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Alejandra Mara Lerma Garca
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
Biografia

Volar en rojo
Me visten los reflejos de vitrinas cristalinas con luces de quirófano y de fiesta
Me aplauden las sonrisas hambrientas, las manos pesadas de mentira
Arden las calles bajo los pasos incendiados de mi vanidad
Me bautizan los cuerpos con seda y presunción
Soy una adicta a las ilusiones en capsulas, a la noche-vértigo, a la abundancia putrefacta del banquete del mundo
Abro mis poros a la piel plateada y sucia de la ciudad
Recorro los límites del asfalto, cuidando de mis tacones.[correr descalza es un privilegio olvidado]
Suelto mi cabello y recojo mis pensamientos, los anudo fuerte para que una ventisca no los estruje contra el rostro de algún muerto [aunque nadie resucite]
Camino erguida y sonrío [a pesar de mis colmillos de loba] finjo la ebriedad de risas y satisfacción [en un orgasmo solitario]
Pero quiero abrirme como una mariposa al sol, dejar caer el maquillaje de los días, las alhajas nocturnas, sentirme extraña y hermosa como una giraluna, romper los espejos, reacomodar mis huesos, alimentar mi carne, saciarme, morder, aullar, mojarme en lodo, regresar al útero, nacerme.
Reencarnar en esa que me habla entre paréntesis, que me patea las entrañas cuando no quiero escucharla, esa que está libre, salvaje, como una niña de estrellas, con las rodillas raspadas de infancia, esa que detesta los zapatos altos y me calienta la sangre. Quiero vestirme de ella y quedar desnuda de todo suicidio, de toda cadena.
Invocar mi carcajada, mi trueno, mi brebaje de vida, vomitar los maleficios que yo misma he preparado y vivirme sobre mi propio cuerpo, no ser más maniquí, lanzarme al abismo de lo inesperado con las alas rojas de fuego para pintar el cielo con el incendio de mi nombre.

Cuento con palabras
A veces camino por la calle y voy recogiendo palabras que la gente tira,
Palabras sucias y hambrientas que dejan abandonas en las esquinas,
Palabras solas y tristes que lloran en los asientos dañados de los buses,
Palabras que nadie escucha, que no fueron dichas o se olvidaron,
Palabras que se iban de fiesta y se les perdió el vestido,
Palabras niñas, palabras noche, palabras de cemento, palabras turbias, palabras agónicas.
Cuando llego a casa las limpio despacito para no lastimarlas, voy sacándolas una a una de la bolsa tornasol en que las recojo, les cambio los colores, las abrazo, les doy un poco de vino o de té [según la edad de las palabras], les presto mi hombro para que lloren y me cuente su historia monosílaba, luego cuando se cansan de pronunciarse, las meto en un libro abrigadito, donde descansan un par de horas.
A media noche, que es el tiempo de los brujos, donde invoco la inspiración y hago el amor con las musas, se despiertan las palabras, y dejan de ser simples palabras para convertirse en mis palabras; entonces las mojo en tinta y voy tejiendo una historia que bien podría ser esta.

ALEJANDRAS
Octubre 29 de 2007

Hay tantas Alejandras dentro de mí,
somos muchas, somos una, soy ellas, soy yo.
Que vértigo, en cada amanecer me sorprende una nueva Alejandra,
y con el paso de los segundos se van descubriendo las otras.
De pronto tras el brillo de una lágrima
se asoma una Alejandra melancólica, gris.
Y como un torbellino se dibuja una Alejandra
llena de atardecer y poesía.
Renace una Alejandra llena de rabia,
acompañada por un viento rojo y asfixiante.
En el fondo yace una Alejandra azul,
meditativa, espiritual, en armonía.
Nos debatimos constantemente,
a veces me confundo,
se hace difícil definir a una Alejandra real,
siempre estamos soportándonos,
conociéndonos, odiándonos, amándonos,
suelo pensar que lo único que tenemos en común es el cuerpo.

biografia:
Alejandra María Lerma García


alejaestrella@hotmail.com

 

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