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Cesar Lpez
Nacionalidad:
Cuba
E-mail:
ciudad@cubarte.cult.cu
Biografia

Cesar López

Poeta, ensayista y narrador nacido en Santiago de Cuba. Realizó estudios de Medicina. Entre sus libros publicados se encuentran: Circulando el cuadrado, (1963); Silencio en voz de muerte, (1963); Apuntes para un pequeño viaje, (1966); Primer libro de la ciudad, (1967); La búsqueda y su signo, (1971); Segundo libro de la ciudad, (1971); Quiebra de la perfección, (1983); Ceremonias y Ceremoniales, (1989); Consideraciones, algunas elegías, (1994); Tercer libro de la Ciudad, (1997) y Paisaje, panorama, (2007). Miembro de Número de La Academia Cubana de la Lengua y Miembro Correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En el año 1999 le fue otorgado en Cuba el Premio Nacional de Literatura. Ha sido profesor en varias universidades de Cuba, América Latina, Europa y Estados Unidos.

 

 

DÉJAME EN PAZ, amor tirano. Déjame en paz amor,

repite, con las mañas retóricas del tiempo,

como si fuera cierto lo que se ha esfumado.

¿Hubo paz o hubo guerra? ¿En el cuerpo o el alma

o en aquellos papeles enmohecidos,

amarillentos, quebradizos, torpes,

que constituyen la pequeña historia o historieta

del viejo que en su ridiculez insiste en el coloquio?

 

Diálogo entre el amor y un viejo que tal vez redoblada,

repitiendo allégate un poco más: tienes tan lindas razones...

Abracémonos entramos, desnudos, sin otro medio:

sentirás en ti remedio, en tu huerta frescos ramos.

¡Vente a mí, muy dulce Amor, vente a mis braςos abiertos!

Ves aquí tu servidor hecho siervo, de señor,

sin tener tus dones ciertos.

 

―Enséñame un trocito de tu cuerpo

y verás como el fuego no ha cesado

y sabrás la verdad de la ceniza

y palparás la altura imaginada

del sueño, la ilusión que acecha y muere.

 

¡Nadie sabe quién habla, si es el amor o el viejo!

 

¡Mira, malaventurado, que te dexa a ti el pecado

y tú no l’quieres dexar!

 

Las descripciones hacen temblar el bulto

y escurrir la memoria; gotas escasas

donde hubo torrenciales deleites recordados.

Muerte o resurrección. Delirio.

¿Sería verdad? Tortura reiterada. ¿Pasión y vida entonces?

¡Déjame en paz!, aunque no lo quisiera amor,

amor tirano. Déjame en paz, amor. No manches

el paisaje ni construyas

DÉJAME EN PAZ, amor tirano. Déjame en paz amor,

repite, con las mañas retóricas del tiempo,

como si fuera cierto lo que se ha esfumado.

¿Hubo paz o hubo guerra? ¿En el cuerpo o el alma

o en aquellos papeles enmohecidos,

amarillentos, quebradizos, torpes,

que constituyen la pequeña historia o historieta

del viejo que en su ridiculez insiste en el coloquio?

 

Diálogo entre el amor y un viejo que tal vez redoblada,

repitiendo allégate un poco más: tienes tan lindas razones...

Abracémonos entramos, desnudos, sin otro medio:

sentirás en ti remedio, en tu huerta frescos ramos.

¡Vente a mí, muy dulce Amor, vente a mis braςos abiertos!

Ves aquí tu servidor hecho siervo, de señor,

sin tener tus dones ciertos.

 

―Enséñame un trocito de tu cuerpo

y verás como el fuego no ha cesado

y sabrás la verdad de la ceniza

y palparás la altura imaginada

del sueño, la ilusión que acecha y muere.

 

¡Nadie sabe quién habla, si es el amor o el viejo!

 

(¡Mira, malaventurado, que te dexa a ti el pecado

y tú no l’quieres dexar!

 

Las descripciones hacen temblar el bulto

y escurrir la memoria; gotas escasas

donde hubo torrenciales deleites recordados.

Muerte o resurrección. Delirio.

¿Sería verdad?  Tortura reiterada. ¿Pasión y vida entonces?

¡Déjame en paz!, aunque no lo quisiera amor,

amor tirano. Déjame en paz, amor. No manches

el paisaje ni construyas

de rígida hermosura imaginaria. El diálogo

ya casi no eds posible. Ni batallas ni plumas

ni campos. Nadie entra ya al lugar.

Déjame en paz.

Ni amor ni tiranía. Déjame en paz, Amor.

 

(Viejo triste entre los viejos, que de amores te atormentas,...

Y las uñas tan crescidas, y los pies llenos de callos,

y tus carnes consumidas, y tus piernas encogidas ¡quáles son para cavallos!)

 

No es conveniente maquillar el tiempo transcurrido

y sin embargo, la mirada busca o sostiene.

Desespera al cuerpo que se escapa. Falsa

expresión que pide y solicita lo que no pudo ser,

no fue siquiera vuelo mantenido

y a su gran pesadumbre se rindieron

las torres que desprecio al aire fueron...

 

¿Por qué inventar un trazo inexistente?

Si sabes más de lo que te enseñaron.

No insistas y mírate las manos

deshechas de apretar. O de aplaudir.

 

Déjame en paz, amor tirano, déjame en paz, amor.

 

Ahora responde y descifra el enigma.

Paz. Amor. ¿Acaso tiranía?

 

Decide, que al elegir renuncias a lo que ya no existe.

 

Por otra parte, déjame...

 

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