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Francisco Doroteo II
Nacionalidad:
México
E-mail:
franciscodoroteo@outlook.com
Biografia

Reconocido Poeta-Escritor Mexicano; hombre liberal que nació de padres poetas en la Ciudad de Tuxtepec Oaxaca, México. También es Fundador de Poetas Autónomos de la Ciudad de Oaxaca (PACO), y de la Primer Academia Cabalística de Oratoria (PACO) en la República Mexicana de la cual es Maestro de Oratoria. En el ámbito profesional es Abogado Litigante de la Barra Oaxaqueña de Abogados por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

En el 2014 fue nombrado Poeta Honoris Causa por el estilo erótico-maldito de escribir poesía.

Todos sus poemas se encuentran patentados-registrados ante derechos de autor.

 

HUELLAS SANGRIENTAS

Todo era extraño.
Murió el ermitaño.
El hombre solitario.
El hombre vagabundo.

Ella por última vez le hizo el amor
Lo asesinó sin piedad
Lo acuchilló 100 veces sin dolor.

Sus huellas quedaron marcadas
En aquélla sangrienta habitación
Con la sangre de aquél caballero.

Dejó pistas.
Dejó su pasión.
Cobró venganza
Con una maléfica tiranía

Sin pensar siquiera en la criminología.
Parte de la sangre se la bebió
Y pronto huyó
Hacía la eterna lejanía.

Donde nadie supiera que asesinó por amor
Ya no quería sufrir
Ya no quería con el vivir.
Ya no podía sus celos resistir.

Y aquella noche en aquél Hotel
Lo asesinó a sangre fría
Lo sedujo, con sus palabras de amor
Con sus caricias disfrazadas
Con besos de miel...

Aquella cruel mujer cobardemente
Al hombre solitario engaño
Para tomar su sangre...
Para comer su carne y su corazón.

Pero lamentablemente la mujer
Dejó sus huellas marcadas de sangre
En aquella habitación
Que sería por siempre
Su maldición.

 

LA LUJURIA DEL MAR

La tarde se despedía, la noche llegaba
después de ir hasta alta mar
la habitación nos esperaba
sería una noche para amar.

Tu vestida como la diosa del mar
Yo vestido como un caballero
las palomas empezaban a volar
sin rumbo quizá hasta el crucero.

En pleno mediterráneo hicimos el amor
en aquella bahía, como verdaderos amantes.
La lujuria empezaba a llegar, y más con su seducción 
se aceleraba mi corazón y sólo caía rendido.

Ella se montaba encima de mí, como si montase un caballo
cabalgaba sin parar, hasta lubricar como la pulpa de los cangrejos,
sacó el ancla debajo del mar y lo empezó acariciar
ven a mi hazme tuya no tengas miedo decía.

Era mi hermosa diosa del mar,
con hermosos ojos,
con una sonrisa tan angelical
pero con una lujuria infernal.

Aquella noche logré llegar al orgasmo con ella
era un lujuria que jamás olvidaría,
casi se muere, casi se desmaya,
yo acabé rendido.

Al final sus curvas me tenían enloquecido,
sus suaves pezones, sus senos tan coquetos,
sus muslos tan deseables,
cualquiera la hubiese deseado tener... 

pero sólo yo logré hacerle el amor,
a esa mujer, y no sólo me dijo que maravilloso haces el amor
si no que rica forma de joderme en la cama...
ahora mi cuerpo de diosa todos los días te aclama.

Y los dos nos perdimos en el mar...
Yo vestido con mi esmoquin y ella con su conjunto interior...
los dos vestidos elegantes por aquella noche especial
que fue la de hacer el amor.


CRÓNICAS DE UN POETA AL FILO DE LA MUERTE


Sólo la pluma es mía, la mano es de Dios,
La poesía es suya señorita,
Sé que nunca podrá comprender el amor que le tengo yo a usted
Sé que jamás me amará como yo quisiera
Sé que nunca me podrá valorar
Pero siempre la llevaré en mi memoria
Y tenga por seguro que jamás usted morirá.

Mis poesías quedarán en el olvido
Mi amigo las enterrará o quizá las quemará
Para que nadie se entere del olvido que tenía hacia mí.

Oh mi hermosa princesa, si tan sólo me amaras
Si tan sólo supieras que pronto he de morir
Jamás te hubieses comportado así
Y también sé que algún día sufrirás
Y aunque lo niegues me querrás buscar
Pero será tarde ya, estaré en el jardín de los sueños...
En aquél solitario panteón...

Entonces estúpidamente me dirás te amo
Entonces flores me llevarás y me querrás abrazar
Pero estaré muerto.

Si tan sólo pudiese usted entender el amor
Si tan sólo pudiese usted descubrir que la poesía
Es la única verdad entre un mundo de tantas mentiras.

Si tan sólo me pudiese usted detener antes de escribir la última poesía
Esa poesía viviente que soy yo... entonces me detendría
Y diría a pesar de todo ella me amó...

Y allí murió el poeta en el fondo del mar
escribiendo y recitando su última poesía
sin poder nunca recibir el amor demostrado
de su Sirenita del Mar.


 

 

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