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Patricia Jimnez Castillo
Nacionalidad:
Costa Rica
E-mail:
pmjc777@yahoo.com
Biografia

Patricia Jiménez Castillo

 

Soy artista y artesana de oficio, poeta por obligación para conservar la salud mental en un mundo que se aplica a exigir estereotipos y una felicidad basada en posesiones materiales. Nacida un junio de 1952, vivo entre montañas y bosques en la bella zona de Monteverde, y lucho por nuestro bienestar a pesar de los pronósticos médicos  para los sobrevivientes de la poliomielitis.  Cuidé de dos hijos y gozo de dos nietos que son la alegría de mi corazón.

 

Apoyo las aventuras de otros soñadores como yo, en organizaciones como CASEMCOOP RL,  cooperativa de artesanas; y de la APAPNEM, asociación conformada para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y personas con discapacidad en la zona montañosa. 

 

Disfruto de observar las aves, las cuales son sujeto de mis pinturas y algunas veces de poemas.

 

La escritura es mi medio para solventar angustias y temores y que por incidencias de trabajo comparto los mismos con otros, hasta que llegué a formar parte –primero- del grupo literario “Tertulias del Bosque”, (liderado por la escritora costarricense Luissiana Naranjo), y años más tarde (2004 aprox) formo parte de un nuevo grupo llamado Gato Pardo de Monteverde, que desde sus inicios ha participado periódicamente en los Festivales Internacionales de Poesía organizados por la Fundación Casa de Poesía de Costa Rica. 

 

La poesía ha llegado a mi vida, primero por la educación primaria y luego en la Universidad de Costa Rica, donde la filosofía me lleva a la reintrospección de mis creencias sobre la vida. Sin embargo son los escritores post modernos mis favoritos, como el Aikuista irlandés Gabriel Rosensctock, el cubano Víctor Rodríguez, la nicaragüense Gioconda Belli, la poesía erótica de Luissiana Naranjo, la marroquí Aisha Bassiri, el argentino recientemente fallecido Juan Gelman, el costarricense Jorge de Bravo, y los hondureños Otto-Raúl González y Rolando Kattan.  A continuación mis poemas.

 

 

Artistas en Concierto.

 

Poema escrito durante el Concierto de piano interpretado por William Gómez y su esposa Melisa.

 

“Para el artista en Concierto, su público es muy importante!” William Gómez.

 

La traducción al inglés está más adelante, hecha por Karen Stocker.

 

 

 

Como primer regalo

 

el joven Samuel

 

toca a Bach

 

 

 

El Rey David sostiene una tableta

 

para inmortalizar el teclado y sus cadencias

 

en medio de las raíces del desnudo bosque

 

los dedos corren sacando las notas

 

más alegres al viento

 

magos juguetones brincan de rama en rama

 

y despliegan cataratas de risas

 

mientras la joven mujer

 

se niega a caer enamorada a los pies del maestro

 

la Reina de las Hadas sostiene una batalla

 

entre los latidos de su corazón y

 

la cruda realidad de su Gobierno

 

 

 

Es solo un poema y puedes interpretarlo

 

como quieras dice ella

 

Debussy la hace recordar entre bemoles

 

el pasado de un gran amor

 

clásico romántico impresionista y moderno

 

los amantes tocarán a cuatro manos

 

por primera vez el denso y largo programa

 

de un Adagio de Mozart y sus cuatro sonatas

 

 

 

Juntos lado a lado cómplices de caricias

 

inician una melodía con veinte dedos sincronizados

 

 

 

Cuando él toca el piano

 

hace lentos movimientos

 

para darle el tempo a ella de entrar

 

y tocar con ritmo y dulzura

 

 

 

Las luces lo iluminan todo

 

 

 

Las ramas del ciprés cargan colores

 

en esferas escarchadas

 

cubiertas de lazos de encaje y seda rosados

 

 

 

Tímidos y enajenados

 

los amantes tocan su propia melodía

 

Se miran y al unísono comienzan

 

una nueva tonada

 

 

 

Un quinto brazo pasa las hojas de la partitura

 

para que los amantes continúen al ritmo de su música

 

en su recorrido por las estrellas

 

van dejando regadas notas de su romance

 

animando al universo con sus movimientos

 

sembrando en el Mundo del Principito

 

una rosa que brilla con el color Anadrio

 

 

 

Giran y giran los amantes sobre los planetas

 

poniendo al sol de cabeza en una galaxia

 

sin silencios

 

 

 

A veces los pies se tropiezan entre sí

 

y los amantes caen  enredados en sus propios brazos

 

se ríen entre los Adagios de Mozart para levantarse

 

y volver a girar tan rápido que se desvanecen en el infinito

 

con la sorpresa en la mirada

 

 

 

Debussy les toca una marcha de bandas

 

ellos se miran a los ojos y sonríen

 

él la dirige con sus gestos su cuerpo sus manos

 

sin palabras

 

ella fija sus pupilas en las notas saltonas en la teclas del espacio

 

 

 

si hubiese una canción para el agua sería esta

 

donde Stravinski despierta un enjambre de abejas

 

que derrama toda su miel al son de la fuerza del pianista

 

quien persigue con alegría el sueño de su amada

 

en la melodía de cuna de Schumann

 

Pjc,27dic13.

 

 

 

Artists in Concert.

 

 

 

As a first gift

 

young Samuel

 

plays Bach

 

 

 

King David holds up a tablet

 

to immortalize the keyboard and its cadences

 

amidst the roots of the naked forest

 

fingers run extracting the happiest notes

 

from the wind

 

playful magicians they jump from branch to branch

 

and unfold waterfalls of laughter

 

while the young woman

 

refuses to fall in love at the feet of the Maestro

 

the Queen of Fairies bears a battle

 

between her heartbeat and

 

the raw reality of her government

 

 

 

It is only a poem and you may interpret it

 

as you wish she says

 

Debussy makes her remember amid flats

 

the past of a great love

 

classical romantic impressionist and modern

 

the lovers will play four hands

 

for the first time the full and long program

 

of Mozart’s Adagio and his four sonatas

 

 

 

Together side-by-side accomplices in caresses

 

they begin a melody with twenty synchronized fingers

 

 

 

When he plays the piano

 

makes slow movements

 

to allow her tempo to enter

 

and play with rhythm and sweetness

 

 

 

The lights illuminate it all

 

 

 

The branches of the cypress carried with colors

 

in frosted spheres

 

covered in pink lacy silk bows

 

 

 

Timid and enraptured

 

the lovers play their own melody

 

They look at one another and in unison begin

 

a new tune

 

A fifth arm turns the pages of the score

 

so that lovers continue to the rhythm of their music

 

in their journey through the stars

 

they leave scattered notes of their romance

 

enlivening the universe with their movements

 

planting in the World of the Little Prince

 

a rose that shone with the Anadrio color

 

 

 

Spin and spin the lovers above the planets

 

setting the sun upside down in a galaxy

 

without silences

 

 

 

At times the feet trip over one another

 

and lovers fall tangled in their own arms

 

they laugh amidst Mozart’s Adagios to lift themselves up

 

and return to spinning so fast that they disappear into infinity

 

with a surprise in their look

 

 

 

Debussy plays for them a march

 

They see one another in the eyes and smile

 

he directs her with his gestures his body his hands

 

without words

 

she fixes her gaze on the jumpy notes of the keys of space

 

 

 

If there were a song for water it would be this

 

where Stravinsky awakens a swarm of bees

 

that spills all of its honey to the rhythm of the pianist’s strength

 

who follows with joy the dream of his beloved

 

in the melody of Schumann’s cradle

 

 

 

Pjc, 28dic13.

 

 

El banco de mi cocina.

 

 

 

Un guanacaste faltó al amanecer

 

frondoso

 

imponente en medio del campo

 

ahora faltan también aquellos adolescentes hormónicos a los que daba sombra

 

carbónicos sedientos como el ganado que pastaba a su alrededor

 

    

 

entre sus vetas quedaron escondidos

 

                el canto de las aves que anidaron entre sus ramas

 

y lo entibiaban a medianoche

 

 

 

los ratones ardillas mapaches y monos

 

                             que acurrucó entres sus oscuros huecos

 

 

 

ya no hay una hamaca 

 

y los caminantes echarán de menos los frutos y semillas

 

         que ofrecía como regalos

 

 

 

Un guanacaste faltó al amanecer

 

              y ahora es el nieto

 

que sube al banco a jugar con el agua de la pila

 

en  el mismo donde la abuela

 

                   desayunaba un revoloteo de mariposas

 

entre la esperanza y la espera

 

                                    de quien vio partir tal vez para siempre a un hijo

 

 

 

           el mismo banco donde sentada ahora

 

aguarda entre las hojas que le aparezca un nieto

 

 

 

Un guanacaste faltó al amanecer

 

           y ahora un banco sirve de mesa a los chicos y su merienda

 

 

 

aquel guanacaste que toleró un día a los infieles

 

 de esos que taladran sexo en vez de amor

 

 

 

         ahora escucha

 

los secretos de las princesas en blue jeans

 

que vuelan al arco iris del solsticio

 

 

 

Parece ser su destino

 

fuerte y sin queja el viejo guanacaste

 

aún aguarda

 

la próxima historia en mi cocina

 

(Escrito por Patricia Jiménez Castillo y editado en colaboración de Rolando Kattan, Oct2013.)

 

 

 

El Karma de las guerras.

 

 

 

Una luz amarilla penetra la puerta

 

La silueta da paso al bamboleo

 

 

 

Dos muletas sostienen una columna

 

que se doblega con el peso de otra confesión

 

 

 

Las enaguas se sacuden nerviosas

 

Sentadas

 

una frente a la otra

 

se escuchan

 

 

 

La palabra maldita

 

duele en los huesos

 

Los vasos del alma se rebalsan

 

con ácido puro

 

 

 

La rabia interna aplaca el asombro

 

incrédula choca

 

abraza

 

suelta

 

vuelve a abrazar

 

la cascada de antiguas piedras

 

humilladas por el desgaste del tiempo

 

 

 

La guerra cobra una víctima más

 

El veterano encorvado sacude sus recuerdos

 

en las tiernas carnes de la inocencia

 

 

 

Han pasado 70 años

 

 

 

Aún se vierte sangre en tierras vírgenes

 

Sin fusil

 

con las manos arrugadas y secas

 

corta a pedazos

 

un corazón seco y roto

 

 

 

La esposa del combatiente parte

 

con el Jesús en la boca

 

esperando

 

sin culpa

 

el Perdón de los pecados

 

que se cometieron en nombre de la Libertad

 

(Poema escrito por Patricia Jiménez Castillo y editada con apoyo de Amanda Rivas y grupo Gato Pardo de Monteverde, el 21 de abril del 2012)

 

 

 

The Karma of wars.

 

 

 

A yellow light penetrates the door

 

The silhouette gives step to the swinging

 

Two crutches hold a column

 

that bends with the weight of another confession

 

 

 

The skirts are shaken nervously

 

sitting

 

one in front of the other

 

they listen to each other

 

 

 

 The damned word

 

hurts in the bones

 

The vessels of the soul are overflowing

 

with pure acid

 

 

 

The inner rage appeased the astonishment

 

incredulous hits

 

embraces

 

loose

 

embraces again

 

the cascade of old stones

 

humiliated by the ravages of time

 

 

 

The war takes another victim

 

The bent veteran shakes his memories

 

in the tender flesh of innocence 

 

 

 

It's been 70 years

 

 

 

Blood still pours on virgin lands

 

without a rifle

 

with wrinkled and dry hands

 

cut to pieces

 

a dry and broken heart

 

 

 

The soldier's wife parts

 

with Jesus in her mouth

 

waiting

 

without  fault

 

the Forgiveness of sins

 

that were committed in the name of Liberty.

 

(Final version translated with the collaboration of Willy Bach and Tricia Wagner, April of 2012)

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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