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Diana Ramrez Alvarez
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

DEL BESO AQUEL, EL RÍO APRENDIÓ A CANTAR

1
Antes de ayer... jinetes,
galopes y crines
reinventando la estructura de la tarde.

Un adiós que no espera,
-centinelas de abrupto-
torpes ciénegas que apuestan
mis recuerdos en su fango.

2
Al filo de la tarde... la nada,
la nada no simbolizada.

Es preciso que esta vez la vida pare,
que deje de girar
su rúbrica inflamada.

Nunca he sido buena para la razón,
entre pasiones me vea
y que se rompan
los designios de mis padres;
que al no saber desear, pidieron,
que no pudiera yo desear.

3
Las escaleras van cuesta arriba,
sólo cuando el sitio del arcano
se escofina en la careta del color.

No hay color que merezca
trascender junto a la rabia.

4
Los he visto... hoy lo sé,
muchas veces han pasado
por detrás de mi custodia,
han rondado en los rincones
y el armario de los sueños,
se han volcado en la ignominia.
-como setas que no piensan-

Yo me acuerdo...
yo creo que yo me acuerdo,
eran las filas que apuntaban sus miradas
hacia la no~satisfacción,
la eterna e ineludible no~satisfacción.

5
Once trenes parten del andén...
el andén se queda conmigo;
pero a la postre,
él se queda conmigo
porque no me he ido,
él no me necesita,
puede estar sin mí.

¡Qué ira y qué dolor,
puede estar sin mí!.

6
Los números se mueven
a su antojo en mi cabeza;
nueve, cinco, ochenta...
las palabras faltan.
-faltan a la verdad-

7
El color ocre es la madre que llora,
que es vulnerable,
que se encierra en sí misma,
mientras sus manos
se abandonan al silencio.

Yo nunca la había visto llorar,
llora por el \'vencedor del pueblo\',
por el pueblo ennegrecido...
pero en todo caso,
el pueblo es también mi madre.

El color ocre dobla a la madre,
la parte, la hiere.

Las manos de mi madre son ásperas;
una madre que llora no merece mi amor,
se lo retiro, porque al amarla lloro.
-lloro porque no llora por mí-

Plañidera;
yo no sé qué hacer con su llanto,
-no lo conozco-
y huyo de sus brazos
para no volverla a amar.

8
Falta escritura, faltan inscripciones;
finalmente éstas mentiras
a la par me constituyen.
-también en la mentira se juega la verdad-

9
¿Cuánto fuego hay aún que ignoro?.

Quiero ser condescendiente,
la verdad es que el desespero
viene a ser mi pan de cada día.

En mi cabeza hay palabras
y hay ausencias...
me hablaron un día de amor
y enfermé de amor.
-ahora conozco el desamor-

10
Las palabras anuncian,
pero también obturan.

La primera vez que morí
tenía sólo cinco años,
fue un día de eclipse de sol;
las palabras se entramaron
para darme muerte.
-las palabras matan-

11
He esperado en vano
que el invierno cese... resisto.

Después de todo, sigo siendo yo misma;
la que despertó noche tras día
entre las paredes una alcoba,
-eran otras horas y otras suertes-
el sueño hace pesar mis párpados.

12
Amo a los locos
y encuentro en su discurso,
una comunión con el arte,
con lo sublime,
con lo bello.

Mi odiado hermano se ha vuelto loco.
-ahora lo amo-

13
El Cortijo me da vida,
hace canciones que hablan de mí,
tengo las manos frías,
estoy asustada porque el amor me engulle.

\'Llueve otra vez\'...
las palabras me traicionan.

Noviembre invade mis entrañas,
siento un vacío, nada me calma.

Desde hace tiempo
tengo más significantes que significados,
las piernas ya no me sostienen,
\'la novena lluvia\',
¿cuándo va a escampar?.

14
Nunca supe hacer un barquito de papel,
cuando pude, ya no quise;
las cosas han de ser cuando se desean,
después... ya no son.

15
Mi abuelo hablaba
de \'un camaleón que canta bonito\'...
nunca comprendí la metáfora,
pero me bañé en su amor.
-a veces importa muy poco entender-

Ah!, el abuelo de cuello mao,
de sed de letras,
de pluma entintada,
mi abuelo... \'el poeta\'.

16
La música me espera cuando llego a casa;
hace años que me alimenta,
me estruja, me cuestiona
me mantiene aquí...ahora, en silencio.

17
Firme al calce, el acento reivindicado...
y no sé montar a caballo.

El odio suele ser maravilloso,
logra que nuestro corazón
dé tantos vuelcos como el amor.

El fragor del odio me consume;
se enreda en la tarde de mis horas,
danza con rítmicas conspicuas,
se asombra,
envenena mi sangre
como el licor de almendras.
-con su dejo dulce y amargo-

¿Qué hay detrás de la luna?,
¿el espacio post-selénico?,
en fin...son las nalgas de la luna.
-a ultranza-

18
El amor es asimétrico y disímbolo,
algunos cuerpos se juntan
para transmutarse en alma,
pero el tiempo, no cesa de ser atemporal.

No hay palabra que baste
para nominar al Ser que ansía,
somos quijotes que beben quimeras.

No hay raíces y lo mejor,
se va quedando en el tintero.

19
Me duele ser quien ama,
saber que ahí donde no pienso: soy.

Carezco...
-no podría ser de otra manera-
puedo saciarme sólo para volver a carecer.

20
Mi abuela reza interminablemente,
mi abuela vive para orar.
-me enseña los misterios dolorosos-

21
La duda se sienta a mi lado,
me aplaude cuando hablo;
yo la quiero porque me hace falta,
la quiero siempre conmigo,
-aunque me atrape y me acose-
sólo ella enciende mi pulsión de saber.
La duda, -y sólo ella-
me permite cuestionar a Zaratustra
cuando dice: \'Dios ha muerto\'...
entonces, ¿existió?.

22
El abandonado es de verdad
quien abandona,
cruza los dedos y se repudia en el \'otro\'.

No hay haber en el recuento,
comparezco ante cadalsos,
me duelo y es una manera de seguir viviendo,
alguien me cede la palestra:
justo cuando, ya nada tengo por decir.

23
En Octubre... las rejas,
el miedo a la soledad y la certeza
de no ser eso que pretende mi deseo.

Yo quería su amor, pero él,
sólo pudo conocer mi odio;
en cualquiera de sus formas,
no tendrá noticia.

Cuando el amado se sonroja
por una pregunta de peso,
cae del lugar que le había dado
el trago de café;
qué miserable forma de caer.
-que mi Ser hable-

Yo no puedo más que callar,
la caída es dolorosa y el silencio es peor.

Hay que tocar retirada
cuando la batalla está perdida;
no sé pedir, no pido saber.

24
Un compás de cuatro tiempos
sostiene a la metáfora en el aire,
mi espalda está congelada
y ya no espero que se me derrita.
-\'la llama doble\'-

Misterios gozosos:
el ángel del señor anunció a María.
-¿amaría?-

25
Anudándose en el acto
tramollas~tramollero pierden suelo,
adentro~afuera son la misma cosa.
Un círculo sólo es emulación,
¡qué obscenidades sufre el circulo
con la redacción de imaginarias líneas!.

¿Hay un puerto?, estoy cansada de bogar.

26
El arco iris se desliza
buscando púrpura en la tierra,
la tierra -siempre hambrienta- lo traga.

El tiempo lógico se cierra
-y una interrogante deviene en su lugar:
¿es la tierra prometida?.

27
Los fantasmas no duermen,
encumbran y abisman como putas,
lamen y suenan sus grilletes.

Nuestros ojos abiertos comen humo,
nos obligan a inventar nombres
cuando estamos asustados,
los fantasmas,
comen del miedo que pulsa a la lengua.
-al fin palabras-

28
El amor es condición de la locura.
-esto es más claro que ambiguo-

Puedo razonar postulados viciosos y contrarios
...y es que mi concilio, no es el del Vaticano,
las páginas se suceden
en indubitable complacencia.

29
El abuelo pobló sus ojos
-curiosos y asustados-
con los libros,
porque él buscaba ahí su tierra prometida,
y una alegoría de emancipación.

De antemano,
comulgo con el abuelo
y con el mito que lo yergue.

El mito me hace cómplice,
llena el hueco de lo que no sé;
también de lo que sé,
pero que hubiera querido
que fuera de otra manera.

30.
Amarrando navajas
entre mentira y verdad
me encontrarán.
-también con la verdad se miente-

Nada es más humano que mentir
pero: del beso aquel,
el río aprendió a cantar.

Miento, es la verdad...
ellos fueron a vivir,
a muerte se había hecho promesa,
pero las promesas se olvidan
y el olvido llueve arroz
en el revés de la prudencia.

31
Nace un cascabel entre los gritos,
en la línea complementaria
que nadie escucha.
-guitarras de llanto y piedras de agua-

El mensaje no llega, queda latiendo,
las gargantas se abren y no hablan...
apenas pueden respirar.

32
Qué hago con mis manos,
con mis voces que nada remedian;
qué hago yo conmigo,
si me siento tulipán y soy cangrejo.

Las voces instauran mis bemoles;
no existe lo que busco,
pero existe mi búsqueda.

La corona no es el rey,
Lorca lo supo cuando consintió ser hablado:
\'pero yo ya no soy yo
ni mi casa es ya mi casa\'.

33
En la piel, escarcha de los días y meses;
¿quién te pide cuentas?,
dices que no tengo lo que ya me diste.

34
De intención,
los colores invaden lo sensible
y se ordenan en armónico caos;
giran y palpitan al son de la espera,
se amotinan
y emergen desplegando suertes,
su cuerpo amorfo se levanta
y cobran vida.

Al trincar de los colores,
se irisan tempestades;
la calma vendrá luego,
cuando ya no haya quién padezca.

35
Yo hablo, y lo primero que aprendí
fue a maldecir.

Sé que temes amar,
pero sin más: también te mueres,
incides con castigos
ahí donde los dioses no saben.

Pan no pudo consumar su amor
y del dolor nació el arte.
-por no poder am~arte-

36
Se avecinan preludios,
la luna tiene fases, -pero no es fascista-
yo estoy en el cadalso
y subí por propio pie.

Tantas veces me he dado de besos
con la muerte,
que no sería raro si un día de estos,
me entrego en sus brazos.

37
Hay fracturas en mi historia...
mi historia se lamenta desde dentro,
desde el ángulo ventral del horizonte.

Sé que falto,
en el corazón de los que me aman
sigo el trazo de la ausencia.

Mis labios conocen de sed y de humedad,
deliberadamente,
me persigue el descontento.

38
La corona no es el rey.

El misterio de la palabra,
añorar sentidos que no llagan,
consolarse con decir a medias.

Soy hablada por el lenguaje,
el lenguaje me precede,
las palabras me escogen...
es como para callarse y sin embargo,
h a b l o !.
-no podría ser de otra manera-

39
La hoz se acopla a mis manos,
debo cortar caña pero,
hay lágrimas en mi piel.

Soy una mujer que necesita letras,
pero mi padre no me ama por eso;
él me quiere a la medida
en que simulo ser, lo que no puedo.

Ahí donde busco el talento,
mi padre no puede ver;
cobro valor ante sus ojos
por la cantidad de surcos
que laboro con mis manos.

Porque para mi padre,
el trabajo se hace con las manos
y se mide con sudores...
porque mi padre no engendró,
ni alimentó a sus hijos
con el tufo de las letras;
porque la escuela le ataba las manos,
y porque la abuela sólo le daría libros
si le prometía ser cura.

Citando a Marx,
tragué la sal de mi cuerpo;
me revolqué en la tierra
sólo para que él -mi padre-
me quisiera...
después de cada faena
siempre volví a la escuela.

¡Malditamente he necesitado
amor y aprobación de otros!.

Gran cosa es callar,
pero yo quería decir:
que el Diablo y Dios son vecinos.

40
He soñado mil veces la cantera,
soy erudita cuando sueño.

Quiero estar donde hay llamado,
en el hueco de la alienación
y el desencuentro.

Mis huesos gimotean en el hechizo
que estigmatiza su no~concreción.

Tiempo: sigue sembrando con tus pasos,
al fin y al cabo, nada va a fructificar.

41
Hay una luz que no llega
y perdóname pero,
no puedo darte un vaso de agua.

Ha caído el ángel más bello.
-esto no tiene más sentido que el literal-

No seré yo
quien cure milagrosamente tus ausencias,
a la larga, seré una ausencia más.

42
Las noches se agolpan
en donde nadie las llamó;
piden avena con gotas de miel.

Hay que afilar el machete
con el muslo de esa roca,
pero hay que hacerlo de noche
para poder ver el fuego.

Todo se vuelve sublime en la noche,
su polvo es mi edil y mi carnada,
con él pesco en las aguas del Leteo.

43
Piedad, es el número de años vividos,
multiplicados por 3.1416;
ofrezco cambiar mi embriaguez
por un crepúsculo dorado.

Acepto no figurar:
en el conteo de tus ausencias,
en la prisa de los sentidos,
en el des-Ser que añora.

Acepto cabalgar:
hasta en los días lluviosos
o en el enojo encarnizado
de los santos.
Acepto jugar,
en la asimetría insalvable del amor.
-tú no lo sabes y yo juego a no saberlo-

44
Cuando pasaba por tu calle
no era yo...
había nubes de sangre en mi cerebro,
el corazón y las mejillas
se encendían.

¡Qué amor tan lleno de rabia!,
\'vas a conocer mis secretos\'.

45
Cuando viene \'el viejo loco\'
me escondo,
me da pena que me quiera,
que me diga \'bonita\'.

Ese miedo está en mi nombre
y en el siglo acontecido,
esa voz destemplada
es la que habla en mi universo.

He revisado mi historia
y mi actuación más sobria
fue a la \'cantonada\'.

46
La tristeza vive conmigo,
me toma de la mano
porque sabe que estoy sola,
sé que me ama como a pocos
y eso me hace eternamente suya.

La tristeza me busca,
se inquieta cuando no me tiene,
me calla, me lleva lejos,
allá donde extraño...donde tanto extraño.

47
Un día nació en mi casa
un niño de manos grandes;
yo me alegré pero,
no me dejaron verlo hasta otro día.

Desde que lo tomé en mis brazos
supe que era inteligente,
-el mejor fruto que ha dado la zarza-
yo tenía nueve años
y desde entonces, es mío.

48
Si hay algo que detesto es mi censura,
mi aborrecible mochez
que insisto en abolir,
pero que está ahí...y respira.
-como esa bisabuela que me asusta-

49.
El kiosco y la pila son marido y mujer,
ochenta niños -a la rueda y rueda-
los desposan.

¿Qué tálamo vendrá a velar sus amoríos?,
las jacarandas ya acabaron
de llorar sus flores.

Puedo sacar voces gimientes
de esa garganta,
cuando se abandona
al único instante de completud.

Confiero líneas y espacios,
porque a trotecito lento:
fragor de incendio.

50
Mi madre tiene una hermana.
-no viven en santa cofradía-

51
En decúbito dorsal
no puedo tragar saliva,
el cancel de al lado, nada cancela.

Los gnomos duermen pero nunca sueñan,
se intrigan deveras cuando el viento falta.

No soy sin el \'otro\',
permanezco incorpórea,
me diluyo.

52
El escenario de un tercer acto
se despliega,
uno a uno va ofreciendo el corazón.
-que es revocado-

Se abre el telón... sombra abajo,
transitan los hombres sin cuerpo;
su espanto es flor nueva
porque se aman sin poder tocarse,
y sólo besar, redime de hiedra
al insoportable amor.

Sombra abajo son amores malditos,
amores malditos lloran de sed;
no encuentran caricias
ni para la urgencia más vital.

Sombra abajo pide morir y no puede.
-también para morir se necesita un cuerpo-

Arena y vino
se han metido en mi cabeza,
-no son buena compañía-
arena es tiempo... vino es olvido.

53
El suicida sube a la torre de Babel,
ahí las palabras ya no dicen nada,
nada tiene sentido;
me invita a subir con estas piernas.

Torre de Babel que engañas,
puerta falsa del dolor conmiserado.
-pero puerta al fin-

En la torre está la nada...
pero la nada está también afuera,
las campanas avisan que es la hora de partir;
salvaguardar la vida ahora,
sólo significa un: perderla después.
-no obstante, me quedo-

54
Tío Tanilo, familiarmente:
nos hemos vengado de Rulfo,
del espíritu rulfiano que retrata
a nuestros pueblos de Jalisco.

55
En la procesión del silencio,
viajan los hombres sin cuerpo...
los de sombra~abajo.

Detrás del umbral,
sombra abajo queda consternado;
lloran, no ven nada,
sus ojos vacíos no miran...
y lloran sin embargo
porque el amor les quema.

Nunca se llora porque sí,
llorar es un acto advertidor y dirigido;
se llora para alguien
de antes, de ahora, de mañana, de nunca.

Renunciar es morir,
esperar es dejar de vivir.

56
Amar es tener sed de un cuerpo,
mojar letalmente los labios,
hacer del Lunes el día de la luna.

57
La última espiga del surco
se balancea
para saldar sus cuentas,
la avenida se detiene
en la casa de \'ventanas altas\'.

Sombra abajo están pidiendo,
que la miel de maple pase por sus bocas.

Que angustia cuando el amigo
se hace enlistar en la tropa,
y las abejas roban miel
para la inevitable química de sus vísceras.

Qué clase de hermano
es el que roba la miel de maple,
y borra el tajo brutal que lo incrimina.

58
Al margen de la encomienda,
un conjuro prorrateado
busca el fin del deseo.

El león no es el rey de la selva
la corona no es el rey*
el asterisco inferior derecho
trae consigo una señal.
-que no es precisamente la señal de la cruz-

59
La tinta pugna por salir,
pero un acuse de recibo
no viene a su encuentro.

¿Quién es el dios de dioses?.

El destierro debilita al alma,
resquebraja el puente
y ya nada vuelve a estar en su lugar.
-aunque se quede donde estaba-

Es sensato pedir perdón,
pero es indeseable ser sensato.

Si mis dedos moldean figura y forma,
-no hay desdén que ataje ideas-
mis manos corren y hacen incisiones,
un nudo cambia la continuidad del cordel
sin alterarlo.

60
Antes de ayer... amazonas,
cinturas y muslos
escalando el verde escombro;
son madera,
danzan, porque la piel no es muda.

61
Once trenes parten del andén...
el andén se queda conmigo;
pero a la postre,
él se queda conmigo
porque no me he ido,
él no me necesita,
puede estar sin mí.

¡Qué ira y qué dolor,
puede estar sin mí!.
[el andén es también
el vientre de mi madre]

62
Un día era noche,
había lámparas de queroseno ardiendo,
conocí el vino en las venas
y el dolor del corazón
...supe del amor.

63
El color ocre me llama,
me hace trabajar,
me impone bridas de cordura.

Crear provoca miedo y por eso,
Dios descansó el séptimo día,
contempló con beneplácito y horror
toda su producción \'inconsciente\'.

\'Dios ha muerto\', dijo Zaratustra,\'
aunque: del beso aquel,
el río aprendió a cantar.

64
Hay alguien que entristece cuando no estoy,
que me inscribe en la intención de su deseo.

Sombra~abajo al menos pueden desear,
sombra~abajo no es la nada,
amores malditos no son el no~deseo.

Dios vaga en el mundo de sombra~abajo,
llora con ojos vacíos,
sufre la oquedad del que desea.

65
Al filo de la tarde... la nada,
-la~nada~no~representada-
el Ser en el mundo
el Ser para la muerte.

Ya todo está hecho,
-consumatum est-.

Pero mientras tanto:
del beso aquel,
el río aprendió a cantar.

biografia:
Diana Ramírez Alvarez

Psicoterapeuta, Catedrática en diversas Facultades y estudiosa irremediable del Psicoanálisis.
Estudié la Licenciatura en Psicología Clínica por la Universidad de Guanajuato y la Maestría en Psicología Clínica por la Universidad Autónoma de Querétaro.

Soy una afectada por el lenguaje, enamorada de las palabras y al mismo tiempo convencida del muro del Lenguaje.

dianaramirezalvarez@hotmail.com

 

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