s
s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Franoise Roy
Nacionalidad:
Canadá
E-mail:
Biografia

1. Gentiment lynchée

Gentiment lynchée, les pierres jetées comme des nuages, de la ouate, des plumes.
Je suis encore à jet d’arquebuse en plein centre du banc de poissons, ah les méduses danseuses qui dégainent leurs dards dans le milieu le plus semblable aux larmes. C’est pour cela que les instruments servant à asséner le coup - leurs paroles aquatiques, tiges bleues, pétales transparents, épines effilées - y perdent leur densité ; l’eau les allège, l’oubli ouvre la bouche et les avale toutes entières, avec leurs lettres et tout, leur prosodie et tout, frappé d’amnésie.
Oh amour détruit des amies, oh sel, les pays de la tendresse changent de forme selon les heures.

Le tranchant

Personne ne le vois, mais moi, je ne fais que le regarder, avec sa lame en métal étincelante, lisse, reluisante, un rayon de luciole fendant le miroir liquide d’un lac à minuit. Je ne m’en sers jamais. Je poursuis mon existence comme s’il n’existait pas. Mais je ne cesse jamais de l’avoir sous les yeux.
Malgré ce manque d’usage, il ne se couvre pas pour autant de poussière : je le polis tous les jours en le balayant d’un regard aseptique. Parfois, je pense “c’est un aimant”: quelque chose dans son tranchant m’attire exagérément. Mais je sais comme il est dangereux pour l’aveugle [en général, il s’agit d’une femme] qui ne le distingue pas, et ne fait qu’y voir l’agneau sacrificiel.
La carotide, si près sous la couche de l’épiderme. Carotide de la femelle obscure qui mène son processus catabolique à l’envers, commençant par la digestion au lieu du tri des saveurs sur la langue.
Je vois les sucs gastriques m’éclabousser le plexus. Et la main, Dieu merci, la main si patiente du saturne que je suis, s’abstient sagement de le prendre.

Biographie :
Françoise Roy
est née à Saint-Hyacinthe en 1959 et vit au Mexique depuis de nombreuses années. Elle a une maîtrise en géographie avec une spécialité en Études latino-américaines et Women Studies [University of Florida, 1983]. Elle a publié plus d’une dizaine de livres, dont des recueils de poésie et deux romans. Elle a traduit plus d’une vingtaine de livres, la plupart en poésie. Elle fait de la traduction en tant que pigiste, donne des cours de rédaction et est éditrice de la revue mexicaine d’art et de culture Tragaluz.

Traduction à l\\\'espagnol:

1. Lindamente linchada

Lindamente linchada, las piedras aventadas como si fuesen nubes, algodones, plumas.
Sigo a tiro de ballesta en el meollo del cardumen, ah las medusas bailarinas que desenvainan sus dardos en el medio más parecido a las lágrimas. Por eso los instrumentos del golpe ¾ sus palabras acuáticas, tallos azules, transparentes pétalos, espinas afiladas ¾
pierden densidad; el agua les resta peso, el olvido abre la boca y las engulle enteras, con todo y letras, todo y prosodia, amnésico.
Oh amor destruido de las amigas, sal, los países de la ternura cambian de tamaño según la hora.

Filo

Nadie lo ve, pero yo siempre lo miro, con su refulgente hoja de $3>$3>$3>$3>l, lisa, brillante, un rayo de luciérnaga que hiende la luna líquida de un lago a medianoche. No lo uso nunca. Llevo mi vida como si no existiera. Pero jamás lo dejo de ver.
Pese a la falta de uso, no se empolva: lo pulo a diario con las asépticas barridas de la mirada. A veces pienso “es un imán”: algo en el filo me atrae sobremanera. Pero sé lo peligroso que es para la ciega [en general es una mujer] que no lo divisa, y sólo mira el cordero sacrificial.
La carótida, tan cerca bajo la piel. Carótida de la hembra oscura que lleva al revés su proceso catabólico, y empieza por la digestión en vez del desglose de sabores en la lengua.
Veo jugos gástricos salpicarme el plexo. Y la mano, gracias a Dios, la mano tan paciente del saturno que soy, no lo levanta.

7. Las arrugas

Aparecen por el vaciado del tiempo en el molde del rostro, no, en sus pisadas más bien, en el surco algebraico de los días. Como la sigilosa negrura de la nieve, la lenta disolución que ejerce el ácido de las horas sobre la lozanía. La piel antaño lisa espera su gólgota bajo el tictac de lo ya ido, y el espejo se vuelve entrañable enemigo por fotografiar en su propio rostro de azogue las señas de la no eternidad, como un pliegue en la sábana, un doblez en la caída de la cortina, rompen el acto de perfección que ejecutan sobre los avatares de la forma.
Queridas arrugas: susurran al oído menos pensado la muerte venidera ab initio, el lento goteo del reloj. Queridas arrugas: bautizan la carne con la huella dactilar de los recuerdos.
En contubernio con los años, las manecillas del reloj las dibujan con sus pinceles invisibles en el tembloroso mármol de la primavera.

biografia:

Françoise Roy
nació y creció en Quebec, pero vive en México desde hace muchos años. Es geográfa [M.A., University of Florida, 1983] con especialidad en Estudios latinoamericanos y Estudios de género, así como traductora. Trabaja como traductora independiente y maestra de redacción. Ha publicado más de una decena de libros [entre poemarios y novelas] así como innumerables traducciones. Es editora de la revista de arte y cultura mexicana \\\'Tragaluz\\\'.

roytoledo@hotmail.com

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s