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Marcelo Pablo Arndt Etchevehere
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia
CAF MISTONGO

Carioso en su aroma de agona del porteo piola
y del babieca
rejunte que apostado a cara y ceca
gan en los dos lados de la mesa

Cuando al atardecer se pira el da
el cuore sale agnico por la yeca
hasta que los sorbos de un buen feca
espanta soledad y soltera

Inspiran sus volutas el chamuyo
entre pares que vuelven del olvido
vociferando escuadras deportivas
o la levedad del ser, de las pebetas

Y tras los posillos humeantes, cigarrillos
fumados a escondidas del gallego
un beso descontrola el avispero
se lo rob de cot el atorrante.-

EL AMOR DE LOS NADIE

Los nadie estn solos
pero caminan en grupo
en masa como ganado
subidos a los trenes

Los nadie estn solos
pero piden la hora
luego se retractan
y siguen en los andenes

Los nadie estn solos
se hunden en la tierra
bajan las escaleras
suben los ascensores

Los nadie son annimos
que mueren en las guerras
los nadie no se acuestan
dormitan en los bus

Se enamoran los nadie?
los nadie se enamoran
amores pasajeros
que slo duran miradas

Los nadie y las nadie
se tocan en los trenes
apenas rozan pechos
mas, slo de pasada

Los nadie estn solos
caminan por las calles
no importa si salieron
o vuelven a su casa

Los nadie son filsofos
detrs de un escritorio
la mirada del Jefe
los espanta y alarma

Los nadie, los nosotros
cuando llegamos a casa
adquirimos color, el sabor
la fragancia

Pero cuando estamos
ejerciendo de nadie
annimos serviles, alquilados
maleables

Nos vamos a los parques
Para encontrar seguros
En un lugar cualquiera
El amor de otro nadie.-

EL CVICO

De los compadres de aqul garito
del Buenos Aires del fin de siglo
se destacaba por su figura
un compadrito llamado el Cvico.

Empedernido rufin, el guapo andaba
con melena recortada y funyi negro
que en la oreja, levemente lo inclinaba.

Luca este malevo, como pocos
un saco corto, azul, cruzado
solapas anchas, palastrn con perla
y el chaleco, como el palet, cerrado.

Del bolsillo del pecho, le sala
una cadena de oro rematada
en una libra esterlna que guardaba
como recuerdo de una ratera.

El pantaln bombilla, a la francesa
liso y ajustado, haciendo juego,
el botn de taco puntiagudo
las polainas, de tipo cuartelero.

Sobre el costado del muslo le caa
envainado, su sable bayoneta
arma feroz que el Cvico blanda
ante la admiracin de la gilada
cuando el el bailongo lo tentaba
algn taita pendenciero, como aqul.

Guantes de cabretilla y sobre estos
anillos superpuestos, que el guarango
quera lucir de tanto en tanto
todo en l pareca exagerado.

Sobre el labio sensual, formando un todo
el bigotito de insinuante corte
y en la parada penetrante y fuerte
un remolino de perfume de 'Jai Laife'

Todo en el Cvico era ertico
y el contorneo al caminar mostraba
amaneramiento fingido de malevo.

El Cvico era patrn de alguna esquina
tal vez lindante a un almacn de barrio
soado por un ciego soador,
donde el truco armonizaba con el Tango.

El Cvico, el noventa y la barriada
as como la parda que lo amaba
son hoy, el recuerdo de una sombra
entre las sombras que Borges evocaba.-

biografia:
Marcelo Pablo Arndt Etchevehere

Soy poeta y abogado argentino me gusta dar a conocer mi poesa...Y conectarme con los poetas del mundo.-

mpasafa103@yahoo.es

 

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