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Andrey Sequeira
Nacionalidad:
Costa Rica
E-mail:
Biografia

PLEGARIA POR TODOS

Pido pan para este sueño,
que se alimente de hambres compartidas,
de soledades muertas,
de puños apocalípticos,
que suba los escalones de la noche
y entre en la piel del rostro humano,

pido pies para estos pasos,
pido tierra que mire al cielo
y dibujar en su espalda la vida
de un camino nuevo de esperanza,

pido que todas las voces todas
bailen desnudas de miedo,
que salgan al silencio,
que muerdan la mano del mundo,
que sangren felicidad
como una llovizna de amaneceres,

pido que esos ojos tuyos quieran
y al querer se hagan decreto
de justicia, de lágrima clausurada,
de besos como poemas
permitidos en los labios de la brisa,

pido además un aguacero,
una tormenta de amores posibles
que emanen por los pechos de la verdad,

pido versos en la boca del porvenir
y hombres en los huesos del futuro,
manos hermosas de libertad
que sepan sembrar palabras
limpias como las sábanas del alba,

y pido muerte para el llanto,
y un jamás para la tristeza,
y en las alas que agita el viento
pido paz, Hermanos, tiempo
y que sea mi plegaria un bello cuento.


EL ROSTRO DE MIS OJOS


Conozco el rostro de esos ojos
y esas manos
que a gritos hablan de inviernos,
son mis ojos, son mis manos,
me llaman como al chillido
que de noche se deshace bajo el viento,

veo el cuerpo de esta sombra
que en su aliento lleva mi nombre,
que se sienta en las piernas del reflejo
donde frío y libertad se han hecho hombre,

soy yo con voz de carne y soledad,
soy yo con ganas urgentes de aurora ,
soy yo que en los mares de la duda
me ahogo en la aspereza del ahora,

pues hallo en el amasijo de cóleras y certidumbres
una silueta de piel y hambres inmundas,
como decir el soplo de algo que palpita
y tímido se apaga como el beso con la burla,

es un silencio clausurado, un semblante ciego
vestido con las arrugas grises de mi nostalgia,
es la negrura que en mi alma echó raíces,
es abrazo maldito de la pena y de la rabia,

es ese yo que hundido en el silencio
lloraba su prisión en esquinas de la nada,
ese yo que perverso aruña con tempestades
las alas y los pasos y la luz de mi ventana,

el yo que me acompaña como el sol a la mañana,
allá donde se esconden el miedo y la inconciencia,
los amagos ácidos de la traición posible,
y el humo de mentiras que me arrullan en la niebla,

ese yo que sabe vestirse de mi voz,
que sabe respirar por la boca de mi alma,
que toma a veces mis pasos para asirse del vacío
y llevarse la belleza que se acuesta en esta calma.


LA SOLEDAD SABE MUY BIEN MI NOMBRE


La soledad sabe contarme sus desvaríos
cuando me habla en la silente madrugada,
y sabe clavar sus ojos invisibles
tras la amarga lentitud de sus palabras.

La soledad es, lo juro,
un beso de silencio
que hace nido en la mirada
y amordaza al firmamento

Yo sé que viene a decir mi nombre
porque en sus manos ya ha dormido el beso mío,
porque en la tétrica sonata de sus pasos
se dibuja el desafuero en el que vivo,

yo sé lo que digo: ella me pertenece
como al cielo pertenecen luna y horizonte,
y al agua las mareas, y a la muerte
el último suspiro en el alma de los hombres

y yo le pertenezco por derecho inevitable,
suyo el aire de mi verso,
suyo el tiempo de mis manos,
suyas son las oquedades
donde escondo el amasijo que me callo.

La soledad bien puede ser una multitud
de pequeñas y escandalosas soledades
que se aferran a la camisa,
a la voz, al invierno o a los mares,

la soledad es, sin ser en realidad,
un testaferro de compañías muertas.

Yo sé que viene otra vez por mí,
nuevamente será mi amante etérea,
con ella veré las tempestades más tristes,
esas que a lo lejos, en mi pena
siembran mi jardín de flores grises.


POR TI CANTO, LIBERTAD

Dónde está la mar que jugaba con tu piel,
dónde las manos que de noche han sido un beso
y dónde el horizonte de tu voz hermosa
que en hálitos de luz se escapa con el viento.

Me bastas, como el sol basta al silencio
para armar la madrugada en brazos del ensueño,
me llenas, como llena al cielo la palabra vida
que grávida y desnuda se sienta sobre el tiempo.

Arrodillado, escribo tus ojos
en la brisa bulliciosa que corre mensajera,
en los pechos de la Luna que aguarda tu retorno,
acaso en soledades dormidas bajo tierra,

me tumbo entonces en la seda de tu abrazo,
canto el amanecer que sube por tu espalda,
en sábanas de espuma nuevas de sortilegios
bailan las verdades como arrullos en tu falda

y entonces lo que era deja al lado su antifaz
para volar con alas de camino aun sin pasos,
se marchan las horas viejas y con frío
y corre la esperanza con las piernas del verano.

Me bastas, lo digo con tus labios,
como basta el verso para oler una caricia,
me basta tu nombre, Libertad, tu sueño
para hallar el aire que me da tu compañía.

LA PALABRA VIDA.

¿Dónde se sientan los sueños?
Quizás en el silencio,
en muslos de un rayo de Luna
o en el pecho de la palabra Vida.

¿Dónde yacen los pasos del alma?
En la tez del mediodía,
en el grito de la noche,
o en la luz de la palabra Vida

y dónde han llorado mis manos,
tal vez en la mañana,
en los versos de una guitarra,
o en la piel de la palabra Vida.

Viene el tiempo a cantarme sus dedos,
llega como queriendo compartir mis soledades,
como si el cielo donde mis horas yacen
hubiera llorado una canción de prontitud,

espero entonces la sentencia de su beso,
esa que testaruda se aferra a mi horizonte
y en el lecho de la eternidad
busco el cuerpo de la palabra Vida.

Canta la muerte al final de la tarde,
arrogante, vencedora, casi humana,
única como el aura de un amor
que con nada supo alzar su firmamento

y en su rostro de aliento último
bailan lágrimas de ya-he-vivido,
una súplica que halló el abrazo
en la voz de la palabra Vida.

ME GUSTA EL VERSO DE TUS MANOS

Me gusta la vastedad que alojas en tu silencio,
me gusta la lejanía que orbita en tu presencia,
me gusta el mundo porque tus manos
son como las manos del mundo que me gusta,

me gusta la verdad que se niega a mi esperanza
cuando en la noche una elegía deja su cuerpo
para volverse un cielo de prontitudes
y alzarse como los besos que vuelan en tu pecho,

me gusta el abrazo que del sueño llega
cuando la piel de tu sonrisa visita mi memoria,
cuando el aire que respira el verso mío
es aliento de unos ojos azules de amanecer,

porque soy la altura de saberme en tu camino
soy la huella de una voz que aun no he visto,
soy, en este espacio de niebla, un niño
que abraza el talle en la silueta de un anhelo.

Me gusta el tiempo que deja de ser un tiempo
si en tu boca una caricia se aferra a las palabras,
las palabras a los versos y los versos a las ganas
y las ganas al reflejo en la brisa de tu belleza,

me gusta la mar porque te trajo en su regazo,
allá desde el horizonte cual aura de ensoñaciones,
me gusta el nombre tuyo y el resuello en tu mirada
y todos los sortilegios en tu cuerpo y sus canciones,

me gusta además el día si en la noche viene tu risa
a poblar las horas frías con la tibieza de una ilusión,
si en las páginas del cuento armado con estos pasos
solo tu rostro es calma guardada en la faz del sol.

biografia:

Nací el 22 de febrero de 1978. He sido niño, adolescente y joven. La vida me ha golpeado y al mismo tiempo, ha sabido acariciarme con esas manos bellas. Mi vida es una historia tan única y común como la de cualquier hermano en este mundo. El primer intento que quiso ser poesía nació hace ya 10 años y desde entonces, no he dejado de intentar...

 

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