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Manuel Condevolney Garca
Nacionalidad:
España
E-mail:
Biografia

Alma Farolera

A veces siento que escribir me fortalece,
a saber: lentitud apasionada
que impregnas de mi mismo hasta las heces
y obligas resolver como charada

con esa pasión rebusco en las migajas
mientras mis dedos tiemblan a la espera,
¡ Que las musas repartan la baraja !
y despierten mi Alma Farolera,

por fin, tortas del casar y vino añejo,
que lo disfruten los diez a su manera,
que van a trabajar como los negros
en mi vieja y oxidada compañera.

Esto no me lo esperaba

Ayer vi tu sonrisa brotar como flores en la almohada,
iba acompañada de tus ojos, uno mar y otro esmeralda,
hacían buena pareja compartiendo tu mirada,
a los lados las orejas
escuchando atentamente el rumor que transpiraban
mis audaces pensamientos,
en el centro una nariz respingona ejercitaba pranayama,
y a los lados las mejillas,
soflamadas al percibirse observadas,
y como si de una majorette se tratará
una barbilla bailona el ritmo a todos marcaba,
la sonrisa vestía labios tatuados carmín fuego
y un collar de fino talle de perlas nacaradas,
los nueve confabulados con un viento escurridizo
hacían volar mil cos rizadas y castañas,
que dibujaban piruetas en el espacio prestado a la paz de tu mirada.

En la habitación del sueño todo ocurría, nada quedó para luego:
a los ojos les crecieron las legañas de la risa,
a las frioleras orejas, sabañones, que rascaban
haciendo que sus cos les rozaran la picada,
la nariz terminó un poquito colorada
ahíta de las caricias que mi piel le susurraba,
la barbilla desgastada,
de inventarse travesuras por las rocas de la almohada,
las mejillas flameadas,
una roja enamorada, la otra lívida y salada,
la sonrisa fue acabando poco apoco la jornada y me dio un beso,
y una ignota lengua urgente se fundió con mis fluidos,
sorprendidos,
y dejo a fuego grabada una firma suicidada.

Los nueve, en formación de una cara iluminada,
se fueron como los sueños
a compartir con las flores sus historias más osadas,
y acompañadas del hada blanca que siempre las acompañaba,
me dejo escrito con besos en el borde de la almohada:

¡ESTO NO TE LO ESPERABAS!

Mis secretos

Los secretos que velo gritan a voces,
retuertas cinceladas en mi semblante,
heridas cristalizadas en bruñidas
cicatrices, engastadas en diamante.

Unos, secretos transparentes,
prosaica futilidad del perturbado,
otros, secretos tan opacos,
cual hieráticos bardos fabulados.

Los secretos que velo son plañideras,
de lágrima sangrienta, reprobada,
que en público se prestan a rameras,
y en privado regresan a manada.

Unos, son puntos aparte,
trocar a mayúscula la prístina letra,
otros, son comas, irremediables
pausas de inspiración certera.

Los secretos que velo son de colores,
solidarios y henchidos de paciencia,
entrañas repletas de sinsabores,
epidermis bañada de poeta.

Unos blancos, demiurgos celestiales,
vates hechizados transpirando amor,
otros negros, opiáceos infernales,
sueños del escalofrío y el sudor.

Los secretos claman,
ebrios de venganza,
casta heretical,
preñados de rabia,
de un tajo rebanan
lo que les separa
de lo umbilical.

biografia:
Manuel Condevolney García

Nací en un barrio de Madrid, España, un 30 de mayo del año 1957 cuando las flores se han despertado por completo.
Desde joven estuve unido a la literatura a través de la música, con mi hermano, componiendo canciones hasta que el opio de tortura pudo con él.
Desde entonces me disuelvo en versos pasajeros, con los que comparto conversaciones infinitas hasta que atardezca nuestro aedo.
Colaboro con varias publicaciones y blog´s españoles, y dedico el tiempo libre a mi Alma Farolera, después de muerto.

condevolney@gmail.com

 

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