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Beatriz Teresa Bustos
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia
SECRETO DE UNA ESTATUA

Hace tiempo Juanito me confes
con profunda de amargura...
- Ya no puedo escribir, ya no puedo ocultar
tantas experiencias dolorosas.
Ver al hombre putrefacto enaltecerse,
ignorar las alas quebradas de las aves.
Ver los rboles desnudos, mutilados.
Ser testigo mudo ante la flor soportando su ultraje.
Descubrir que el cielo est lejos,
tan lejos que no tiene representantes,
y el mal cerca, tan cerca
que est abrindome las carnes-
-He descubierto que yo sin ellos. soy nadie,
y porque soy ellos, soy grito,
voz portadora de sus tormentos.-
- Siento que debo decir lo que mi razn ni ignora
y sealar donde los buitres se renen
a repartirse los rganos vitales.-
- Ya no puedo escribir, ya no soy libre
[no es libre nadie!]
y no puedo aceptar ser cmplice de sus atrocidades.
Mi pluma se ha vuelto espada, grita
que mi pueblo no merece esta deslealtad,
esta traicin inaceptable.-
- Cuando escribo mi mano tiembla
y mi corazn dice que calle,
pero esta noche, tantos sentimientos
dolorosos me invaden
que sal a plasmar mis pensamientos por las calles.
Escrib sobre las orgullosas y blancas columnas,
en los toscos tapiales, en los bancos de la plaza
pintados de verde, y en las estatuas como t
que me escuchan y no pueden denunciarme.

Despus no volv a verlo ms y sigo aqu,
soy centro de unin de los estandartes,
[me tienen olvidada, ya nadie se detiene a mirarme]
En mi bella figura reza: 'hipcritas, traidores, profanadores'
y me pregunto si Juanito no saba que alguien,
tiempo atrs dijo lo mismo y el pueblo grit 'crucificadle'.
Te lo cuento a ti, trovador
que el viento te trajo de ninguna y todas partes,
porque ayer un nio se detuvo frente a mi,
ha ledo y reledo todo lo que en mi cuerpo cabe,
la pena de su rostro se parece tanto a la de Juanito,
que se estremeci mi mrmol cual si tuviera sangre.
Por eso tom un trozo de hulla y escribe
'NUNCA MAS',
Escribe! No temas. Yo no voy a denunciarte.

INDICIOS Y FRAGMENTOS

Bajo este cielo de chapas y mrmol,
plagado de calamidades,
una carreta su destino engendra
por las enjutas arterias del valle.
Aturdida el trayecto deglute, y a su paso
famlicos gorriones de nubes cazan en el aire,
los guijarros que el camino escupe.
Racimos de lonjas incitan su carne, culpndola
siempre que de su pobreza es hija o madre.
Los temores le cien las sienes.
Todos los signos de injusticia la incitan
a preguntarle a Dios,
si no son smiles las palabras inmolacin y hambre.
Escombros de gentes y lagar de entraas
a su vera, le son vecindades.
Paisaje e historia de los aptridas volcanes del hombre.
Fragmentados ttulos le atan la palabra
creando pantanos en su propia sangra.
Arrastra inconcientes tifones de horas
y siente en las piernas treparse mil sierpes heladas
que gritan.detente!.detente!
Los ojos encendidos, vencidos y graves,
buscan alcanzar el nombre del santo que la salve.
Todo el da ha ido as, desbocada.
Agnicos quejidos en su ir arrastra
y dona a su paso verdades acalladas.
De lejos divisa una cuenca plateada
donde mil heridas rompen su letargo.
Con treinta monedas la engaa la luna,
que en el fondo es trueque por su desarraigo.
Corre, corre, corre ya desintegrada.
La ha enloquecido saber que el abismo
entre 'sima' y 'cima', no es una letra.
Siente cmo el pecho agitado le estalla.
Sus huellas se enredan con las del camino,
quien prepar en silencio nefastas mordazas.

El da la encuentra con su dignidad mancillada.

Mientras el cielo de chapas sus rezos enhebra.
El cielo de mrmol. su ambicin respalda

POETA

Cuando dej de ignorar los pies descalzos
y me alej de los rostros inconclusos,
el hechizo del cielo me enred los huesos
y pude sentir al abismo del mundo.
Se me hizo el corazn zozobras en puerto
y las entraas volcanes escondidos,
al ver que el error ideal cosechaba
desleales palabras y frutos clandestinos.
El ser yace en regazo de polen y cenizas,
lecho de tanta incoherencia,
y los hijos afiebrados que engendraron las glorias,
sobre el ltimo relato a sus profetas besan.

Poeta, revive el proverbio olvidado
que arroje luz sobre la escena,
porque el tiempo va ovillando las almas
a los ejes del carro de desenfrenadas ruedas.
Acaso poeta, no te duelen los ojos.
No sangra tu sangre su dolor por la vida.
No se rasga tu mente al descifrar lo que observas.
No te quiebra en pedazos que los vivos no vivan.

Ya s que no alcanza un mendrugo de versos
para ahogarle a la carne su hambre fraticida.
Desconocen la tregua y el eco las bestias
que slo se lamen sus yertas heridas.

Poeta que tienes el cauce de tu pluma
donde transparente un mensaje corre,
haz que tus aguas rocen el costado,
y en piedad germine la nueva conciencia.

Poeta, t que tienes el Don ms fecundo,
el proverbio olvidado recrale al mundo

Beatriz Teresa Bustos

biografia:

BEATRIZ TERESA BUSTOS
Naci en Villa Nueva - Crdoba el 05/12/50.
Actualmente reside en San Francisco-Crdoba.
Socia Activa de SADE, [Sociedad Argentina De Escritores] de la seccional San Francisco,

mixtura7@hotmail.com

 

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