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Mara Romero
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia
Detrs del Olvido

Detrs del olvido
han quedado
trozos de mi piel,
he mudado vientos,
rasgado inocencia
en sueos que an
no concluyen;
soy mariposa mareada,
de tanta nueva vida
que no le cabe en el alma.

Escucho el rodar
de mi conciencia,
aviso de otros mundos
que tambin me tuvieron,
y siempre me persiguen
disgustados por mi insolencia;
me revuelcan en una ventisca
ciega de respiros,
a tientas me avientan al mundo:
duele respirar ahora,
duele despertar…

Y mi traje de piel es hoy una parodia
lastimada por vanidades,
asustada en risas y ruegos
de quienes se fueron incompletos
de mi vida
y hoy me rasguan
buscan una conclusin
del porque su muerte y mi adis.

Flamea una imagen
en la esquina de mi cuarto
no tiene rostro,
le temo como si fuera
hoguera esperando
mi ventisca para fundirme;
el olor de los muertos
embriaga mi acento
corroda por una culpa
borrosa en aos
pero presente en cicatrices
que se abren en una crueldad fresca.

Mi palidez lastima los reflejos de piel
crece un deseo en el sonido,
invita a reconstruirme
me grita que abandone los asedios,
los amores malos
que se encarnan bajo el relmpago
de mis pupilas,
amores confundidos que derriten
mi orgullo, siembran en m
la devastacin de una locura
detenida en tiempo;
abrazada por sentires inmaduros
que enmaraan mis virtudes.

Por eso qudate en la caverna de dudas,
en el destierro de alucinada verdad,
corteja tu modelo perfecto,
acribilla tu muro imaginario
en el que un da yo me pinte.

Yo me quedo
a evocar la profeca del descuido
a pactar con la vida,
buscando la puerta y ese sonido
que siempre tiene resonancia
en mi memoria,
y me advierte los paisajes duros.

As te dejo descansar
en el artrtico invierno del olvido.

AYER VINO LA MUERTE

A las muertas de Jurez,
con su voz silenciosa que crece
en el huerto de la angustia


Ayer vino la muerte,
se llev mis ojos
y desprendi mis carnes
como anguila quemado respiros.

La hierba prendi su verdor,
y fui clarividente de mi fin,
grito; mi lengua se pudre en silencio,
nadie quiere escuchar.

Camino boca abajo,
mi piel morena es un camalen ciego;
mis manos buscan respuestas en el fango
que llega a mi barbilla;
mi boca grita mi nombre dcil,
ciega como murcilago
condenado a luz.


II

Mis prpados apagados,
no ms besos;
soy cuerpo resintiendo la podredumbre,
mi sepelio visto detrs
de la ventana entreabierta;
destierro araando mi puerta;
golpes de mar tumbando
la verdad que no distingo.

Pelcano que merodea mi cuello,
mientras estrecho la mano sombra
que se confunde en mi ltimo da,
son plaideras que desafinan;
monaguillos que aprietan mis manos
para dejar pizcas de fe.
Es la dolencia de la prediccin,
indiferencia del mundo ante mi partida,
me hace esperar entre rboles que hablan
una lengua inexistente.

III

Mi corazn transparente
respira viento de tormenta;
son los dioses del olimpo
que desvelan su furia
de olvido en el aire;
lluvia homicida
que lleva mis brazos remo
en un ro, que re de inmenso;
y mis ojos prendidos destraban flechas,
figura apocalptica
que duerme a mi la lado,
me hace el amor en pesadillas,
dejando mi cama hmeda de resentimiento.

IV

Mi cuerpo grgola,
mira sin ojos el tiempo,
come con recuerdos
y deja marcas.
Soy Noticia que se convierte
en arena, grito ficticio,
apndice que seala dolor
es pendientes,
deudas por pagar
penas desbalagadas en ruinas:
yo incompleta caminando en un campo
que asusta de real.

ELLOS SE AMPARAN …

Ellos se amparan en la selva de tus ojos, sus cuencas vacas de espritu cantan rezos que nadie entiende, son
gitanos de la muerte, contrabandistas de ilusiones que se baan en barro negro, se consagran en mentiras y
pintan caminos falsos al paraso. Ellos, enojan a la tierra y me hablan de ti, de esta punzada que hierve el
corazn con rojos, como las manzanas viejas que dibujas en tus sueos y se esparcen como neblina que te
ciega y desconcierta, “ellos”, los desconocidos, invocan los primeros soles que nadie conoci y traen una
resurreccin ensayada, me recuerdan el saqueo de mis entraas, entrecruzado intento de distinguirte en la
bruma de perdones, falsa tregua concedida donde soy rehn custodiado por tu furia, disputando el derecho a un
pacto que de forma a los fragmentos que voy dejando cuando te sigo, como en busca de la seal que me
asegure un lugar en el cielo, un descansar con sabor al brebaje de salvacin.

As es mi pena, exhala un dolor conocido, una resaca que contrabandea ilusiones, cuelga mi conciencia de la
ventana y ama agobiada por sombras de culpa; gurdala en tu corazn, sacdela de las garras del olvido,
alimntala de los brebajes que trasforman las lunas y atraen inmoladas criaturas que trazan el abismo por
donde te sigo, escriben la sentencia de vivir en descarnadas horas juntando moribunda fragmentos del silencio
que me agobia; as es mi pena… crucifico de errores que pesa sobre el cuello y no permite levantar el rostro
inundado de una humillacin de dudas, que se desquebraja y vuelve a armar segn las apariencias.

Ellos afrentan nimas que enjuician mi paso por el mundo, deshonran designios divinos, me escoltan por el
callejn del averno donde soy rehn de tu exilio y festejan sonriente mi afligida rutina de vocear tu abandono
entre los barcos pintados de luna, husmean en el desconsolado recorrido de mi sangre por tu eternidad donde
no existe ni mi reflejo. An as abro la puerta de tus escombros, cima amontada de otros amores donde yo me
hago humo y reconciliacin, donde mi llanto brota desconsiderado y me hace pensar en Dios y en su sacrificio.

Y domestico tu recuerdo en medio de una insomnia de ira, una erosin de mis sentidos donde renazco cada da
con los labios endurecidos al tratar de decir tu nombre, furia que me hace dejar en prisin las palabras que te
nombran, forzando la cerradura de mis ansias donde solo encuentro estruendos que me empujan hacia la orilla
del ltimo invierno, que me obliga a remar entre espinas de nostalgias, entre trozos de mundo donde tu navegas
en el vrtigo de mis desvaros.

Como si fuera poco, enfrento mi sombra mutilada que me convierte en quemadura, en piedra descolorida que
me lleva a un camino donde me encuentro moribunda, arrumbada, bautizada como guardin infiel de la
felicidad, perturbada figura que solo persigue tu nombre sin nunca alcanzarlo y en la escalera de prejuicios
resbalo humillada por el pnico de tu ausente mirada que tiene forma de cristal que esconde leyendas, y
devora serpientes de desilusin que arrebatan mi ltima pizca de inocencia escondida en las notas del coro
universal del infierno. As jadean mis aoranzas, y sigo en la lucha por recuperarme, vida de entender los
estragos de tanto golpe, que dejan mi cuerpo a la deriva, en un temblar, en un viento de tormenta, donde no hay
palabras y mi desespero las encierra en un silencio sin llave, y camino ciega abriendo una puerta tras otra,
sintiendo en mi espalda la fisura del olvido que amenaza, y un murmullo de luna me habla de una invocacin
de paz, mi bsqueda eterna, ese espacio donde ellos se distraigan de mi, y donde seguramente tu no encuentres
cabida…

Biografa:
MARA ROMERO [Cd. Obregn, Sonora] Poeta y Narradora. Estudio Licenciatura en Turismo; tiene diplomados en Mercadotecnia, Comunicacin y Literatura Hispnica. Promotora Cultural y Turstica, miembro fundador de la Agrupacin para las Bellas Artes, APALBA, que en 1994 la incluye en la antologa “EN EL CAMINO”. Ha trabajado como productora en diferentes programas culturales y tursticos de su Estado. Es editora de la Gua Turstica de Cd. Obregn y de la Gua de cuaresma y de la danza del venado Yaqui. APALBA le publica en 2003 su poemario “IDENTIDAD DE VERTIGO” Coleccin BAKATETE ARDIENTE; presentado en el Museo Mural “Diego Rivera“ de la ciudad de Mxico por CONACULTA. Aparece tambin en la COLECCIN INSTANTES con el libro de poemas “BEETHOVENIANOS” [2004] presentado en la Casa del Poeta Jaime Sabines en la Cd. De Mxico; fue recientemente antologiada por CONACULTA, en su editorial “arlequn” del fondo nacional para la cultura y las artes en la compilacin del Poeta Juan Carlos Vera “ECO DE VOCES”generacin potica de los 70. La Universidad de Sonora, esta por publicar su libro de poemas “DE TU OLOR Y DE MIS MIEDOS” y el Instituto Sonorense de Cultura editara su poemario llamado “PERIGRINAR DE GRITOS”; tiene en su haber indito uno libro de cuentos llamado “LAS LUPES”. As mismo, ha publicado en diversas revistas y secciones culturales y tursticas de Mxico; Actualmente es directora de la empresa Promociones Tursticas de Cajeme, PROTUR; forma parte del taller literario de la Biblioteca Pblica Municipal; coordina el Encuentro de Poetas Sonorense en su regin; as como el festival Cultural TETABIAKTE. Tiene parentesco con vampiros y ngeles; le encanta desmantelar el dolor ajeno, y asegura haberse resbalado del cielo una noche de tormenta, por eso tiene alas y llora cada vez que llueve.
mara@cob.megared.net.mx

 

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