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Umar Faruk Al Sadik
Nacionalidad:
Panamá
E-mail:
alsadik8@yahoo.es
Pertenece a la Directiva
Biografia

Umar Faruk Al Sadik

Secretario Nacional de Poetas del Mundo - Panamá
Músico de profesión, nació en la ciudad de Panamá, el 19 de diciembre de 1952. De muy joven consagra su vida a la música, arte en el cual se destaca como uno de los trompetistas más populares de aquella pujante y recordada época [tres décadas a partir de 1960] de combos y artistas en su país. 
De forma paralela, va alternando su innata vocación musical con el mundo de las letras, cultivándose así en temas literarios, esotéricos, políticos, filosóficos y demás generalidades de la cultura.
Inicia estudios islámicos de la mano de su maestro y mentor, el Sheik: Abdu Kabir Abdulah Malik. Con él escudriña los fundamentos coránicos, las escuelas de pensamiento, el hadiz , la vibración y el silogismo conductivo a la sabiduría.
En la actualidad, la vida de Al Sadik, está consagrada al sufismo, disciplina espiritual con la que logra moderar un balanceado misticismo, con la vida familiar, sus funciones públicas, la música y todo lo relacionado con la creación artística y literaria. 
Aparte de sus labores prioritarias, logra un espacio vital para sus tertulias con amigos, estudiantes, e intelectuales de su barrio santanero, sin descuidar [vía Internet] sus foros y correos con hermanos fraternos e investigadores de otras corrientes y fronteras. 
Al margen de algunos recitales, ha dictado conferencias en la Universidad Latina de Panamá y en la Universidad Nacional del mismo país, esta última por invitación de las autoridades de la Facultad de Ciencias de la Educación.
Sus ensayos, poemas y otras contribuciones, se han publicado en importantes ventanas virtuales como: La Web de Historia de La Universidad Nacional de Costa Rica, La Yama´A Islámica Al Andaluz, Webislam, Zawiya, Verde Islam, Mundo poesía, Lexia, y la Revista Postgrado de la Universidad Latina en Panamá.
En noviembre de 2007, obtiene el primer lugar en el XXVII Concurso Municipal de Poesía León A. Soto, su con obra: La Maestra Quintanilla; tiempo después, la editorial Libros En Red, de La Argentina, edita y publica su primer libro 'El Cofre Anaranjado'.
El resto de su trabajo, se mantiene inédito.

Divina juventud

No han vivido suficiente
y se abstienen de aprender
qué obstinada es la simiente
que se niega a obedecer,
prosiguiendo intransigente.

¡Oh!, muchachos informales
que creen que todo lo saben.
¡Oh!, tatuajes tan normales
y argollitas cuantas caben
con las drogas infernales.

Por destino va la suerte,
por parientes una banda,
cual de todas la más fuerte.
Más al fin de la baranda...
cantos y llantos de muerte.

Juventudes inocentes
de ropajes quijotescos,
unos pecan de imprudentes,
otros propasan de tercos
sin milagros evidentes.

Pobre espiga adormitada
entre vicios sin valores,
sin amor en la mirada
ni perfil de ganadores
por la brújula atrofiada.

Ya se ha dicho que la vida
tiene fases para todo;
mas la mente comedida
sin pereza en su período
triunfará por decidida.

Aquellos días se perdieron
en tonteras emotivas
y aficiones que murieron;
mas ya no hay alternativas,
esos tiempos. ya se fueron.

Julio veinticuatro

I
De colonias resurgieron las repúblicas hermanas
con escudos y banderas que anunciaron libertad.
Cinco patrias dio Bolívar para siempre soberanas,
y el himno que aquí entonamos reverdece heroicidad.

II
Fueron gestas que empezaron con caciques inmortales
proseguidas por caudillos que en la lucha se inmolaron
y en la espada de Bolívar, revivieron admirables,
culminando con batallas que al invasor expulsaron.

III
Los honores y la gloria con el tiempo se esfumaron
cercenando los valores con ignominia y ambición,
asideros que a la fecha con descaro sujetaron
los cimientos detestables que amalgaman la traición.

IV
Por tal entrega, hay banquetes circundando el meridiano,
escucha, hermano mío, el eco de rizas que envía la mar;
ahora sobran carcajadas en inglés y castellano
festejando los tributos que volvemos a entregar.

V
Por más que se dio la alerta, lenta yacen las tareas
sin juzgar en la conciencia nuestro turno de luchar
y la premura a invalidar reconquistas europeas
que al renuevo de las leyes regresaron a usurpar.

VI
De nada sirvieron las constantes marchas y protestas
que en vano denunciaron el neosaqueo del continente,
robo asqueroso que ya es un hecho de acciones impuestas,
amparado en la venia vasalla de criollos sirvientes.

VII
Observa bien el miasma de oprobiosos embaucadores,
esos que obviando promesas hieren la fe electoral.
Mira cómo pelean los votos los duchos vividores,
rebuscando los escaños del cohecho coyuntural.

VIII
Ahora ansían mercar la salud, con los ríos que dan la vida,
duplicar contratos mineros, en cerros y montañas
y entregar por el peculio de la roedora mordida
territorios litorales con argucias y artimañas.

IX
Mírale bien las caras, ellos son tu peor enemigo
y de hecho más letales que los reyes que están distantes.
Ellos venden y privatizan en la patria que abrigo
y son la recua intocable de corruptos dominantes.

X
Detrás de esos lacayos, imperan zares insaciables,
culpables consanguíneos del holocausto colonial,
y el subyugo que pretende con tramoyas deplorables
proseguir con los recaudos del control multiglobal.

XI
No hay espadas ni mosquetes, ni virreyes gobernando.
Solo hay bancos como enjambres y empresarios testaferros
que acentuando sus agravios, nos están acorralando
con sus deudas, contratos, compras, sobornos y atropellos.

XII
La pólvora verde y voraz seduce, ofrece y acapara
canjeando por monedas la flora inmensa del terruño.
Ya las islas y bahías son entornos de vida cara,
donde yacen rascacielos por la saña de un garduño.

XIII
Alerta, hermano mío, alerta con tus bienes heredados,
que la sucia reconquista ya se puso descarada.
Alerta con las pesetas que ambicionan tus legados,
alerta y avispado del que compra con vil estocada.

XIV
A la luz de los embates, por la cruenta deslealtad,
rugen sobrios gentilicios con principios valederos
que en la senda combativa de la indeleble unidad
apuntalan con arraigo y convicción sus derroteros.

XV
Sobran hombres y mujeres en América Latina
determinados a extinguir los troyanos enquistados,
almas que renacen cuando el fervor por la patria intima
y enaltecen con sus hechos a los héroes olvidados.

XVI

No hay patrañas que amilanen nuestro espacio ante la historia,
ni monedas tentadoras que acrisolen la traición.
No ha nacido el testaferro que pueda extinguir la euforia
de millones de estudiantes que interponen su aversión;
ni lacayos que mutilen la impetuosa trayectoria
que ennoblece el liderazgo del obrero en su misión.
Por mucho poder y riquezas que ostenten los villanos...,
en cada pueblo encontrarán el freno bolivariano.

El que olvida.
retrocede adormecido
a sus grilletes.

A mis héroes aguiluchos

De mi patria y su pasado, muchos hechos se han plasmado,
para herencia de relevos que combaten la ambición;
fotos, filmaciones, recuerdos y letras van quedando,
lo mismo que espinelas que el terruño vuelve canción.

Con la historia panameña, siempre tuve que lidiar,
y aceptar muchos sucesos, que jamás palpé ni vi;
pero de aquel nueve de enero, nada hubo que estudiar,
y nadie me vino a cuentear..., simplemente lo viví.

Aún percibo el entusiasmo de probados luchadores,
cuando un trece de aquel junio, otro convenio concretaba;
era el gran acuerdo Chiari-Kennedy, que en los fragores
de mil novecientos sesenta y dos la lucha afianzaba.

Aquellas negociaciones salieron de su anfiteatro
acuñando expectativas que en el pueblo se esperaban,
justo en enero de mil novecientos sesenta y cuatro,
a pesar del pesimismo que traidores albergaban.

Por fin las gestas estériles y la siembra de banderas
cosechaban un puntal en la justa que aún proseguía,
pero ahora en luces verdes, para s venideras
con la agenda rubricada por la gran soberanía.

Ya era tema conocido, que el emblema nacional
se izaría al lado de los colores del gran coloso
en todo edificio civil de la zona del canal,
patriotas consagrados aguardaban el día glorioso.

La fecha esperada llegó, y los acuerdos se ignoraron...
Aquellos zonians prepotentes, al pacto se insurgían.
Por ocho días las instancias que gobernaban callaron,
sin aquel pronunciamiento que los hechos requerían.

Quietud en la Cancillería... la patria está enmudecida,
la diplomacia y sus reacciones la siesta prolongaron.
Tras el silencio, la mecha patriótica fue encendida
por mancebos luchadores que jamás se intimidaron;
aquellas arengas de la muchachada enardecida
salían del 'Nido de Águilas' con gritos que no acallaron
y al calor de la jornada que aprobaron ellos mismos...
desfilaron rumbo al asta de la escuela de los gringos.

De su templo salieron por la antigua 4 de Julio,
avenida colonial que la historia borró su nombre;
pancartas y proclamas impactaban el contertulio
exhibiendo en la vanguardia su bandera de renombre.

A la escuela superior de Balboa muy pronto llegaron,
y el cumplimiento del acuerdo lograron negociar;
pero esos colonos rabiosos con saña los rodearon,
cantando a toda madre el himno gringo hasta desquiciar.

Once años tenía cuando la radio repicaba,
eran noticias increíbles, indignantes y humillantes.
Poco después, la televisión sus verdades mostraba
con vistas en blanco y negro diferidas por instantes.

Allí aprendí el patriotismo con mis héroes aguiluchos,
sus lágrimas llamaron las mías, sin sentir el flagelo
de gases que los zonians disparaban, entre cartuchos
de perdigones y balas que zumbaban bajo el cielo.

Allí venían mis héroes aguiluchos en retirada
sin miedo, con la frente en alto, y piedras en sus manos
custodiando su bandera desgarrada en la jornada;
qué muchachos pa` valientes y homogéneos cual hermanos.

Sí..., aquella antigua bandera fue brutalmente rasgada
cuando mis valientes la alzaban con todos sus honores;
pero el madero de un gringo policía frenó su izada,
mas no evitó que mis valientes salvaran sus colores.

Fue un retiro agresivo y tenaz realzado en sus estragos,
autos yanquis apedreados en llamas iban quedando;
estudiantes de otros colegios llegaron sin rezagos
con osados ciudadanos que se fueron agregando.

Respeto eterno profeso al estudiante José Arana,
el que cruzó la alambrada con la enseña patria en mano;
y por Fenton Marco Antonio, el joven de fuerza adiana
que en la cima del farol ató el pabellón soberano.

Las empresas norteamericanas fueron incendiadas,
y Robert Fleming, aquel gobernador, fue relevado
por fuerzas del Comando Sur, en el istmo acantonadas;
y así, empezó el calvario con fuego abierto prolongado.

Soldados y policías disparaban a discreción
letales proyectiles con direcciones al azar;
sirenas y tiros sonaban..., todo era confusión
y la sangre que ya corría comenzó a aterrorizar.

En la ciudad de Colón, fervores de patria emergieron,
con obreros y estudiantes que asumieron desenlaces;
muchos fueron lesionados, otros a tiros murieron,
sumando a la infanta Alabarca, ultimada por los gases.

Por las provincias centrales, brotaron resentimientos
con actos destacados que sus colegios lideraron,
miles de voluntarios organizaron movimientos;
pero aquellas caravanas... tanques yanquis las frenaron.

Más de quinientos heridos al hospital llegaron...,
pero veintiún panameños perecieron en combate
a pecho abierto, con solo aquellas piedras que acortaron
la lucha triunfal soberana. que en ellos siempre late.

Con las plegarias que se elevan a los mártires caídos,
la razón incita a luchar, por las rémoras que inciden;
y custodios de la historia con poemarios aprendidos...
por los siglos de los siglos que estos nombres no se olviden:

Ascanio Arosemena
Maritza Ávila Alabarca
Rosa Elena Landecho
Vicente Bonilla Cacó
José del Cid Cobos
Tiófilo Belisario de la Torre
Gonzalo Antonio Crancer Robles
Víctor Garibaldo Figueroa
Jorge Enrique Gil
Ezequiel Meneses González
Víctor Manuel Iglesias
Carlos Renato Lara
Rogelio Lara
Ricardo Murgas Villamonte
Alberto Nichols Constance
Estanislado Orobio Williams
Jacinto Palacios Cobos
Celestino Villarreta
Rodolfo Sánchez Benítez
Alberto Oriol Tejada
y Ovidio Lisandro Saldaña.

Entre Carter y Torrijos, otro tratado firmaron,
con tinta enrojecida de las vidas cercenadas;
aquel Comando Sur... sin honor sus colores arriaron,
y hoy nuestra istmeña bandera flamea en sus tierras soñadas.

Las reseñas y los detalles que sustentan estas rimas fueron aportados por el señor Marco Antonio Fenton Achurra, héroe sobreviviente de la gesta patriótica del 9 de enero de 1964 y actual presidente del Movimiento Nacional de los Mártires y Héroes del 9 de Enero.



_______________________________________________
Hadiz: Compendios de dichos y relatos pronunciados por el Profeta Muhamah [paz y bendiciones sean con él], guardados y narrados por sus compañeros más cercanos.


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