s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Agustn Garca Delgado
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

la bomba de racimo prohibida

si ya la muerte se envía en ramos y racimos
como fue una vez la muerte hongo gigante, rosa encandilada,
sol desaforado, luz enemiga de la sangre vegetal y de la roja,
y es hoy granada que al abrir el corazón se multiplica,
esquirlas que otra vez revientan con sevicia,
luego qué crimen será éste del hermoso nombre:
“racimo”, como quien dice vid,
como quien dice fruta que me endulza y me da vida;
entonces la metralla también será un arroz de plomo;
al racimo datilero, al de veras, llamaremos castigo de los niños?

pues la palabra se tuerce, se trastueca,
llamaremos “caramelo” al cruel derretimiento,
a la fusión que disuelva el gran imperio?

mátame, pámpano de muerte, junto a un racimo de cadáveres,
tantos que supriman la caída, el lanzamiento,
la fabricación de bombas para siempre [para qué matar los muertos?]

mátame, cubo de las nuevas lúgubres, quién desea vivir un mundo así?

cuando acabe la fiesta, la incendiaria fiesta de racimos, el espectáculo de casas más que iluminadas; cuando se agoten las bombas de racimo sobre la ciudad, o se agote la ciudad, hallaremos racimos de hombres desmayados, racimos de separados miembros corporales con vestigios de niñez, con señales de haber sido un seno virgen; racimos de cráneos, de ancianos cargados de trabajo y sed; cuando acaben de caer las bombas en racimos y racimos, arracimados muertos, ya sin miedo, dirán: “gracias, la muerte ha terminado, nos ha la muerte liberado”;

antes, siendo niño, escuchaba “racimo” y empezaba una fiesta del oído con el gusto y el recuerdo visual, olfativo, epidérmico de la vida en sus mil ordenamientos: vides, datileras, plataneros, cocoteros; racimo, ramo, haz, brazada, carga de caña dulce para ser abrazada, olida, desnudada;

yo tuve un racimo de hijos y un racimo mayor de hermanos; las mujeres lindas tienen su fino racimo de cabellos, y cada seno vale un racimo de vida: sabe a vida, se siente como vida palpitante, la mujer tiembla con tensión racimal en cada seno, racimo infinito de células generosas, lúdicas, lácteas y sanguíneamente dadivosas;

“funcionan mejor, ya se ve, contra racimos de hombres desarmados, ateridas familias, nuestras bombas de racimo”, comprobó la progresante industria bélica;

una flor sola sobre cada cuerpo inmóvil, si reunimos los fragmentos;
un pétalo nomás para estos arracimados pueblos que perdieron su casa individual, su familia individual, sus vínculos y objetos, algún brazo; ahora son un todo, esos perdidos: un campo de refugio, un exilio dentro y un exilio fuera, un racimo marchitándose:

marchitarse, abreviar la marcha hacia la muerte, apurar el trago de este cáliz, ya que no quisísteme apartarlo

* * *

hojarasca

música en los pies,
crepitan el mullido césped y el suelo acojinado de hojas muertas;
muertas? la tierra en este lapso es superior al universo
—el cosmos no tiene otoño con su cama gruesa de hojas
ni suspiros de salmos que se arrastran—

me quito el zapato izquierdo porque estos pergaminos vegetales gimen bajo el peso anhelante de mis plantas
me quito el derecho también porque en esta música tal vez yo soy el instrumento y las hojas tañen a mi piel humana
humana? yo sería más pequeño, por decir conejo, para posar ligero el cuerpo sobre esta cáscara débil del otoño
mis bigotes rozando el ocre césped, lo marchito que murmure bajo mi salto apenas grave;

o quién fuese grillo para tener un lecho gigantesco de hojas que son ancianos rostros, surcados por infinitas arterias como redes, móviles al viento;
y para un baño basta el undoso hueco de una mano que dejó caer la higuera;

o fuese menor: hongo microscópico en el universo vegetal y amarillo,
bajo la contingencia terrible de un paso animal [humano descalzo?], catástrofe, daño absoluto de mi mundo;
pero quizá yo, tan pequeño, seguiría teniendo casa y mundo, porque con un milímetro cuadrado hay para el microbio y su alimento:

una cabeza de alfiler no es poca montaña si desconozco el infinito

* * *

ORACIÓN AL DISPONERSE A COMER UNA REBANADA DE MELÓN

Madre Tierra
soy dichoso por el pan de tu vientre;
albricias eternas por la fruta
que das inmerecida o merecidamente,
aunque haya niños en tu casa que no comieron hoy;
bendice con tu perdón este alimento,
y sea compartido el trozo que me queda;
y que cada trozo de alimento que llegue a mis manos sea partido;
y cada obra de mis manos esparcida,
y en tu vientre la semilla hinchada produzca un regalo generoso,
especialmente para los que tienen menos;
especialmente para los que no.

Vientre Materno y Liberal, riega con tu llanto el árbol seco del amor,
y así llegue el día en que sin odio tus hijos te habitemos,
pues sin odio no hay hambre y todos, antes de saciarse,
pensando en el otro han de partir su pan.

Porque todos partirán su pan un día, Madre Originaria,
hoy puedo comer con menos amargura.
Y sólo porque dejando de comer no ayudo a nadie,
y por la infinita esperanza, y el trabajo que hago a medida de mis fuerzas
para que acaben injusticia y odio aquí en el mundo,
es que comeré lo necesario, y nada más lo necesario, Madre Tierra.

Así sea.

biografia:

Fui carpintero 20 años de mi vida. Ahora enseño rudimentos de la poesía para jóvenes universitarios. Tengo muchos hijos y hermanos, algunos nietos, una mujer me tiene a mí.

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s