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Alejandro Francisco Rodrguez Salinas
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia

Corazón atrincherado

¿Y si un día ya no aguanto y me lanzo como kamikaze enamorado hacía la proa de tus labios, y termino en la popa de tus ojos acaramelados?
¿Sufriré el embate de tu fuerte coraza, o me recibirás con una tripulación de latidos dispuesta al primer disparo ejecutado por tus labios?\'
No blandiré la blanca franela enarbolada en el aire, por el contrario, gastaré hasta el último cartucho desconfiado, cruzaré el calabozo del miedo y plantaré la carga explosiva en tu corazón atrincherado.
Soy soldado de tu sonrisa, esclavo de tu mirada y terrateniente de tu alma. Y si tengo suerte, algún día cuando la guerra haya finalizado, a mis nietos podré decirles, que fui el ganador de tu corazón atrincherado.

Aires de primavera

Y te apareciste en el mundo de mis ojos.

Ayer Khalil Gibran se me acercó y esbozó en mi oído palabras futuras de un presente prospero. Grabó en mi mente, con tinta bañada de esperanza, la sentencia que sigue a este punto. Que en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante y detrás de cada noche viene una aurora sonriente.

Y así, con una tonada que marca el apogeo del reflejo más bello, el invierno del corazón queda atrás y sepulta consigo la mezquindad de una primavera que se apellida como Praga. El panorama cambia, y su corazón reconfortado da las gracias por el regocijo de escuchar su voz, esa voz que se acerca delicadamente a un oído cómplice y emocionado por sentir la manifestación de sus labios.

Y como si un Dios primaveral hubiese silbado, comienza el baile de estas dos flores que se encuentran armonizadas por el tallo de la sonrisa. Y sus pétalos se manifiestan en caricias inocentes.

No te pareces a la primavera de Praga por su destrucción masiva en las ideologías de corazones imperantes, sino que eres el recambio profundo de un corazón liberado por palabras sinceras.

De a poco el frío comenzó a alejarse, y la primavera palpitante se presta como escenario de dos auroras sonrientes que danzan al ritmo de la alegría.

Y como un aire de primavera te apareciste en mi vida.

Hipócrita objetividad

Soy trovador de ensueño, arrendatario con dirección fija en los campos elíseos del olvido. Mártir de la última lágrima, traficante de corazones rotos y asesino del tiempo mutilado por el coro de brujas con velo.

Soy hijo del desenfreno libertino, ese que cae en labios de alquiler. Soy quien se duerme abrazando a la soledad y se despierta húmedo por el frenesí de la locura onanista.

Soy esa mirada agria desde las tinieblas repudiadas. El informante oscuro que opera desde el brazo, quizás irónico, perteneciente al lado más siniestro. Ser paria permite el regocijo de esta alma atacada.

Me gusta adentrarme en la humedad del lenguaje poético, como si fuese el órgano femenino y yo, un falo doloroso de escritos, dispuesto a penetrar en la profundidad, rompiendo el himen de la normalidad con una fuerza repudiable y un respeto ínfimo por lo establecido.

Y ahora voy contigo, de frente y sin tapujo, contigo la del presente lejano y del futuro prominente. Te mataré cada noche y gozaré el sabor amargo a mierda de primavera.

Quizás si me hubiese enamorado habría cortado todos mis bellos para hacerle una diadema de recuerdos peludos para que los guardara en su caja de cartón, olvidada debajo de esa cama prostituta.

Pero esta vida puta sabe más por cicatrices que por sabiduría y hoy no vivo del enamoramiento barato sino de metáforas en regla, duermo con ellas y las engaño por las mañanas con un cuaderno de ilusiones rotas.

Creo en las putas que se inyectan semen con intravenosa, creo en la diosa mierda de los desgraciados, creo en las ratas soñadoras de encontrar cianuro en los vértices de alguna gata tiñosa, creo que es tiempo de creer que el repudio y el maltrato son parte de la pseudo normalidad.

Ayer te visitó Benedetti y te dijo que le pintaras la corbata verde, hoy me visitó Lemebel y me contó de sus fijaciones fálicas y de su gusto peñascoso de saltar de pico en pico.

Jódanse en su cínica felicidad. Soy franco y no juego al simulacro, voy directo y sin rodeo. Me gusta sufrir, por el simple hecho de sentirme vivo; no deseo que me comprendan mas quiero que simplemente vivan.

biografia:
Alejandro Francisco Rodríguez Salinas
, nace el 22 de febrero de 1989, en Copiapó, capital regional de Atacama, Chile. Actualmente es un estudiante de periodismo en la Universidad Católica del Norte, dicen que está bendecido por el don de la buena suerte; de mente ágil y memoria frágil. Hijo del deber, responsable, fiel pareja y trabajador postmoderno. Luchador enardecido contra las normas, un ideólogo autoritario de sus pensamientos, fotógrafo frustrado [amateur]; de gran riqueza interior y pobre bolsillo, autosuficiente y amante de la escritura.

Janorodriguezsalinas@gmail.com

 

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