s
s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Pascual Marrazzo
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia
Vagn de cola

A veces cuando hago un recuento del tren de mis travesuras me vienen a la memoria mis anteriores viajes. Claro que de ese tren imaginario, slo conoc algunos vagones. El primero estaba medio desvencijado y le entraba fro por todos lados, tena los asientos de madera y se alumbraba con un farol a kerosn. De se, pude zafar, me escap y entr en el famoso coche pullman. Tena los asientos tapizados en cuero azul, mullidos y reclinables, apoya pies y brazos. Luz para leer y comedor de lujo, pero era triste, lleno de gente quejosa y disfrazada de lo que no eran. Me miraban mal porque me rea, me miraban mal porque me apenaba y no pude resistir la ambigedad. Entonces, para no tentarme, mejor dicho para que no me permitiesen volver, eruct en el saln comedor y volv a escapar, pero esta vez, al vagn de cola.
El vagn de cola es algo as como un departamentito con balcn y tiene una vista panormica de 300, no le da el humo de la locomotora y se mece mejor que ningn otro. Por ello lo llen de ilusiones, mucha fantasa, le colgu la hamaca paraguaya y aqu estoy, terminando de escribir este cuentito para vos.

Pascual Marrazzo

El sanador

No puedo dejar de parpadear, cuando me llegan las olas azules de tus ojos. Se rompen los silencios entre la mirada intermitente. El amor se aduea de mis deseos y los deshoja como a una margarita. La escarcha lo resucita en otro da ms fro, hiere sin cuartel, me quema. Mi locura vuela como un pjaro roto y la msica de mi alma suena a llanto de violn.
Slo puedo mirarte los pies sin pestaar, y en paz, quemar mis manos en las caricias a tu empeine, aliviar el tobillo dolido y la palma. Usar para mi propio escarmiento, mis manos de sanador en el cuerpo de mis antojos.

No me reconozco, siempre me fue fcil pulsear la mirada de una mujer comedora de hombres.Por qu entonces, el amor me doblega y me quita la valenta de decir...? Atravieso a nado el hambre de quererte y me ahogo de ternura en tus pestaas hmedas.

Si no fuera que el enamoramiento emboba tanto y t lo notas porque eres mujer, no tendra la persistencia de querer entrar dentro de tu alcoba. Pero mi pasin no tiene cadencias, es una misteriosa rapsodia que abre las entraas del corazn, como si este fuese el instrumento de su msica.
Pascual Marrazzo

Aqu, ahora

Voy a llenar la noche de mi cuarto, de ti y de poesa, msica de suspiros y agonas. Aqu, ahora, porque es lo nico cierto, lo nico que est.

No quiero, ni el ayer, ni el maana, porque no quiero sufrir por lo que nos pueda suceder. El miedo no tiene antibiticos.
Quiero el silencio, slo como una caja de resonancia de mis propios odos para poder, como lo manda la naturaleza, escuchar el doble de lo que hablo.

Voy a amarte del revs y del derecho, y agregar diez virtudes por cada vicio que me permitas sostener.

Guardar el perfume de tus cabellos y el de cada pedacito de tu piel, para batirlo en mi recuerdo y usarlo todas las veces que lo necesite.

Te vestir de miradas ardientes, ideas y pensamientos de escndalos.

Agregar en los bordes de la cama una guirnalda de arco iris y parpadeos de luces.

Y para que nada falte, saltar como un bsquetbolista para atrapar la luna llena y embocarla en la punta del placard.
Echar los fantasmas que roncan en las puertas que se abren o se cierran, que chillan en los cajones de los muebles. Les pondr llave para que no molesten ni presencien nuestras locuras.

No me olvidar las copas para el brindis, ni la jarra llena de ternura, ni las burbujas inquietas de alegra.
Y maana... Maana bien temprano me tapar los odos, para no escuchar tu adis.

Pascual Marrazzo

biografia:
Pascual Marrazzo

Naci en Olivos, partido de Vicente Lpez, Buenos Aires, Argentina. En el ao 1969 se radic en Cipolletti, Preside El Centro de escritoresde Cipolletti y tiene siete libros editados, Trabaja en todas las ramas de la literatura

pascual@moviman.org

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s
s