Ferdinand Kalid Daza Daza
CUANDO MUERA LA TARDE
Mañana, cuando caiga la tarde
y no pueda sentir mis pasos vencidos
en el corredor caminado desde infante,
y mi alma sienta ese dolor profundo,
ese mismo dolor, que un cruel amor me hizo sentir…
no volveré a sonreír,
ni a disfrutar esa experiencia adquirida
al transitar mil veces por allí,
Y puede que se otro,
¿O seré el mismo?
¿Estoy viejo?
¿O tan solo son recuerdos?
-Son recuerdos-
Más que están conmigo,
alimentan mi existencia,
con alegrías y sin sabores dulce experiencia.
-Recuerdos, recuerdos-
¿Y si mañana no me encuentran después de viejo?
Cuantos recuerdo tuyos llevaré dentro,
mañana cuando muera la tarde.
A GENESIS
Aquí, cuando el éxtasis me toma por la emoción del bálsamo licor,
el tiempo, la brisa de finales de noviembre transbordan mis pensamientos,
Mis recuerdos, a lo vivido de infante y poco a poco
Voy comprendiendo el andar del hombre en el estrecho
Espacio de su existencia, en ese lapso, medito, pregunto;
por mis amigos de antaño, mi primera mascota,
¿dónde quedaron los cuadros del abuelo?
¿y los diciembres del pasado?
que han hecho mi poema incompleto.
La vida dura lo que dura un cigarro encendido,
y tu queriendo buscarle explicación a mi ser
me hablaste de tu creación;
a su protagonista lo nombraste Dios;
a su antónimo don Satán,
un Gobierno para mandar y rebeldes a protestar
¡Soy protagonista de toda una mentira!
Solo pasamos por el mundo como pasan las
aves por los cielos, nos creemos inmortales sin serlo.
No sabemos de dónde venimos, ni siquiera el rumbo
que llevamos y aunque payasos de la naturaleza, la vida en sí
Es fantástica nada más con la experiencia.