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Luca Ypez Villafuerte
Nacionalidad:
México
E-mail:
lyepez14@gmail.com
Biografia

Lucía Yépez Villafuerte.

Nace en México, D.F.  Licenciada en Letras Españolas U.N.A.M.  Publica sus primeros poemas en “Palabras para llevar”.Becaria y Diplomada de la S.O.G.E.M. Nuevo León incorporada a la sede en México (1993-1994) Becaria del Centro de escritores de N.L.(1999-2000). Licenciada en Artes Universidad Humanitas de N.L.(2004). Premios: “Celedonio Junco de la Vega”(1994), “ Alica de Nayarit” (1995), Mención honorífica U.D.M (1995), Ponente en el encuentro internacional de escritores “Monterrey 96” Mención honorífica U.D.M (1996), Edición de libros (1996), Premio “Literatura Nuevo León” (1998). Publicaciones: Con cicatrices pero a salvo, Nosotros los malditos y el resto, Raíz de gata negra. Su poesía ha sido antologada en España, Argentina y Perú. Traducida al inglés    

En la actualidad radica en el municipio de San Nicolàs de los Garza N.L, Mèxico.

Domicilio: Sierra Gorda 743,6º Sector, Col. Las Puentes. C.P. 66460

San Nicolàs Nuevo Leòn Mèxico.

l_yepez14@hotmail.com

 

 

   Entonces será prohibido

 

Cualquier hora es buena

                           -acèptalo-

al fin y al cabo

                    en una hora

hay tiempo apenas

                         para que dos cuerpos se junten

                         que ardan como soles

                         que se miren cuando se penetran

y aunque en realidad

                           -debieras entenderlo-

no queremos cambiar nada

en este olor a sal

                       resisto

como un vampiro al elevarse el alba

mientras -diosa ebria-

                      prosigues

                                 inventando el deseo

es inùtil

          que tiendas

                          emboscadas

ya nada

          es ya de nadie

en el dintel

               estoy de nuevo

                                   a incendiarnos

                                                     como un solo incendio

y vièndolo bien

                    no era para tanto

nada pasa

             y nada pasarà

                               en la penumbra azul

del àngulo izquierdo

                         de tu recàmara

te arrinconarè

en medio de una canciòn

de Edith Piaf

                te digo esto

                alzando los brazos a contraviento

                milvivido

                extremista

aquì un paso al frente

vamos pues

               mientras

               -para tentar a Dios-

susurras las cinco palabras del encantamiento

Mon cher Belcebù je tadore

                                    descruzemos

                                                    las

                                                       piernas

 

             Macondo

 

En Macondo la bella Remedios

Mauricio Babilonia y su cauda de mariposas

eternamente amarillas

el hielo

los veranos insondables con olor a jazmìn

Melquiades    Aureliano Buendìa

las casas o los milagros o los gatos de pasos leves

o los caminos andados en la noche clandestina

y los fantasmas sentados en las piernas

de los que a su lado un àngel ciego tienen

y un rìo que se vuelve turbulento en la memoria de la gente

y su ronco llamado

                        vibrando en la curva de unas caderas

y el croar de las ranas y el jardìn de las cinco maravillas

abierto a los ojos de los que hacia dentro miran

o el colibrì surcando la esquina del olvido

o el mercado lleno de hongos pardos

o las cuentas del rosario desgranadas al àngelus

y la noche que muere

y Santa Lucìa pecando a las doce

y la mano que reconoce sus tiempos en la morbidez

de unos pechos

y el canto de lalondra desde un àrbol cercano

o en una ventana bajo el techo y en todas partes

o el suicidio natural o premeditado

o la luna

           o Macondo

 

 

 

           Sábado de noche

 

Enséñame cómo se construye

                          un sábado de noche

en un país desconocido

                    cubierto de encinas rojas

donde graniza devotamente

lluvia de Dios trizada por el aire

ahora es el momento

pero me temo

que para lograrlo

hay que abrir los ojos como endemoniado

con fondo de Vivaldi o Mozart

                            culebreando a 120 km. por hora

                         hasta la consumación de los siglos

qué noche de gatos negros

qué locura tan sagrada

no preguntes donde nace el cielo

hay que mantener la calma

hay que seguir con vida

según sea la ocasión

                            a la velocidad de la luz

                            o a la lentitud de la serpiente

                            arrastrándose piernas arriba

no te olvides

somos los malditos

y como el arte de crear sábados de noche

                                    no es algo fácil

y en materia de sufrimiento

                                    no hay nada escrito

te muerdo los labios

un poco de sangre

                         brota

a brida suelta galopa el deseo

dispuesto estoy

a ser negra llama que te crece por dentro

lo más probable es que perdamos la pureza

y empecemos

a vivir la era

de lobo Sapiens 

 

 

 

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