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Cristina Glvez Martos
Nacionalidad:
Venezuela
E-mail:
kirisuchina@hotmail.com
Biografia

Cristina Gálvez Martos (Caracas, Venezuela, 24 de febrero de 1987).

Licenciada en letras por la UCV. Fue parte del taller de poesía de Armando Rojas Guardia durante dos años. Desde 2013 asiste al taller de creación poética del Celarg, dictado por Belén Ojeda. Ganadora del Concurso de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores 2013 (Poesía). Obtuvo una mención honorífica en el I Concurso de Cuento Corto y Poesía, organizado por la Red de Escritores de Miranda. Uno de sus poemas fue escogido para formar parte de la Antología Grito de Mujer 2014, convocado por Mujeres Poetas Internacional (Puerto Rico). Actualmente se dedica a la docencia, dictando talleres literarios y de expresión oral y escrita. Paralelamente, se forma como profesora de yoga por medio de la Asociación Internacional Yoga Yoghismo. 

Teléfonos: 04269314836 / 0212 9528751

Email: kirisuchina@hotmail.com

 

Historia

 

Un día fui una mesa:

torsión en ángulo brazo siempre estirado

apenas movilidad  del cuello y las pupilas

la vida era ahí, sujetar las cosas

mirar sin que me miren

en el corazón de la casa

 

había vetas en mi pecho, y recordé ser árbol

me estiré muy alto, ¡qué contracción de dedos y dedos y nidos entre mis dedos!

qué alegría mi hoyo en el estómago:

bajé resbalando por el tronco, siempre hay que bajar

a ese mundo de hojas secas y rumor de insectos

donde lo minúsculo habla tan rápido

uy, dicharacheros bichitos, run-runes, rivoflamines, tripanosomas,

cállense ya, chismosos del infrasonido

me voy, no los aguanto

 

buscando silencio, quedé entre las hojas:

me envuelven tules

esporas ásperas cosquillean la lengua

y el aroma nauseabundo de las flores

y la respiración, canción del aire

 

orugueo

un desgarro en el saco de dormir

estas patitas livianas que se asoman

no quiero salir todavía

está lindo el descanso de invierno

ya tocará batir las alas

ser impulso

elevarse lepidóptera

cóndor cósmico

 

mientras

soy brote, balbuceo

son lo mismo miedo y alegría

se asoman a mi cuna, pero estoy  i n f i n i t a m e n t e  sola

un buche desde el centro y sale el mar, la sangre,

 

el sufrimiento es un juego de niños

por primera vez me siento a ver caer la lluvia

a veces es así, la tristeza, el puchero

abrazar las piernas

escurrirse el llanto por los techos

pisar con rabia los charcos

no tener consuelo

 

hasta que vienen las flautas

Pan encabritado

desperezándonos

 

siempre fui mujer

de botón de flor

a corazón y boca roja

a esta vieja que soy con raíces en el pecho

montaña de muchos días

 

mis manos descansan en el valle

patas de esfinge

una más blanca, otra más negra

mujer clara que se guarda la negrura

mujer obscura que se esconde la luz

 

también mujer deshecha

y siempre fui bestia de mechones ámbar

la que más bostezaba en la camada;

lúcida luz que juega en la ventana:

si hablara diría despierta

si tuviese ojos serían ojos de ave

                       ojos sin tiempo tejidos por abejas

 

el agua es llanto enorme

nadamos en su belleza

todos musiquean

y ríen

y lloran

porque saben del amor

y nunca acaba

 

 

Están quietos

 

Es tarde

se hizo el charco

palabras secas, prensadas en los libros

muertas en la orilla

es tarde, no hay palabras

 

la espera no tiene oración

ni espera

guarda los ojos

un vientre quieto, quieto

y el espanto silba un susurro

en el pantano

 

alguien junta trozos

virutas encontradas al mirar abajo

alguien huyó al claro en la llovizna

entre la yerba había preguntas

redondas, transparentes

para llevarlas en su perfecto silencio

 

porque los nombres se olvidan lento

luego no existen

la ausencia es un refugio

crecen los cabellos del que huye

hacia el claro de las aves

que nunca cantan hacia afuera

 

cada dolor hace lo suyo

el ciempiés no busca despertar

sólo el despliegue

le acaricia el movimiento

 

están quietos

rodeando el centro

 

quédate,

es tarde

no hay palabras

 

 

Despierta, niño

 

Despieta niño,

corazón de menta

despeinado nido de gaviotas.

 

Despierta niño,

caracoles blancos

callan para ti.

 

Niño oceánico

frente de nubes

ojos veleros.

 

Niño chiquito

boca de fruta

niño encandilado

de pereza.

 

Despierta, pequeño

rincón de sal y arena

abre por fin

las almejas de tu sueño.

 

 

 

 

 

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