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Magda Kraw
Nacionalidad:
Cuba
E-mail:
madhava66@gmail.com
Biografia

Magda Kraw

Nace en La Habana el 6 de junio de 1948 donde crece y recibe educación. Desde 1968 comienza a fungir como asesora literaria frente a talleres literarios a través de la Dirección Provincial de Cultura.

Ha publicado en Revista Revolución y Cultura,  la Gaceta de la UNEAC y el boletín literario LITORAL.

Cultiva los géneros: poesía, cuento y ensayo además de haber incursionado en el género de dramáticos radiales. Entre 1985 y 1990 escribe la radionovela: “Para seguir Viviendo” y versiones libres sobre la cuentística contemporánea para los espacios El Cuento y La Novela Cubana, en Radio Progreso Cadena Nacional de Cuba.

Radicada desde 1992 en el sur de la Florida eventualmente colabora en publicaciones locales; varios de sus artículos han aparecido en el popular semanario La Voz de la Calle.

En noviembre del 2007 participa en el Encuentro de Escritores convocado por la Asociación Literaria ALIRE de Chile. En el 2009 tres de sus poemas son escogidos por la Editorial Ultramar para formar parte de la colección poética “La ciudad de La Unidad Posible” que fuera presentada ese año en La Feria Internacional del Libro de Miami. Dicha selección es traducida al inglés y presentada de nuevo en el mismo evento en la edición del 2011. 

Ha dedicado sus habilidades creativas a los estudios védicos y la investigación holístico-esotérica, con el propósito de perfeccionar su ensayo  a n t r o p o s ó f i c o  Descubrir la Raíz del Loto, próximo a publicarse.

 

PALABRAS SOÑADAS

¡No digas nada que halague o que hiera!

Calla, hasta que una gota de rocío te delate en su temblor;

Calla, con la solemnidad de las estatuas,

dejando la mirada rodar por los contornos del silencio.

Haz que la humedad penetre los resquicios y las hendiduras,

antes de esparcir tu clamor por las paredes que derribes,

y que el ruido en su caída resulte estremecedor.

Abandona en un andén las tardes solitarias

y desteje tus telarañas míticas.

Apúrate a subir al carruaje ferroso de los descubrimientos

ahora que sus ruedas están bien engrasadas;

y si quieres modela con tus labios la presencia de los ecos.

Mientras tanto, sigue así, sin decir una palabra imprudente

para que la permanencia pueda multiplicar tu voz

cuando decidas pronunciar la frase que ya sabes.

 

 

SUPERFICIE Y FONDO

                                      (1988)

¿Qué se es al final, si en el fondo transcurren batallas

y en la superficie cotidianidades?

¿Qué sin la forma y atuendo que mos cubren, 

qué sin la resaca salvadora de un mar donde internarse

sin destino y sin brújula?

¿Qué se es al final, sino el pórtico y la rama,

el asfalto y la brisa… un murmullo de follaje entre las manos,

un olvido?    

Si el olfato vencido se aparta del perfume,

la esperanza no es algo que aleje del implacable vestigio del aroma.

Rosa mustia se me ha vuelto la esperanza…

¡pobre flor que se deshoja sin un poco de agua redentora,

sin ya nada!

¿Qué se es al final sino pájaro sin nido,

sino paloma con mensaje y sin alas…

¿Qué… sino cárcel sin a quien apresar?    

 

 

 

ESTACIONES  Y  RETOÑOS

(1983)          

Soberana de lo imposible 

la memoria busca y brama

estaciones y retoños, 

aparentes catástrofes  y triunfos

desleales.

Su espanto degollado por la inercia emerge

del retablo donde antes

masticó dulzuras e impecables

pecados  provenientes del amor.

Se opacan los veranos y sobre la piel fenecen los trigales donde nacen

sinfónicas arrugas  que presagian

un pronto atardecer.

Soberana de lo imposible

     − sin embargo −

la memoria reverbera y cobran  vida

los perdidos paraísos juveniles

donde la pubertad resurge

como plácido vuelo

de palomas blancas

sobre un cielo enmudecido y gris.

 

 

PALABRAS SOÑADAS

¡No digas nada que halague o que hiera!

Calla, hasta que una gota de rocío te delate en su temblor;

calla, con la solemnidad de las estatuas,

dejando la mirada rodar por los contornos del silencio.

Haz que la humedad penetre los resquicios y las hendiduras,

antes de esparcir tu clamor por las paredes que derribes,

y que el ruido en su caída resulte estremecedor.

Abandona en un andén las tardes solitarias

y desteje tus telarañas míticas.

Apúrate en subir al carruaje ferroso

de los descubrimientos ahora que sus ruedas

están bien engrasadas… y si quieres

modela con tus labios la presencia de los ecos;

mientras tanto, sigue así,

sin decir una palabra imprudente

para que la permanencia pueda multiplicar tu voz

cuando decidas pronunciar la frase que ya sabes.

 

 

 

 

 

 

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