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Jos Antonio Alvarado
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

A puerta cerrada
a José Carlos Becerra

1

Te hablaré del bosque que viene a sentarse tristemente
a ala orilla del pueblo a contemplar tu muerte
de la ciudad y de tu afición juguetona por los toros
de ese río de pájaros agolpándose para que puedas
morder el infinito
de la serpiente que deseaba espera el nacimiento
de la hierba
Entre los senos de una doncella adolescente
de la barba que le ha crecido a la tarde cubriendo todos
los tejados y que nos impide mirar por la ventana

También si lo prefieres hablaré un poco
-sólo un poco para no entristecerme-
de la mañana en que sentí lástima por el destino
de los peces
cuando leí en el diario la noticia de tu pacto irrevocable
con el viento
de tu reciente capacidad de recorrer habitaciones
a puerta cerrada
y de substraerte al paisaje que sin embargo aún
te compromete

2

¿Dónde están aquellos que condujeron la palabra y fueron llevados
por ella al sitio de la oración y a la materia del silencio?
J.C. Becerra
Hay que saber mirarte
prendido por el pico de un pájaro entre la realidad
y el mundo
saber que tu voz es el aire que sostiene las habitaciones
dispuestas al amor después de la catástrofe
y que esta ciudad que tú inventaste te condena a ser
frase en los laberintos en la incomprensión y el tedio
y a esta hora en que el sol parte con los barcos que regresan
hay una muchacha que asegura haberte visto al pie
del almendro en brazos de tu retrato
o caminado por las cornisas distraídamente
cuando la ciudad entera expía sus culpas
y en las alacenas duerme el hombre
Y ahora sé
todas estas calles estos pasadizos secretos antes de que
bebieran en tu mano ya estaban destinados al desierto

Y las cabezas negras que de tan antiguas han aprendido
a ocultar el tiempo
ungen tu calavera como a un padre muerto
de quien han sido rescatados los sueños
entre las hendiduras de tu cráneo
cuando el día se alza en el poniente
y un pájaro se hunde en las arenas movedizas
de los alerces
el mar no arranca a los atardeceres su viejo rostro
de enfermo
y las serpientes se anidan en las rocas donde la voz
no llega a reengendrar a los antiguos dioses

Sólo la selva
no hay lugar para el ruido de los helicópteros
que vigilan la ciudad
que una vez recibido el beso en la mejilla
después de cenar en familia
ya nadie se salve de morir en casa
no hay lugar para el hombre
has llegado hasta aquí alimentándose de tus verdades
bebiendo de tu sed
igual que si todavía existieras
mostrando a los habitantes la ciudad como un guía proscrito

3

Cuando escribo hay un tren pasando por la cabecera
de la cama
está próximo el amanecer
soy un naufrago saliendo del océano de las resurrecciones
sobre la almohada el esqueleto de las palabras.

Algo ha quedado roto desde entonces
He pasado tardes en silencio, mirando
mi fraudulenta resurrección
J.C. Becerra
El presente y aquello que fuiste se sientan a mi mesa
el día es barbado pero el sol resplandece como lo harías
tu misma
Estoy en el otro extremo no es vanagloria
dialogan y su risa entra destruyendo mis tímpanos
tomo una copa de coñac y el aroma del café e embriaga

Hoy quisiera escribir trazando la silueta de tu rostro
y no sabes cuánto se me niega tu labio
efímero como un deslumbramiento
y me detengo sobre mi pasado como quien encuentra
ocupada su sombra

Bajo el herzabal antiguo alguien respira
alguien que se ha ocupado de vivirme

Competencia desleal
aquella que en el pie entablan el talón y las uñas
y descubro en el temblor de la mano el miedo de entonces
aquel que creí haber dejado en troje
cuando nos ocultábamos del abuelo para vernos
y a lo más sonreír entupidamente
Un día te fuiste
parecías contener la respiración para no exhalar
el aroma hurtado a las rosas
y a los jazmines de la abuela

Algo ha quedado roto desde entonces

Algo que el viento viejo cincel maestro
hoy intenta moldear su rostro

Todo parece dispuesto para el alumbramiento
la montaña cobra un aire gris
en tu ausencia estás omnipresente
presencia pura cuya materialización busco y me espanta
como si alguien furtivamente caminara
sobre el tejado de la casa
y un ave que no conozco hundiera el pico en los cristales
pero entiendo que no es fácil
llevar a cuestas tanto rostro
y que la muerte tiene ademanes finos y la mirada triste
que su sonrisa encanta y su beso eterniza
como entiendo también al caracol que arroja su concha
se va por la playa y no regresa

Lo sé todas las mañanas
como sé de la brisa por tu ausencia
y que en algún lugar
dentro o fuera de mí
las aguas taladran para entregarse al mar
con los brazos abiertos
y sé que te encontrarán de pie
con los puños cerrados en posesión de tu secreto

Deben se los pájaros porque algo se mueve en los alerces
a contra luz de ese azul infinito y colérico
busco en el hueco de la mano
como de niño en el fondo del pozo
que alguien cavará en el centro del patio
donde mi rostro de niebla
registrará los golpes que el ciego dio a la luz

Algo ha quedado roto desde entonces

Algo que se interrumpe siempre entre el papel y la pluma
y que creí encontrar en las cuerdas de la guitarra
cuando entonabas tu canción argentina
y llorabas por los hijos perdidos desde siempre
Después creías saberlo todo
y te daba por llamarme hijo
y llevar en vilo tu incesto por los bares
del Paseo de la Reforma
Y terminabas la noche o empezabas el día
untándoles en la cara a los taxistas
tu credencial de periodista
pero nada era cierto
habíamos sido señalados por el vuelo de un ave nocturna
Todo era así desde el principio
lo supe mientras cruzabas el antiguo portón
y tus ojos esa hidrografía inconquistable recorrían
línea a línea a Lucrecio
cuando discutíamos la idea cartesiana de la historia
Lo sabia
como lo sabía tu pelo cuando la ternura
nos sellaba los labios
y entre tu mano y mi mano
y tu cuerpo y mi cuerpo no había espacio.

biografia:

José Antonio Alvarado
[Zacapu, Michoacán, 1943] Estudió en la Facultad de Altos Estudios de la UMSNH, y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Libros publicados: Habitación sin muros [1969], Para la hora del té[ 1973], Algo ha quedado roto desde entonces [1982], Ejercicio del sueño [1982], Interrogatorio de barandilla y otros testículos [1984], La pequeña Frankestein[1985], El cangrejo y el mar[1998], Poemas[1998], La muerte del Quijote[1999], Las palabras cansadas de volar solamente nombran[2000], El dragón en el espejo[2001], Descubriendo a Mariana[2002], La noche y otras cosas que ignoro [inédito].

alvajosan@gimail.com

 

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