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Luis Contreras Jara [Cnsul - Chilln]
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia
PANORAMA DE ORIENTE
Por Luis Contreras Jara

En una calle de Misrata, un viejo ciego junto a una pared
est fumando su tabaco de Al Mayr.

En las manos tiene una vara de naranjo de hace tres mil aos,
que no es el nargile que ha soado por siglos.

En un lugar de Benghazi, que puede ser Ghadames o Trpoli,
el mismo viejo ciego y sordomudo
dormita junto a los adobes, mientras el humo
se desliza por el cielo de la tarde.

Es un viejo de edad infinita este viejo que fuma;
el viejo cnico parece una pirmide eterna al lado de las ruinas.

El humo de su tabaco le cubre la cara
y los aviones dibujan cuervos en sus ojos,

como si el barro de los tiempos
hubiese pasado manchando un antiguo dibujo del Dios Osiris.

EL REGALO DE TESPIS
[Luis Contreras Jara]

La sombra de una paloma ha cruzado la tarde.
En su forma de ngel
se desploma el crepsculo hacia los mares.
Aqu en la gran caverna rupestre
el cielo se termina y ha bajado el teln.
Ser o no ser, escucho en el estruendo de las tormentas.
Qu ser de la luz de las eternidades.
Ser o no ser, resuena en medio de las cornisas
el aleteo trmulo.
Ilusin o verdad me pregunto en el mgico esto
de esta mi Grecia joven y remota que se aparece
entre los ladrillos desnudos.
rase de una paloma celeste con su sombra
buscando una luz en donde posar su pequeo
volumen de querubn extraviado -va cantando el coro invisible-.
Sobre su rbol seco cual rapaz
arrepentido el habitante de lo imposible la contempla volar
la oye alucinado entre las telas negras
Pero sus espadas de miel congelada no se atreven a tocarla
Su anonadada sombra no roza el plumaje inmaculado y tibio
Slo sus ojos le dirigen flechas de ptalos blancos
que se estrellan contra las murallas y las coeforas que danzan.
Todas las olas de su costa van a caer como pauelos
sobre las eumnides que gimen.
Errantes como palomas en una sala
de teatro giran mis pensamientos entre la oscuridad
y la lumbre, perdidos como ngeles desplumados
cerca de las estrellas.
Y me pongo a pensar en lo imposible, en lo prohibido
y soy el que regresa al fuego del que huy con una vara de ciprs.
Desde Antares ha venido el esplendente regalo, pienso buscando la divina seal.
Desde ms all de los primeros plasmas
el universo lanz una carta que viene en su fascinante vuelo.
El horizonte despleg sus puentes de rayos
y esta tierra se abri como un pjaro muerto
desplomado al caer el mantel de la mesa con patas de len
En la calle ha quedado la mancha crepuscular de los adioses
Por esta soledad de ocaso viene la tristeza
y en el cielo es cada vez ms alto ese vuelo
volviendo al infinito.
Pequeo fantasma, cubres las fauces calientes de los reflectores
y echas tu remolino de hielo blanco.
Vas y vienes en la danza increble entre las cenizas de la vigilia.
No s si lo que veo estuvo alguna vez dibujado en el viento de otra penumbra.
No s si eso que viene con toda la tierra entre las alas
est en alguna parte de este mundo
o es otra luz apagndose en su ruido mortal.
Pero te he visto, sin embargo, musa celeste
en la agitacin de los sentidos
y voy abriendo mi caja de misterio con los ojos cerrados
en un telescpico bastn que elevo al cielo.
Pareces caer desde la galaxia de Andrmeda, digo para m,
descender hasta las antiguas baslicas y seguir volando por los laberintos
hasta las catedrales y los teatros ensombrecidos como establos.
All entonces apareces de nuevo
te posas en mi hombro
bajas hasta mis manos a mirarte en el caf
que se evapora hacia las primeras nubes
Y te haces humana, real y fantasmal,
duendecillo de mis sueos
y no eres nada
no eres ni flor ni estrella
y no ests en el cielo ni te conocen en la tierra
eres una mentira ms del viejo dramaturgo
que nos crea para cerrarnos los ojos en cada atardecer
all donde cae la tela amaranto como geranio rendido.
La nica realidad es el jardn regado por las lluvias de otro cielo
que no estuvo convidado a la danza de las mscaras.
La nica tristeza es el ceo adusto del firmamento que llora
sobre los das. Y has emprendido el vuelo hacia los tinteros que te esperan
en el oscuro escritorio del absoluto
ms lejos de las cavernas y de las sombras
ms distante de la bveda en que soamos lo fantstico.
No hay paloma que dance en este ocaso
que arrastra los tiempos como sacos de papeles intiles.
No est aquella mirada hacia la luna en el umbral
de la noche ni la palabra que embelleca los prados.
La nica realidad es otra vez esta vereda solitaria
donde el viento sopla las hojas como alas moribundas.
No son aves ahora las que rondan por el aroma de lo difano.
Hileras de rapaces de hierro vuelven a atravesar el cielo de Bagdad,
legiones intiles se arrastran envolviendo la ciudad que reposa.
Llegan los fantasmas de siempre a patrullar las fronteras
y los hemisferios de todo el planeta, vuelan del Pacfico al ndico
Pasan sobre Etiopa y Los Balcanes,
se multiplican los moscos de la plaza,
recorren los quirpteros las urbes, pasan por sobre el frica
umbra como tela que cae de la escaena
tosen sobre las sementeras
y dejan caer una coturna de agua congelada
a la pequea nia que juega a ser princesa
en este otro gran teatro donde no hay lugar para las palomas,
donde el sol es el nico foco en la tragicomedia
terrestre de la nostalgia.
Nada ms que murcilagos van destejiendo ahora lo que fue fantasa.
La caverna se apaga y huyen sus fantasmales bfalos
al silencio de su misterio.
Ser o no ser, me digo una vez ms.
Contesta viejo filsofo que rascas la melena del infinito.
Ser o no ser, en medio del dolor y la ternura,
en medio del cielo y la tormenta.
Ser o no ser debajo de la piedra.
Ser o no ser esperando el co$3>$3> que tambin viene volando
por las constelaciones.
Ser o no ser en esta madrugada en que el sol madurando
ser otra vez apenas la manzana que cae del paraso
Hasta la calle.
Ser o no ser, avecilla creada por mi locura
y condenada a rondar en mi cabeza por siempre.
Ser o no ser, en tu baile espiral subiendo a lo ignorado,
en tu marcha de caracol rompiendo los infortunados odos
del loco que so que estaba en un gran teatro
riendo de su propio drama, llorando de su thantica alegra,
y viendo que en la cara del horizonte se apagaba la luz un da ms.
Que me lleven las erinias sujeto a la cadena de los castigos y las culpas
entre la multitud como mandbula de leones que despiertan.
Avecilla irreal, menuda personificacin del poder que me libra
de todos los naufragios,
ngel que yo mismo invent en medio del diluvio de mis ojos
ilusin de la nada. Ser o no ser.
Toma este olivo mustio
Y vulvelo a la tierra.

biografia:
Luis Contreras Jara

Nacido el 6 de diciembre de 1953 en la ciudad de Santa Cruz de Colchagua. Profesor de Castellano y Comunicacin Social, graduado en la Universidad del Bio-Bio, donde tambin realiz estudios para el grado de Magister en Didctica de la Lengua Materna. Docente de enseanza superior. Poeta, autor en los diversos gneros literarios. Ha obtenido premios y reconocimientos por su obra, tales como el Premio Regional de Poesa Juvenil [VIII Regin del Bio-Bio]el ao 1979; Premio Municipal de Extensin Cultural y Artstica 1984 por la Municipalidad de Quirihue, lugar en el que residi durante muchos aos. Ha sido premiado en vario concursos, como el Concurso Potico para Autores Residentes y en el Extranjero el ao 1984, por la Sociedad de Escritores de Chile [SECH]entidad a la que se incorpora en 1988. As mismo ha sido merecedor a otros reconocimientos por su obra narrativa. Su primera obra se titula 'Desde el Muro', libro de poemas escrito durante su reclusin en la Crcel de Chilln, como Prisionero de Guerra desde 1973, siendo adolescente. Es autor del ensayo 'rbita de Francisco Contreras', un trabajo que rescata la vida y obra de este autor mundonovista. Sus afectos por las artes tambin abarcan el cine, siendo autor, actor y director del largometraje 'Romancero de Garca Lorca' y otras producciones de menor formato para apoyo a la docencia.
Su compromiso como creador se orienta a la contribucin a los cambios histricos, sociales y culturales y el papel como recidente o husped de una naturaleza amenazada.

trozodelplaneta@gmail.com

 

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