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Antonio Mora Vlez
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
amoravelez@yahoo.com
Biografia

Antonio Mora Vélez,

1942. Escritor, docente universitario, columnista de opinión y abogado. Autor de varios libros de cuentos, poemas, novelas y ensayos. Cuentos suyos han sido antologados en varias antologías colombianas y tres veces en el exterior. Miembro fundador de la Corporación Universitaria del Caribe-CECAR, del Parlamento de escritores del Caribe colombiano, de la Unión Nacional de Escritores; del cuarteto vocal “Amadeus”, del grupo El Túnel y de otras entidades culturales. Fue Decano de la Facultad de Educación y director del Departamento de Humanidades en la Universidad de Córdoba. Actual miembro de la Junta Directiva de la institución universitaria CECAR y director de su Revista Institucional. Colaborador de varias revistas nacionales y del exterior. Escogido como uno de los personajes del siglo XX en el departamento de Córdoba y considerado por la crítica como uno de los precursores y un clásico de la literatura de ciencia-ficción colombiana. 

amoravelez@yahoo.com

 

LOS CADÁVERES DEL RÍO

Yo vi pasar muchos cadáveres por el río.
Los vi como ver pasar las tarullas
o los grandes buques río arriba
que viajaban con su música de orquestas
y sus señoras encopetadas.
Eran parte de un paisaje siniestro
que restregaba día a día, en mis pupilas de niño,
la crueldad de la vida.
Yo iba al río a bañarme o a recoger el agua
para llenar la tinaja de mi madre.
Y ella le echaba alumbre al agua
para quitarle los colores de la muerte.
Y me decía que los cadáveres del río
habían tenido vida en otra parte
y que sus deudos no habían tenido dinero
para comprar la sepultura.
Pero yo escuché muchas veces al gamonal
–en las parrandas de Abel Antonio—
decir que así tenía que ser,
que había que defender al presidente,
y que, además, el paso del hedor
por frente a la albarrada
era cosa de pocos metros y minutos.
Después crecí. Y no volví a ver ese río.
Ni muertos viajando por sus aguas.
Ahora los veo en las páginas y en las calles.
Y escucho a los voceros decir
que se trata de un error
o de un falso positivo
o de un ajuste de cuentas
o de un terrorista abatido.
El río que ahora contemplo
ya no es de agua sino de sangre.
Un río sin cauce que surca
toda la epidermis de la patria.
Y no sé que clase de alumbre echarle
para quitarle ese color a muerte
que mi madre me ocultaba.

Montería, 2008,

CIUDAD DE AYER

a Montería


Ciudad de bongas y de cielos de palma,
de alamedas de arena con espejos de agua,

ciudad de cara al río

que bailabas porro en las praderas del alba.

Ciudad de pentagramas abiertos

con notas viajeras,

de fandangueras alegres

con caderas de playa.

Ciudad verde y montaraz de mis primeros años.



¿Qué se hicieron tus alegres golondrinas?

¿En qué momento cambiaron los colores de tu piel?

¿Quiénes se llevaron la sonrisa de tus playas?

¿Quiénes llenaron de cicatrices tu rostro?



Montería, 1.993


YO TENÍA

Yo tenía una mujer graciosa
con abundante cabellera,
una sonrisa blanca
y unas caderas generosas.

Tenía una finca hermosa
con ganado y aves de corral,
un caballo aperado,
una camioneta y un extenso
maizal.

Tenía unos hijos que empezaban
a recorrer todos los caminos,
tenía una cuenta de ahorros,
un nombre acreditado,
y un activo de favores
en el corazón de mis vecinos.

Tenía todas las noches
de los años para soñar
con la piladora, con los silos,
con las plumas de agua
y con los nietos retozando
por los corredores
de la nueva casa.

Todo lo tenía hasta el día
del fuego criminal de quienes
decidieron defenderme,
como si yo los necesitara,
como si yo se los hubiera pedido.

Hoy nada tengo, ni mujer ni hijos,
ni finca ni esperanzas y vivo
de celador en un colegio, leyendo
las promesas de devolución de tierras
que publican los diarios.

Montería, 2008.

El autor

 

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