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Carlos Segundo Quiroz Quintero
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
elpoetadeamaranta@yahoo.es
Biografia

A  LA  MEMORIA  DE  EDGAR  ALLAN  POE   

    

                                                                                   Pues, la poesía puede ser

                                                                                   un sustituto de la flor del olvido

                                                                                   y curar la enfermedad del tedio.

                                                                      

                                                                                                                      Hsu Ling

Entrañable poeta,

en noches de diciembre,

gélidas y sombrías como las tuyas

que ahora son mías,

te imagino sentado en tu viejo sillón

frente a la ventana de tu cuarto

con la cabeza recostada

sobre ese mullido cojín de terciopelo púrpura

como la luz de la lámpara

proyectada sobre las sombras de tu soledad.

 

Te imagino como un nepente que sueña

preguntándole a ese hórrido,

a ese pájaro de antaño

de los santos días idos,

que impávido, entró esa taciturna noche

de congoja en tu alma,

por la ventana de tu alcoba,

y fue a posarse justo en el busto de Palas Atenea.

Te imagino preguntándole

a esa agorera y adusta ave de ébano,

“¿dónde está Leonora?”    

 

Cuánto te sorprendió

que ese visitante nocturno,

esa infeliz ave de desgracia,

te respondiera

y pudiera hablar tan claramente

con semejante nombre:  

“Nunca Más.”

 

Y cuánto más aun te asombró  

que ese misterioso, hórrido

torvo y desgarbado cuervo

que te visitó esa noche de lúgubre invierno

en la penumbra de la angustia y el olvido,

en ese laberinto de tedio en el cual te hallabas

preso de amarguras por la muerte de tu Leonora

repitiera ese fúnebre estribillo,

“Nunca Más.”

 

Te imagino inquiriéndole

a ese pajarraco nocturno

que si en el remoto edén

había visto a esa radiante doncella

llamada por los ángeles, Leonora

a tu desaparecida ya por siempre,

Leonora.

 

Comprendo tu aflicción

se lo que se siente en las grietas del alma

porque yo también sentí esa angustia ácida,

ese dolor,

tedio agudo y puntilloso,

que desgarró las fibras de mis nervios,

y calcinó los tendones que amarraban mis huesos

[como una decantación de todos los sentidos]

cuando ese mensajero fúnebre de la noche

te respondió,

“Nuca Más.”

 

Siento igualmente tu melancolía,

esa demasiada nostalgia,

ese llanto mudo de lejanía,

esa divina amargura en el alma

por la pérdida irreparable ya para siempre

de la mujer amada,

porque yo también tuve mi Leonora

que ahora

yace igualmente en el remoto edén

del cual no volverá jamás,

Nunca Más.                                                                                  

 

GUIRNALDA DE PALABRAS

Toma esta guirnalda de palabras rosas                                                      

amapolas y violetas, porque se marchita flor a flor.

Guárdala en tu memoria,

para que la evoques cuando más difíciles sean tus días,

 y recuerdes entonces, que no hay sortilegio imposible de conjurar.

 

Mas, si la esperanza ha huido,

no en vano guardarás esta guirnalda de palabras,

hija de mis noches aciagas,

porque ella porta el polen

que el viento ha de llevar por los abismos del tiempo,

para perpetuar en otros espacios

lo que en nosotros fue pensamiento y memoria.
Y si en ti fueron mil guerras que vulneraron tu alma,

en mí fueron más, sin tregua, batallas que desgarraron mi espíritu

y el estigma que marcó nuestras vidas entonces áridas

es ahora la flor de lis que aún pende de la guirnalda

que mis manos tejieron para ti.

 

Pero si la flor de lis cae como sándalo herido

igualmente caen las palabras prometidas

el tiempo se volverá hielo

y congelará el incendio de un amor en declive.

Toda la ternura y el embrujo de tus ojos de tiniebla

que inspiraban al poeta

será entonces la realidad de una evasión fallida,

una saeta clavada en una grieta del pensamiento.

 

Y en el desierto del olvido

el recuerdo será un oasis

y en el bosque de la nostalgia

el poeta será un sándalo talado

será tan sólo el perfume derramado

de ese árbol herido.

 

“MUNDO FELIZ”

 

Tal vez este mundo sea el infierno

de otros planetas…

Aldo Huxley

 

 

No sólo es el infierno

pues, un excelso novelista  

un humilde cataquero

creador de un mundo mágico

llamado Macondo

y ganador del Nobel de literatura

refiriéndose al mundo,

dice, “Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria,

dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio

de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente

de que es el único sitio del sistema solar donde se ha dado

la prodigiosa aventura de la vida, nos arrastra sin piedad

a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas

va en sentido contrario a la inteligencia.”

Y así es, porque “La potencia de aniquilación

de esta amenaza colosal,

que pende sobre nuestras cabezas

como un cataclismo de Damocles,

plantea la posibilidad teórica de inutilizar

cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol,

y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia,

ningún arte,

ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces

como la industria nuclear desde su origen,

ninguna otra creación del ingenio humano

ha tenido nunca tanto poder de determinación

sobre el destino del mundo.”

 

Conforme a escrituras bíblicas en simbolismos   

y designios apocalípticos

una nación sionista

con gran poder económico y militar

por temor a ser atacada sin razón alguna

por una nación persa

lanzará con su catapulta de terror

la primera piedra atómica de la magna catástrofe,

la infame ojiva nuclear del terrible espanto

que caerá como la espada de Damocles

sobre la cabeza de este “mundo feliz.”

Un “mundo feliz” que según las predicciones

escritas en los pérgamos de la historia humana

sería arrasado por un viento vertiginoso

y lanzado a los  oscuros abismos del universo    

como la aldea sin memoria que es

dejada de la mano de su dios: el hombre.

 

 

Breve nota boi-bibliográfica:

Nombre: Carlos Segundo Quiroz Quintero.

Dirección de residencia: Calle 12, Número 29-101 casa 2, Barrio Santa Lucía, de Santa Marta, Magdalena, Colombia.

Móviles: 315 7 51 58 94 y 301 4 29 19 24

Fecha de nacimiento: 13, 11, 1948, en Santa marta, Magdalena.

Estudios Primarios: Liceo del Caribe, Santa Marta.

Estudios secundarios: Instituto Tecnológico Industrial, PASCUAL BRAVO de Medellín.

Estudios superiores: Universidad de Antioquia.

Miembro de La Asociación de Escritores del Magdalena.

Miembro de La Fundación Literaria Argentina Internacional.

Publicaciones: Revista de la Universidad de Antioquia.

Diario El Informador de Santa Marta.

Cargo ocupado:

Profeso U de A  

Libros inéditos:

ESPEJISMOS DE LA NOSTALGIA, poemas.

EL PRECIO DE CRIAR CUERVOS, cuentos.

Poemas publicados en Chile: A la memoria de Pablo Neruda, César Vallejo y Miguel Hernández.

 

 

 

 

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