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Jorge humberto Serna Paez
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
jorgehachesernap@hotmail.com
Biografia

Jorge Humberto Serna Páez

Oriundo de Ocaña, N. de S. Licenciado en Supervisión Educativa, Especialista en Gestión Educativa. Miembro de la Asociación de Escritores de Norte de Santander, Miembro Correspondiente del Centro de Historia de Chinácota.

Su esposa, licenciada Carmenza, es profesora del Colegio Fray José María Arévalo. Residen en Ocaña, pero tienen casa de descanso en La Playa de Belén.

 

DAME UN TRAGUITO DE ÑEQUE

 

Voy a tomarme mi ñeque

pa salir a enamorá

a la negra sandunguera

e la pollera colorá

 

Ya ella me rió y me miró

camina como bailándome

como diciéndole a este negrito

vení que estoy esperándote

 

Dame un traguito de ñeque

mejor dame dos o tré

pa irme bien templao

a enamorá a esa mujé

 

Dame un traguito de ñeque

mejor dame dos o tré

porque este negro enamorao

hoy va es a bebé a bebé

 

 

Jorge Humberto Serna Páez    7 de Nov 2013

ASOESCRITORES.

 

 

 MEA CIDADE

 

Ayer

mi ciudad

estaba amurallada

de arboledas

y el agua

lavaba su rostro

 

Hoy

perpleja

contempla

las cenizas

que cubren

sus heridas

y el mal

aliento

que vaga

por los mutilados

pensamientos

de sus hijos

la persigue

 

 

AMIGOS

 

A veces lo hacen sentir a uno

como a un tamborilero

tocando su tambor

sin cueros.

 

Gira con las estaciones

conoce su alegría y las sorpresas

que en ellas habitan

las voces de sus colores

la furia contenida de sus lamentos

 

Deja que tu amor se vuelva visible

como lo hace la noche

cuando entra por los árboles

 

Sólo el amor quita la hiel de los senos

porque unos senos sin amor

no son más que vertideros de ira,

punzones

 

Rompe el celofán que cubre

a tus miembros florecidos

para que las nieves del otoño

no marchiten el polen

de tu primavera

 

Ya es hora de permitir

que el sol entre

a tu cuerpo vibrante

para que tus ondulaciones flameen

como mangos encendidos

en el árbol de la vida

porque ya es hora.

 

Río

 

Vos que eras

sos ahora

el estupor

y la escoria

de tus hijos.

 

La transparencia

ultrajada

por la estrechez

ya no es tersa

 

Por un arcoiris difuso

se elevan los lamentos

que emanan de tu entraña

como lluvia ácida

 

¿Dónde la lamprea

el aguagato y el corroncho...?

 

Desapareció la cristalina

y en tus redes

mancho mis pies

 

La indolencia camina a tu alrededor

y disimuladamente sonríe

a los príncipes de tu mansión

los chulos.

 

Canción

 

Te acordás

como pasada de calidad

la luna llena se posó

sobre el tejado argentino

de tu borrachera

y ebrios de sábado

nos asaltó el sol

con sus trinos y fulgores

y vos... toda llena de rubor.

 

Hoy que marcho a lo gitano

tengo esa fecha caminando

por la carretera

yo con mi vestido a lo loco

y vos con tu traje de seda

ibas a mí pegadita

y al otro lado mis penas.

 

Era sábado día de vírgenes

y al amanecer

mirá que nos miraban

uno éramos los dos

que el domingo llevaba

de la mano paseándonos

por la pasarela del amor.

 

Ya es hora

 

Ya es hora de encender

las luces de tu casa

de abrir las rejas de tu patio

y que las ventanas pierdan sus temores

 

Ya es hora arrumar

las cosas que te alejan de ti

y soltarle las riendas

a la libertad

 

Ya es hora consultar

a otros oráculos

y de detenerte meditabunda

ante el oráculo de tu conciencia

 

Tómate un boleto de ida

y de regreso (...¿de regreso?...)

para que viajes por los caminos

te tus sueños

pues los sueños son realidad

 

"La nieve es nieve pero quema"

 

No permitas que el frío de tus días

queme la ardentez de tus noches

o que el brío de tus noches queme

la ardentez de tus días

 

Soy mi ciudad

Para Guido Pérez Arévalo

 

Soy la prolongación de mi ciudad

las calles, los callejones y las casas

"son el humo de mi memoria".

Soy la ventana aferrada a sus goznes,

la puerta que chirría, la gotera del tejado.

Allá voy yo; pedazo de periódico

llevado por la brisa,

un libro sin terminar,

un problema.

Soy una maleta al vaivén del caudal

del río de gente que la habita.

Soy el anónimo que canta

a las ventanas, a la noche silenciosa

a la nada. El que llora.

Soy como las aves que se estremecen

cuando ven la sombra del Black Hawk

extranjero con su boca de fuego.

Soy un zapato viejo.

La ciudad habita en mí,

el permanente quejido de los exostos

inunda mis pulmones de dióxido de carbono:

Soy el alquitrán y la nicotina

de la colilla de cigarrillo que se extingue

entre los laberintos del viento.

Yo vivo en la red del corazón lastimero

del mendrugo de pan

y en la mano temblorosa del mendigo.

¿Quién no es una iglesia,

parte de un monumento

o el polvo suspendido en un hilo

de luz que penetra por el hueco de un salón?

A veces creo que voy pero en verdad me llevan.

Ese soy yo,

la prolongación de mi ciudad.

 

 

 

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