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Ada Yadira Pez Aguirre
Nacionalidad:
México
E-mail:
adaypaeza@yahoo.com.mx
Biografia

Nací un día de invierno, en la Ciudad de México, Distrito Federal. Crecí rodeada de una gran familia y del cariño de unos padres amorosos. Siendo la menor de mi familia, fui educada en un ambiente en el que se combinaban el tradicionalismo y las ideas radicales. Precoz, en ocasiones desapercibida por ser la menor, bebí de las experiencias de todos los que me rodeaban. Mi amor por la lectura nació aún antes de que me enseñaran a leer. También desde mis primeros años intenté escribir, cosa que sigo haciendo, intentando… solo intentando.

Mi pasión: la vida. Mi tormento: el amor. Mi fortaleza: Mi propio corazón.

Ada Yadira Páez Aguirre.

Maradentro.

 

 

Septiembre.

 

Un septiembre sin ti,

aunque junto a mi estés…

 

Tus pasos, tus miradas, tus suspiros…

te alejan de mi amor irremediablemente.

 

Tu pensamiento

 vuela hacia otros horizontes,

tu amor tan mío,

 hoy regalas

a una mujer para ti: ¡perfecta!

 

Tu vida… se lleno de ella.

¿Verdades o mentiras?

¡Ya que importa!,

las diste por sentadas….

 

Y hoy  sola,

 recuerdo en esta tarde lluviosa:

Tus risas, tus abrazos y tus besos…

 

Perlas saladas,

por mi tez resbalan.

 

Nunca alguien amo,

con tan desesperado anhelo…

 

Nunca nadie murió por ti,

 como  muero yo.

 

 

Hermoso pecado…

 

Amar tu abrazo, tu cuerpo,

es un hermoso  pecado.

 

Con la lengua recorrer

todo tu continente,

tus valles, tus hondonadas.

 

Sentir como te estremeces

y tiemblas bajo mi peso,

como tu cuerpo se tensa,

y recorro sin premura,

tus labios  dulces y tibios.

 

Mirar tus ojos  bellos,

que en silencio me conducen

hasta la cima del cielo.

 

¡Perder conciencia y aliento!

¡perderme toda en tu cuerpo!

y saber que en un instante,

juntos tu cuerpo y mi cuerpo,

vibraran en un concierto

de amor, sensualidad y sexo.

 

 

 

¿Qué hago?

 

Es un día nublado,

frio, solitario,

un café en la mesa

y también: mi diario.

 

Pienso...

un suspiro

escapa de mis labios

tal vez es que te extraño,

extraño tus caricias,

extraño tu mirada,

extraño tus sonrisas,

extraño tus palabras.

 

Tal vez…

quizás mañana,

regreses a mi lado,

y mientras tanto yo,

te seguiré extrañando

con esta furia infinita

¡de no tener tu alma!

¡de no tener tus brazos!

¡de no tenerte todo!

¡de no saber qué hago!

 

Qué hago sin tus besos,

qué hago sin tu guía

qué hago sin tu cuerpo,

qué hago si yo quiero

que tú me ames tanto

tal vez… como yo te amo.

 

 

 

 

 

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