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Ana Mara Rodrguez Francia
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia

Homenaje a la soledad


Oh soledad dichosa, vacío iluminado
que me nutre de toda severa compañía,
mis lágrimas son perlas de suave alevosía,
cuando pienso en el Canto más precioso y callado.

Oh, rocío de luces, espíritu entregado
por tantos ojos tristes de sed, melancolía
de las manos tendidas, lluviosas tardes frías,
que claman por nosotros, que tanto hemos amado.

La soledad redime los nombres de las cosas
y canta una bellísima Canción interminable
que sueña con jardines, con praderas gloriosas

mientras cae la tarde, trastornada de rosas,
y mis ojos cuajados contemplan lo inefable
y nacen mil estrellas como piedras preciosas.

La noche se aproxima con sus voces ocultas
y un pájaro levanta su vuelo misterioso.

13 de junio de 2009

Versos reverenciales

Holzwege o Ascesis

Sí. Tus manos señalan los sagrados lugares
donde el azul derrama sus luces majestuosas;
y es el canto del cisne que trémulo reposa
donde el viento revela la voz de sus cantares.

Sí. Tus manos son fuerza de lúcidos manjares
que nacen de una adusta vigilia dolorosa
cuando tus ojos pesan el ser de cada cosa,
contemplativo y serio, desiertos tus lugares.

Yo quisiera en un ángel transformar tus pesares,
regalarte una música de ténue algarabía;
ser lejano consuelo, voz de viento y de mares.

Pero estoy tan ausente, pero estoy tan vacía
que ya nada me queda; son páramos mis lares
y sólo es una súplica la flor del alma mía.

Ahora, nadie canta. Nadie reza. No hay lágrima
que habite estos senderos donde vive la muerte.


Cuando yo me haya ido
En la madrugada del 15 de junio de 2009

Cuando yo me haya ido regresarán los pájaros;
llegarán con la brisa por un cielo infinito,
murmurarán las flores un canto amanecido
y habrá aroma de rosas y luces en los álamos

Cuando yo me haya ido, en el vacío inmenso
velarán las estrellas con voz iluminada;
y olvidarán mi nombre todos los versos nuestros
y no habrá nadie, nadie que recorra mis páginas

Será cuando el otoño barra las hojas secas
con un aire de sueños que jugarán la tarde
tantos niños perdidos, perdidos y encontrados…

Vendrá una mariposa que posará en tu sombra
lágrimas sin espinas, lágrimas sin sonido,
y esplenderán las ramas… cuando yo me haya ido.

Ahora, sólo quiero bajo el invierno duro
recordar, solitaria, tu estatura perfecta.


Biografía:
Ana María Rodríguez Francia


Doctora en Letras Modernas, es poeta e investigadora de la U. N. de Córdoba, Argentina. Expositora en Congresos Académicos de su país y de Europa, colabora en importantes publicaciones de esos lugares y también de Estados Unidos.
Ha merecido Premios, Poesía, en Argentina, España y Francia y figura en Tesis Doctorales de Argentina y Europa .

jamrath@intercom.com.ar

 

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