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Erian Pea Pupo
Nacionalidad:
Cuba
E-mail:
erian-pena@fh.uho.edu.cu
Biografia

Erian Peña Pupo 

En el campo de la literatura, mayormente me he dedicado a la creación poética, apareciendo poemas míos en revistas y boletines literarios (impresos y digitales) en España, Chile y Cuba, así como en la antología poética Nostre Club, Barcelona, España, en 2009 y 2011. 

Junto con la poetisa Soleida Ríos (Premio Nacional Nicolás Guillén), fui organizador, en las actividades de la Feria Internacional del Libro 2012, del proyecto Susurro poético, con el objetivo de llevar a las calles poesía e interactuar con el público. Presenté además, la obra de la poetisa y su libro Escritos al revés, en la Casa de Iberoamerica.

He obtenido diferentes premios en poesía en los Festivales Universitarios, así como el Premio de la AHS y Ediciones La Luz, Extensión Universitaria y la Biblioteca Benito Juárez, en el concurso provincias Nuevas Voces de la Poesía Holguinera 2012.  En la edición del 2013, obtuve otros premios, entre ellos el Premio del público. En el Festival Nacional de Literatura de la Universidad de Matanzas (2013) obtuve Diploma de Oro en las manifestaciones poesía y cuento. Ediciones La Luz prepara un libro con la novísima poesía holguinera donde aparecerán textos de mi autoría. Graduado del Curso de técnicas narrativas (2013) del Centro Onelio Jorge Cardoso (La Habana), que dirige el prestigioso narrador Eduardo Heras León. 

He sido invitado a lecturas en diferentes peñas y tertulias literarias, como Poesía, música y café, en el Café Tres Lucías, Noche de poesía, Casa de Iberoamerica, Poesía a las tres, Galería Holguín (dirigidos por el destacado promotor cultural Joaquín Osorio), El Angelote, entre otros; así como en actividades de la Universidad de Holguín.

Actualmente curso el segundo año de Licenciatura en Periodismo en la Sede Celia Sánchez Manduley (Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya). He trabajado sobre todo el periodismo cultural. 

Canción para el viejo Walt

                                                

Viví casi dos años en Long Island,

en un hotel barato rodeado de prostitutas y ladrones.

Viví casi dos años en Long Island

y no me parece nada importante

haber besado a las bailarinas de Brooklyn después de la función

o escuchar a una negra bellísima

cantar un blues asfixiante y triste

cuando el saxofón evocaba llantos de olvido.

Viví en Long Island y recuerdo  el susurro del viento cada mañana:

Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás

el origen de todos los poemas…

Era un viejo robusto y venerable.

Se llama Walt y lo encuentro a cada paso,

entre las multitudes y en soledad,

en las habitaciones y en las calles…

Yo le llamo Walt…Dios le llama Walt.

Llamadle vosotros Walt también.

Le amaron con pasión los jóvenes,

los trabajadores de los campos,

los obreros en las fábricas, las putas, los poetas…

Le amaron y él les amó con igual pasión

porque era amarse a sí mismo.

Viví casi dos años en Long Island,

conocí al viejo Walt y solo eso quiero recordar.

 

El paso de tus dedos...

 

Chavela cantó su última canción.

Tarde, pero entonó, llorona y melancólica, el grito de los días después de una borrachera.

Pensé en Frida.

Y tú decidiste interrumpir el paso de tus dedos sobre mi espalda desnuda.

Llorar el abandono

“Lo que ves  es un cuadro de la desfloración.”

                                                     Reina M. Rodríguez

 

Lo abracé. Lloré con él la perdida de la cosecha.

Mi amigo sabe que las lluvias son enemigas de las plantaciones florecidas.

Aún así sembramos fuera de estación.

Luego pasaron las aguas  a cubrirlo todo.

Y esperé afuera, mientras en la casa le partían el corazón

para cerrarles las puertas de una vieja vida.

Esperé afuera, a él también le llegará la hora de acompañarme,

al menos después de las desfloraciones tendré un hombro en que llorar.   

 

Niego la huida aferrado a la Isla

                                              A Virgilio Piñera

                                              

Tienes en tus manos todo el peso de la Isla.

Anoche me comentaste que no podías soportar

por mucho tiempo carga semejante carga.

Yo tampoco puedo: lo reconozco.

Cada Isla pesa más que muchas tierras alejadas del mar.

Y se sienten las raíces húmedas penetrar en las palmas de las manos,

mezclarse con la sangre.

Germina dentro una selva. Un framboyán. Un roble. Todo un arroyo manso.

Pero no soportarás la asfixia,

esa lenta manera de morir negándonos la huida,

con las puertas cerradas por culpa de la insularidad.

Y eso es solo en las manos.

No quiero imaginar todo el peso escondido que guardas en el resto de tu cuerpo.

Todavía me niego a inventarme un viaje. A inventarme otra huida.

 

Cuervo y poesía

 

Un hombre lleva tres días alimentándose

           - y alimentando a los suyos-

con residuos de comida

ha gastado la ropa y los zapatos

-los últimos, dice la esposa desde la altura de sus pies descalzos-

sale a trabajar y de noche regresa con un pulmón menos

y más frío

               cansancio

                             hambre

mi vecino se queda sin sudor en la frente muerta

era un hombre,

                   un pobre hombre dirán

                                                         entonces

        para que sirve

                                  la poesía

                                                  la poesía

pregunta un cuervo

con un ojo negro en el pico negro

el ojo de mi vecino

 

 

 

 

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