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Rosa Cristina Martnez
Nacionalidad:
Venezuela
E-mail:
Biografia

Mi muerte

Las musas que yacen en mi mente,
Ya no se si son,
ya no se si soy.

Y me pregunto a donde voy!
Que soy! , Inesperadamente esa llama maligna eres tú,
Habitante de mis pecados incierto!

Con este poder atrayente,
quiero ser y no soy,
quiero estar y no estoy.
O tal vez no quiero.

Mis musas yacen y solo se que he muerto,
en nuestro sentimiento,
laberinto de pasiones abstractas,
en ti, en tu fuego, en mi muerte
y en la fuerza de todos los muertos,
y allí estas tu como, cual bonanza en el mar,
deseo hipnotizado, libertad apresada.
Abrumada. Quiero morir,
para poder vivir, en solo cenizas,
en solo despojos y en lagrimas ausentes en el desván.
Solo se que estoy muerta y con mi muerte,
la muerte del horizonte, siento el renacer,
y estas tú

Cristy Martínez
Marzo, 2006


Oigo Voces

Oigo voces en el lugar simiente,
refugio de dioses escarchados,

Oigo a la conciencia perenne
Del trono poseedora libertarse

Oigo En sombrías noches
Los lamentos de universo confabularse,
Y lenta avanza la noche, entenebreciendo enramados árboles,
Longevas callejuelas, celosías de algún convento, y el grisáceo retrato que estuvo en la pared. Astros iluminan la vieja repisa, espejos y ventanales.
Lenta avanza la noche, lentas las voces de los oprimidos, mientras a postreras horas Ceres suyos hace los pasos de los que cultivan la madre tierra.

Oigo alaridos de los que han de partir,
Y de los que marchar no pueden,
venturosos oigo en un festín.
Desventurados oigo maldecir

Oigo voces en un duelo de lágrimas
Visionario gato halaga mi espíritu
Viajero en espacios sin tiempo

Oigo verdades inútiles,
Oigo mentiras desgastadas
Oigo voces calladas, siniestras estrellas..

Oigo voces de dioses reprimidos
en la verdad y la falsedad
pereciendo en copas de cristal
invocando un soplo de humanidad

Oigo mi maldad paseándose
Por angostas riberas terrenales
Oigo mi sensibilidad entre versos y lienzos.

Oigo voces, oigo al universo,
pero no oigo tu verdad.

Y aún algunos dioses esperan
un soplo de humanidad,
una pizca de terredad

Cristy Martínez
2006


La voz de la muerte

La inexorable voz de la muerte relinchó,

Como el caballo caído y la luz silente del corazón,
Entre el verdor de la pradera y el azulejo del mar se oyó-
Una distante voz tenue, suave, que unía el cielo y la tierra,
La maldad y la bondad, la verdad y la falsedad.
Era insospechable su procedencia, inimaginable su vibración

La inexorable voz de la muerte relinchó,

Azulejo estuvo el día, nadie lo sospecho se divisaban tonos
Matices en el cielo, verdes, amarillos, y un contorno violeta
Que imprimía un carácter enunciativo a aquél día-
Un cierto movimiento pausado producía el viento en los árboles.
Dejando rostros cautelosos, sin nadie sospecharlo la muerte se presentó
El camino era algo angosto, pero al menos dos caminar podían,
Varios alcázares en ruinas se vislumbraban y un olor a azahar y madera
Se impregnaba-

Yo estuve en ese camino. Nunca lo sospeche,
Subí y perdí la mirada hasta no volverla a encontrar,
Aun estando angosto el camino, el cielo ceñido,
El verde más Vivo pronunciarse, no pudimos llegar hasta el escondrijo.
Sin nadie sospecharlo la muerte se presentó elegante, sobria, majestuosa.
Campanas como pájaros cantar ... Campanas como pájaros Volar.
Mi alma como Uds. quiso libertar

La inexorable voz de la muerte relinchó,
Las banderas inmóviles, y los buques solos, y solos los cementerios, y solos los caídos, todos solos, Solos al anochecer, en el preludio del amanecer, solos en el atardecer.
Solos los despojos, solos los enojos.. Oscurecido el camino, al final una luz brillante.
Nada opaca muy atrayente. Nadie lo sospecho, al acercarnos sentíamos el eco de una voz y los destellos de aquella luz.

Y hoy solo puedo recordar que la inexorable voz de la muerte relinchó,
Pájaros como campanas cantar, campanas como pájaros volar..

Cristina Martínez
12: 27 a.m
29 - 09 - 2008


Escondrijos

Desde el escondrijo misterioso llamado corazón,
se libertan las tempestades y los latidos,
Mas la simiente en calma detiene a la inverosímil lejanía de
Algunos recuerdos que yacen confusos en la memoria.

Desde el escondrijo en que me encuentro,
Hoy quiero mis campanas tañer, volverme lava de un volcán,
Brumas del mar y hojarascas en vuelo Ser.

El cielo en lumbre ¡ un nuevo amanecer ver!, mil pájaros
Elevándose en círculos violetas en busca de un escondrijo tal vez,
Un escondrijo de paz puede ser. Arpegios solapados en el corazón
Conducen las penas hacia el dolor.

Desde el escondrijo corazón, escapanse visiones
Escondidas metáforas de figuras erguidas,
Entre tantos escombros, entre tanta oscuridad
Puedo ver algunos rostros
Engente Criatura inspiradora.
Puedo verte.

Hoy desde mi escondrijo llamado corazón
No espero verte en un rincón
No espero solaparme en tu corazón

Hoy me liberto del escondrijo llamado corazón


biografia:

Rosa Cristina Martínez
, nací en Valle de la pascua, Edo Guarico, tengo 20 años de edad, estudio Derecho, curso 4 to año, soy bachiller en Ciencias, actualmente vivo en Valencia, Edo Carabobo.

Indianafrieds@msn.com

 

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