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Leonardo Ibez Valenzuela
Nacionalidad:
Estados Unidos
E-mail:
leoniba@mail.com
Biografia

Leonardo Ibáñez Valenzuela

Poeta chileno. Vive en Estados Unidos

 

El hueco de tu corazón.


Quisiera poder tocar tu corazón convertido en polvo
en el hueco de la nada
¿porqué no lo dejas libre?
no lo amarres a tu esternón
déjalo que mire el brillo de los ojos
te apuesto una sonrisa que nunca suspiro por una mariposa
no lo estrujes entre los mapas de la muerte,
no lo expongas a los planes de la tortura
déjalo que corra, crezca, que se hinche en su juego con el aire.
déjalo que se entristesca junto al árbol
cuando este pierde sus hojas en el otoño.
El hueco de tú corazón cabe
en el ojo de la vibora
se devuelve al impacto de los pasos
en la oquedad del silencio
brama los lamentos del canto,
en el sinfín de la voz
latiga las penas,
no dejas que el susurro de las olas
limpien las concavidades que aún viven déjalo que beba de los manantiales, no lo encierres en tus vesanías, no lo hagas cómplice de los bombardeos.
El hueco de tú corazón
está quedando frio, el rio de la vida
ya no lava sus orillas,
no lograrás la ataraxia
ya que el espacio y su hueco esta lleno de miedos
y dolores
no lo mojes con la lluvia de la mañana
no lo piñizques en la penumbra déjalo que respire el olor de los peces.
El hueco de tu corazón
ya no cabe en el ojo de una aguja
y el último eclipse de la luna
lo dejo oscuro
no pudistes ver la silueta oculta de la aurora.
Te recomiendo que lo acaricies
unas dos o tres veces al atardecer,
o antes de que su vacio se complete.
Escribo con mi mano izquierda.
Arrancando entre el dolor
alcanzo a ver las risas y los gestos
sediciosos de los-que-llevan-la-muerte
trato de correr antes de que las sombras de los fusileros
alcancen los espectros de los que aún no mueren.
He tratado de entender
las miradas
la interrogación
la fuerza
arrancada a las paredes
húmeda de las ergástulas
los gritos merodeando entre
los agujeros y
la pintura requebrajada por los constante golpes de corriente
el sudor exuda los rincones con miles de dolores.
Quiero escribir a la luz del sol
escribir, escribir, escribir
hasta que la saciedad de mis ojos, atolondrados se hayan de vaciar con tus llantos.
Con un signo de nuestras manos
las armas callarán para siempre,
y las enterraremos en el borde
absoluto de los párpados,
en ese momento los dibujos
ancestrales, y los sueños
se detendrán en el linde del invierno.

 

La fragata infernal


La dama blanca atrapo las olas en su vientre
zarpo en una mañana blanca de nubes y pólvora
la mar partio en dos nuestras esperanzas
el navio anclo sus perfidías
en el odio de sus marineros ebrios,
desplego sus cangrejas
soltando a los vientos las torturas tatuadas
en la piel
la muerte-nao macilenta y blanca
se hace a la mar meciendo los fantasmas desollados por los arúspices.
El mistagogo desde su oráculo vaticinaba
la muerte de su cargo,
a los golpe de los tambores
las olas arropan el quejido saliendo de los vientres
desde el trinquete
la bandera pirata
sonrie al navio infernal
con su quilla cortando
los mares de la sangre.

La dama blanca, en su traje de novia
y yataganes enmohecidos
celebra el advenimiento de los odios
baila en el escarceo de las lágrimas
transpira la baba malholiente,
demonio súcubo, besas con la muerte
a las viudas del puerto…
Eres el bajel de la parca
muchos desde el fondo del mar te recuerdan
con sus corazones frios
con sus dedos de coral
con sus ojos enmohecidos por el tiempo


 

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