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Mara Cristina Aliaga Luna
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia
EL SILENCIO DE DIOS

Silencio alguien ha dicho!!
Silencio
Y esa voz no se encuentra.
No existe.
No est.
No nos supo a crislida, o a beso divino,
Recorri con pasin terrestre
nuestras lgrimas saladas y tristes.
Silencio, dijo una voz
de ultratumba, de debajo los puentes…
Silencio atroz, silencio veloz,
Silencio de dios y espritu Santo.
Y un ruido como una garra turquesa
fue arrastrndose entre el gento.
Nada qued, ni qued nada.-
Slo vi, las estelas de los dolores
que quedaron en la arena,
en la acera. En las pupilas ya idas,
en las dormidas sonrisas de los chicos.

Y vinieron las crueles enfermedades ,
Y luego vino un rojo infierno,
y luego un averno de viento y furia
y los bailes y los cantos fueron inciertos
y el triste destino del hombre
se visti de llama y de grito
de furias y lamentos
Por fuego o por agua ,
por viento o enfermedades perecieron los chicos.
Hoy los recordamos como un futuro
que se nos fue de las manos.
Como un capullo que quisimos adorar,
como un pedacito de bandera estrellada
e irisada de mil colores como sus ojos.

Y el agua se fue y la llama muri
y el viento, y el huracn se calmaron .
y entre agua y llama, nos quedamos
serios, desdoblados,
sin cuentos que contar
sin cancin de cuna que entonar,
sin picarda que celebrar.
nos quedamos solos…SOLOS
Temblando en el rastro invisible
que ellos dejaron.
Nos quedamos con las enfermedades !
Y pasado el tiempo volvemos a encontrarlos
como viento- caricia
como beso-alado
como lucirnaga dormida en los albores
tenues de nuestros propios anhelos.
Y aqu estn los pequeos, los jvenes
los ancianos, las novias y los novios,
los hijos, los padres.
Como amor-amado.
Como recuerdo- presente.
Como beso que late.
Como bandada de cnticos
que nos llenan el alma.
Como dormida plegaria
que prendida se qued
en millones de labios que hoy te hablan:
Y t, nuestro Dios donde estuviste entonces?
Por qu guardaste ese silencio tan largo?
Ese silencio que retumb en miles de seres
Esperando una sola palabra tuya?

Y hoy nuestra alma despierta, le pide a Jess,
TU HIJO, que sea pjaro, limpia esperanza.
que sea liblula en vuelo, que sea calma,
blsamo reparador de las heridas causadas
sobre sus propias heridas, que ya no nos tema.
No lo entregaremos, nosotros no,
al sanguinario sacrificio de su vida.

El nos permitir curar nuestras llagas ya podridas.
y entonces, slo entonces,
quizs, podremos preguntar:
Padre …, estabas en el Edn
que te olvidaste de ellos?

UN DIA DESPUES DE LA NADA.
[26.12.2004-Tailandia]


Se detuvo el reloj
y las olas devoraron todo
engullendo en sus espumosas fauces
la vida serena de aquel 26 de Diciembre.
En el rastro de la hecatombe
un reloj en el fango marca
las 20,Y 20 hrs. y se detuvo en silencio.
en las almas y en los ojos de todos.

Un ro de ilusiones escapa por la pequea ladera
llevndose en ellos miedo y pavor
en la nada de la nada misma.
Ahora con el grito silencioso de mi boca
colgando de los miedos terrenales
recorro lo poco que queda y
lo mucho que se fue..
un da despus de la nada.
Unas manos fantasmas se aferran a mi vida,
granos de arroz me dibujan el rostro
y en lgrimas se convierte mi diario caminar.
En el agua, flota una mueca rota,
sin nios ni juegos...solitaria...
buitres, fantasmas sin voz ni llanto,
miradas perdidas en un turquesa de horror.
Nada...solo otra infancia detenida.-

Y AHORA TE BUSCO , y te busco,
entre miles de rostros que nunca quise ver
que nunca quise conocer .
As camino ente despojos humanos
y el mundo parece burlarse bajo mis pies
y siento la guadaa de la muerte
silbando, susurrando su obra destructora..
Ahora, la luz ya no cabe en mis ojos
y la culpa y el dolor me envuelven
en este naufragio de almas
sepultadas bajo mil cielos negros.
Quizs un Judas permanezca entre los muertos,
Y hasta un Jess, invisible reciba
a los que ya partieron.
Hoy, camino con mi duelo eterno como cayado,
Yo, hijo de la vida que me deja a la deriva,
Como Hijo de la sombra: vaco, eterno, abrumado...
invisible.
Manos miles de manos, ojos, cuerpos,
me llaman, me siguen y lgrimas negras
se me descuelgan del rojo de mis ojos;
lgrimas que ya no puedo atrapar.

Slo frente a la inmensidad de la nada,
me detengo entre el fuego y el agua,
entre la angustia y el mudo paisaje
entre el lodo y la desolacin
-mgica contradiccin de la vida-
slo frente a mis muertos que no velar,
slo sin saber ni siquiera mi destino.

Un da despus de la nada,
la vida se hace rugido en mis huesos,
la vida se me hace guiapos,
la vida se me escapa en esos cuerpos.
Un da despus de la nada
mis pasos perdidos se duermen
y mi incrdula pupila
aprende que no bastarn mil lgrimas
para saber que un da despus de la nada
todo se ha esfumado
las risas y los sueos
el amor y mis races
en un solo da...
y estoy frente de la Legin oscura de la vida,
del batalln que sin aviso, parti sin rumbos
sin plegarias antedichas, sin caminos delineados
y se ha quedado dormido en este osario de arenas.
Ms yo, s que en algn instante sereno,
el beso invisible suaviz los prpados
y dio el adis como un pacto de silencio,
Todo...todo
Un da despus de la nada.

Mara Cristina Aliaga Luna
CHILE


UN ANGEL DE FUEGO

[Para La y sus pequeos demonios]

Como el vino que tiende
Demonios y presagios en la carne viva,
Como los oscuros callejones de la noche
Que recorri a solas sin ms compaa
Que su sombra y sus pequeos demonios
Como la lucha infinita de la sangre y la carne
Intentando demoler sin misericordias
Su castillo medieval-intocable siempre-
Como los laberintos rosas que desfilaban
En el interior de su sangre enardecida.
As era.
Era ella, una extirpe en extincin,
Llena de silencios, batallas y ajenos tiempos
Esos que corroan la infinita memoria de su desvida
En un aletear despiadado y asfixiante
Como la ltima pasin que de noche nace.
As era ella en esos tiempos blancos
E iba olfateando con su perfecto ndice nasal
Todas las luces violetas que nacen en las madrugadas.
Yo...la recuerdo siempreviva, blsamo, fiera-mujer
Gotacristalina de agua cayendo por la garganta
Que a minutos se anudaba callada en penas nunca dichas.
As era aquella noche
En que el viento barri hasta las estrellas
Y el dolor de las inmviles carnes
Eran fantasmas de luces encendiendo
Y apagando estrellas callejeras.
As la recuerdo.
Con los pies desnudos sobre la fra nieve
Y con esa llamarada de fuego curiosa
Que naca desde sus ojos mansos.
Y bajo el azul y polvoriento espejo de la noche
Pleg sus alas, guard sus miserias
Enarbol su propia banderas,
Maldijo con cruces negras y rojas
A cuanto santo o demonio
Se le cruz por el camino,
Vomit las agonas candentes
Y se desliz calladamente por la vida
Para transformarse en un guerrero,
En un ngel de fuego, en un beso apagado,
Justamente, cuando los rboles se desnudaron
Y dejaron caer sus besos amarillos
En la alfombra plomiza de la tarde.

biografia:

Chilena, poeta,cuentista e historiadora. Presidente por 11 aos de la Sociedad de Escritores de Curic [Chile]
Ha publicado 9 nueve libros entre poesias y Cuentos. Ha participado en Antologias en Espaa[2] y tiene gran actividad a travs de internet.Empleado Pblico de da, escritora las 24 horas.

 

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