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Paco Ayala
Nacionalidad:
España
E-mail:
payalaphoto@yahoo.es
Biografia

A LA MUJER TRABAJADORA  (Paco Ayala)

 

Del campo se va por los caminos,

busca una vida nueva,

deja atrás su ato de espigadora,

donde hallará nuevos destinos

que ni siquiera ella sepa,

le acompaña su alma luchadora.

 

Mujer de firme rostro,

dureza en la mirada,

ademanes de mujer rural

pasan a vida urbana,

de servir al “señorico” en el campo…

a servir al “señorico” en su casa.

 

Atrás quedó el pueblo,

y su hermana chica,

y el vecino que la rondaba,

y el rebuscar espigas del campo

para sacar del trigo unos granos,

y hacer un poco de pan

con el que comer algo.

Su madre enferma la espera,

se pasa el día llorando.

 

En la ciudad, sola, llora ella,

cuando puede,

cuando no está trabajando,

llora en su camastro de sirvienta,

llora en silencio,

por si la están escuchando.

Recuerda a su niña chica,

y a su madre, y al vecino de al lado;

reza a su difunto padre,

y, aunque ella en Dios no cree,

lo hace, por su madre.

 

Mujer de duro vivir,

bragada y valiente,

mujer de mucho sentir

y de corazón caliente.

 

Las horas del día se agotan,

la noche se mece en callejuelas,

es la hora en la que a otras rondan,

pero es a las otras mozuelas.

 

Del campo marchó por los caminos,

buscando una vida nueva,

sin abandonar a los suyos,

porque es mujer buena.

 

Cuando vuelve a ver a su madre,

promete sueños lejanos,

ella misma se los cree

y no dejará de lucharlos.

Por su niña chica,

por su madre,

como sea,

con redaños,

con brío,

con tesón,

no serán sueños,

porque no son sueños,

lo que hechos son.

 

Poema dedicado a todas las mujeres trabajadoras y luchadoras, a las de las ciudades, a las de los pueblos, a las mujeres que buscaron el sustento en la vida urbana, sin conocerla, a todas ellas, mi más profundo aprecio y mi más grande respeto.

 

Copyright Paco Ayala (2013)

 

LA MUJER HERIDA  (Paco Ayala)

 

Heridas de mortal pareja

sucumben con la separación,

“sufrires” perpetuos se desvanecen,

eliminan tras de sí la reja

que por magia o ilusión,

evaporados quedan, desaparecen.

 

Buscando amor, quien un día lo tuvo,

desahuciada tiempo atrás del rencor,

adornada de belleza, y sin temor,

buscando cariño, donde no lo hubo,

curando la herida, con dolor.

 

La mujer herida duerme,

fatigada, sin pudor,

corazón roto, inerme,

lo dio todo por amor.

 

Lo amó tanto,

que aún le duele,

mas no guarda rencor.

 

 

 

LÁGRIMAS DE MUJER  (Paco Ayala)

 

Ni siquiera la conocía,

pañuelo en mano,

chorros de lágrimas languidecían,

estupor en mi rostro,

pena en mi alma,

mi ser se estremecía.

 

Una mujer llorando

a lágrima viva,

lloraba sus penas,

sin conocerlas,

eran mías.

 

Eran lágrimas de mujer,

de una mujer desnuda,

llorando en el fracaso,

luchando sin poder,

luchando sin fortuna,

llorando un fiasco.

 

Lágrimas abultadas por mi ser,

resplandecientes como perlas,

salidas del corazón,

de sus entrañas.

No me lo podía creer.

 

Y no la conocía,

eran sus lágrimas,

eran sus penas,

no eran las mías.

Sufrí como ella,

quería contentarla,

quería que sonriera.

 

No la conocía

para consolarla

y llorar con ella.

Eran lágrimas de mujer,

de mujer verdadera.

 

Copyright Paco Ayala (2013)

Todos los derechos reservados al autor

 

 

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