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Jos Miguel Torres [Cnsul - Via del Mar]
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia

UN AMOR ASÍ




Tantos huesos han chocado vacíos
y tantos huesos chocarán de nuevo,
disgregándose en la tierra tan fríos
por no haber conocido el amor pleno.

Pero yo sé, amada, que los míos
en la ultratumba buscarán tus huesos
con la misma pasión y el mismo brío
con que en la vida yo busqué tus besos.

Porque un amor así siempre está vivo
no puede ni la muerte contenerlo,
porque un amor así vence el destino
efímero del hombre pasajero.

Será un escaramujo en el estío
aromando de pétalos el viento,
o será un magnolio blanco florido
anunciando que acaba ya el invierno.

Será en Casiopea un nuevo brillo,
una azul estrella de amor eterno
que verán los hombres durante siglos
derramando su amor al universo.



Casiopea: Constelación de estrellas; entre ellas cinco estrellas luminosas que
forman una W o M, según la época del año.
Escaramujo: Especie de rosal silvestre, de flores encarnadas
.


ROMANCILLO AL PATO YECO


Al yeco [phalacrocorax brasilianus], cuervo marino de Chile


No te quieren, pato yeco: ¿es por diablo o es por feo?
¿es por chico o es por negro? ¿es por sucio o es por clueco?
Unos dicen que tu vuelo sobre plazas, calles, huertos:
quema todo el verde fresco y los parques deja yermos.
¿Son tus fecas bombardeo proveniente del infierno?
Simplemente: no lo creo, y me gusta tu aleteo.
Sobre todo por tu esmero en ser humilde, como el viento.
Y me basta solo eso, para hablarte con respeto:
Inocente bombardero, no te sientas un perverso.
Nunca olvides que aunque negro y aunque torvo, yo te quiero:
porque eres tan pequeño y tan gigante como un pétalo.
También tienes tú el derecho a navegar en el estero,
como el cisne cuello negro y las garzas blanco eterno;
y a gozar de los conciertos de zorzales en flirteo;
y también de los gorjeos concertinos del jilguero.
No señor, yo no deseo que terminen con tus huesos
tristemente por el suelo.

Que yo amo al crisantemo, a las hojas del pimiento
y a las flores del ciruelo: ¡no se dude ni un momento!
Pero entiendan mi concepto del humano entendimiento:
¡como hombre yo no acepto, que se mate al pato yeco!
¿No es acaso más que cierto: que ante Dios y el universo,
es más vil y canallesco el que dispara por desprecio?
¿Y que nada hay más abyecto, que matar por oro negro,
y quemar el bosque espeso, solamente por provecho?
¡No señores, no hay derecho! Y aunque piensen que exagero:
por sensible, por bohemio, por artista y por sincero,
-para algunos que perdieron el latido de lo eterno-:
el poeta, es malévolo. Me parece que por eso,
por el juicio de los necios y por nada más que eso:
nos sentimos tú y yo, presos.


Mientras tanto yo te ofrezco, aunque raro un buen proyecto,
para que unos cuantos lesos, no te pierdan el respeto.
Sobrevuelen este invierno, en bandadas el congreso
y descarguen todo el peso de sus rudos excrementos.
Pero ojo, ¡muy atentos! no ataquéis a los correctos,
que también hay hombres buenos, que trabajan con empeño
y sacrificio, para el pueblo por el cual fueron electos.
Y si aun tienen aliento, les propongo un raudo vuelo
por algunos ministerios, a descargar todo el resto.
Que al saberse de este gesto, darán gracias los chilenos
y hasta puede que contentos, ¡les perdonen el pescuezo!
Y es posible que al saberlo, los artistas del museo,
sin ponerse ni de acuerdo, les levanten monumentos
o les pinten lindos lienzos; y con mucho sentimiento,
en escuelas y liceos, estudiantes y maestros
les reciten estos versos.
Y no habría yo por cierto, de sentirme muy perplejo,
si al cabo de algún tiempo, un país amigo nuestro,
nos importa patos yecos, para dar buen escarmiento
a políticos ineptos, descargando guano fresco,
sobre el propio parlamento y poderes del gobierno,
por no haber tenido éxito, en brindarle al suyo pueblo:
la salud y un digno empleo, merecidos por derecho.
¡Qué castigo más moderno! Novedoso desafuero,
para algunos caballeros, de corbata y buenos ternos,
que carecen del talento, la honradez y buen criterio,
que requiere su buen puesto.
¿Consideras un exceso de mi parte, lo propuesto?
¿Te parece sacrilegio, castigar a algunos regios,
que defraudan a su pueblo?
Cormorán de vuelo lento: tu advertencia yo agradezco,
pero el canto del aedo: ¡por ventura, no es ecléctico!
Y los hombres aunque lerdos, reconocen este hecho:
hay más virtud que defecto, en un cantar que es honesto.
Solo alegan los ineptos, que se sienten descubiertos.
Otros callan, pues su techo es de vidrio y no de acero.
Los honrados del gobierno y también los del congreso,

que se saben bien derechos, solo ríen con mis versos;
y se sienten muy contentos si charlamos al respecto.

Lo importante en todo esto, es sentir un gran respeto
por el voto del obrero, quien merece buen cochero
en el viaje siempre lento y doloroso hacia el progreso.
Eso es todo, todo es eso, ¡lo demás, es puro cuento!
Y más vale, o vale menos, que termine este soneto,
burlador de los preceptos y los cánones poéticos;
pero marcho muy contento, si cruzando yo el estero
me saluda con aprecio, el graznido satisfecho:
¡de un volante pato yeco!


*Pato yeco o cormorán, declarado maligna plaga en el Norte de Chile, ha sido autorizado el exterminio de aves adultas y crías, desbaratamiento de sus nidos y huevos.







MI DEBILIDAD


Mi debilidad es tu silencio
que no expresa nada
y lo expresa todo.

Mi debilidad es tu mirada
que se regala indiferente,
pero que se regala.

Mi debilidad es tu risa
que me acompaña siempre:
aunque estés lejos.

Mi debilidad fueron las lágrimas
con que dijiste te quiero.

Mi debilidad es esperarte
esperarte siempre
aunque no vuelvas,
aunque no recuerdes
lo que yo recuerdo.
Mi tristeza es tenerte
porque no te tengo.

Mi debilidad es anhelarte,
anhelarte siempre
sin tener tu anhelo.

Mi debilidad es vestirme
de jacinto en flor
para entrar en tu cielo.

Mi esperanza es triste
porque tu no vuelves
y tu ausencia es causa
de mi desconsuelo.

Porque solo vivo
para esperar tu beso,
porque solo muero
si no estoy en tu sueño,
porque de tu amor
solo guardo
los buenos recuerdos.

Mi debilidad es buscarte
aunque tú te arranques,
aunque te escabullas,
aunque te marches.

Porque soy el ladrón
que desfallece
por hurtarte un beso,
o la caricia accidental
de tus dedos.

Porque soy el peregrino
que te busca siempre,
y para no morir desolado
con tu amor se miente.

Porque tu justificas
que viva y que ame,
porque tu me faltas...
aunque yo no te falte.

Mi debilidad es quererte
aunque no me quieras,
aunque no me esperes
como yo te espero...
aunque no recuerdes
lo que yo recuerdo.

Mi debilidad es dulce
aunque a veces hiere,
porque mi fortaleza...
es quererte.





UN POETA DE SU TIEMPO

José Miguel Torres es un poeta de Viña del Mar, ciudad en la legendaria bahía de Valparaíso, donde la poesía ha tenido siempre especial protagonismo. Aquí publicó en 1888 Rubén Darío su libro “Azul”, precursor del modernismo y escuela para tantos poetas. Por ese tiempo Rubén era un funcionario de muelle del servicio de Aduanas de Valparaíso. También Pablo Neruda construyó su casa llamada La Sebastiana en Valparaíso, en el cerro Florida, y Gonzalo Rojas editó también su primer libro “La Miseria del Hombre” en esta ciudad, en una imprenta del cerro Alegre.
J.M.Torres cree que la poesía y la literatura en general son fundamentales para conformar un ser humano más intelectual, reflexivo, sensible, y en definitiva más humano. Actualmente trata de difundir y promover las actividades culturales y literarias en la región, trabajando activamente en el Círculo de Escritores de la Quinta Región [Región de Valparaíso] y en el Centro Cultural de Reñaca. Promueve y participa en las tertulias literarias mensuales del Centro Cultural de Reñaca y en el 2004, fue coordinador general de un proyecto del Círculo de Escritores que enseñó la poesía de Neruda en talleres literarios que se realizaron en 9 escuelas básicas de Viña del Mar.
El resultado de dichos talleres fue la edición del libro antológico “Despertar de Golondrinas”; una publicación que fue presentada a las autoridades municipales, a las escuelas, a los niños y sus entornos familiares. Quedó patente en las páginas de dicho libro el espíritu creador y la capacidad innata de nuestros niños para expresar las alegrías y dolores de sus pequeñas almas. El proyecto constituyó un valioso aporte a la formación de niños de escasos recursos, que encontraron en este contacto directo con la poesía y con sus sentimientos, una llave que de seguro abrirá la puerta del maravilloso universo de la literatura y de la creación cada vez que lo deseen. Una puerta que se abrirá, cerrándose y dejando atrás las tentaciones de la ociosidad y los vicios que les acechan en este mundo de hoy. Eso es al menos lo que J.M.Torres y los demás escritores que participaron en el proyecto desean de todo corazón. Y si de entre esos niños y niñas nace una definitiva y poderosa vocación de poeta, tal vez un nuevo Neruda, Huidobro, Mistral, Rojas o Parra está en estos momentos empezando a descubrir y traducir la magia de la poesía que circunda toda la vida, la naturaleza y el universo. Adelante niños, Chile, el mundo y el infinito les esperan, ¡buena suerte!

jmtofu@hotmail.com

 

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