la página desatendida;

Pájaros borrados claman dentro de ese estrecho retiro.

Se hace la noche y empieza a llover.

Aun así, se espera. No se sabe qué, pero se espera.

Los parches, cierto, no son fuego dibujado en ningún cuerpo,

Menos en los nuestros,

Pero condensan relámpagos ruinosos…                                                                 

Gris humareda. Ahogos.

Las tierras del amor y sus ronquidos

Se estiran. Suceden.

Y ninguna revelación,

Tampoco vuelta al origen.

Solo puertas ciegas. Que arden

 

En esa otra parte oscura.

 

(Cuándo el amor, 2013)

 

 

La noche suena a aceptación en este mismo instante.

Y ya reconocemos su secreto,

Su fúnebre posesión.

Estamos tentados a decir basta,

Eso es todo o que venga un nuevo día;

Pero muy a nuestro pesar

En la noche no se puede distinguir

La diferencia entre el olor de su orina

Y el lunar negro de su vientre,

Ahora humillado y sucio.

 

La noche no tiene pies y sus manos son falsas.

No puede, entonces, despedirnos

Y debemos pernoctar.

 

Y en la sala de espera que es la noche,

Alguien nos lee un poema,

El de Rilke,

El dolor de muela en el corazón…

  

(Cuándo el amor, 2013)

 

 

No entendemos gran cosa del dolor y menos de la noche.

Por eso duran. Se oye el vacío latir del corazón

Y cómo llega la lluvia.

 

Solo eso.

Escribir en las madrugadas era un sucedáneo de la compañía,

Incluso cuando la luna era una sucia piltrafa gris.

 

Es lo que queda de nosotros.

 

Del poema nocturno penden todos esos animalejos pálidos,

Para que nadie los toque.

¿Quién volvería a traerlos?

 

Un frío breve y débil. Es lo que queda de nosotros.

El parásito en la cama. Y algo del silbido de la noche.

 

 

 

(El radiante guiño del insomne, 2014)

 

 

 

 

 

 

 

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