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Waldo Leyva
Nacionalidad:
Cuba
E-mail:
Biografia

Waldo Leyva 

[Cuba, 1943]. Poeta, narrador y periodista. Ha publicado los libros: De la ciudad y sus héroes, [premio de poesía, l976; Editorial Arte y Literatura, Cuba]; Desde el este de Angola [poesía, 1979, edición bilingüe portugués-español]; Con mucha piel de gente [poesía, 1982; Ediciones Unión, Cuba]; El polvo de los caminos [poesía, 1984; Editorial Letras Cubanas]; Diálogo de uno [poesía, 1988; Editorial Letras Cubanas]; El rasguño en la piedra [poesía, l995; Ediciones Unión]; Memoria del porvenir [poesía, 1999; Editorial Letras Cubanas]; El dardo y la manzana [antología poética, 2000; Ediciones sin nombre México D.F.]; La distancia y el tiempo, [antología poética, Ediciones Unión 2003 y Ediciones Verdehalago, México D.F. 2006]; Otro día del mundo [poesía, 2004, Ediciones Ávila, Cuba]; Ocultas claves para la memoria [poesía, 2005, Ediciones fósforo, México DF]; Agradezco la noche [poesía, ediciones Cálamos, México D.F.]; De la máscara y la voz [poesía, ed. 'cuadernos de Veracruz, Ver. Mexico, 2006]; Heredia: una lira romántica y un destierro terrible [ensayo sobre el romanticismo hispanoamericano, l975, Revista Santiago No. 7]; Angola desde aquí [relato testimonial, l985 Revista Unión]; Definitivamente jueves [CD de sus poemas musicalizados, editado por los estudios EGREM, La Habana 2000] y Perdono al porvenir [CD, de sus poemas, impreso por Ediciones Pentagrama, México, DF]. También ha publicado varios ensayos sobre la poesía en Cuba e Iberoamérica y sobre otros temas literarios e históricos, en libros y revistas especializadas. Ha preparado las siguientes antologías: Poesía, de Luis García Montero; Memoria del olvido, de Juan Van-Halen y La espiga derramada, canto a la República Española, selección de potas españoles e hispanoamericanos vinculados a la Guerra Civil Española.
Forma parte de diversas antologías de la poesía cubana e hispanoamericana, entre otras: Las palabras son islas, Panorama de la poesía cubana del siglo XX, Editorial Letras Cubanas; Poésie cubaine.du XXe Siécle, Editions Patiño, Geneve [switzerland], 1997; Poesía cubana, Litoral Ediciones, Málaga España, 1997; Muestra de poesía hispanoamericana actual, Diputación de Granada, 1998; La piel del Jaguar 25 poetas hispanoamericanos ante un nuevo siglo, Fundación José Manuel Lara, Vandalia,Sevilla, España, 2006.
Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, francés, ruso, portugués, italiano, rumano, húngaro, serbocroata, polaco, búlgaro, árabe y otras lenguas. Ha ofrecido conferencias sobre diversos temas relacionados con la literatura y la cultura cubana e Iberoamericana y recitales de su obra poética en: México, Argentina, Venezuela, Colombia, Nicaragua, Brasil, EEUU, Alemania, Austria, Suiza, Rusia, Túnez, España, Italia y otros países de América, Europa y África. Ha ejercido la docencia universitaria como profesor de Estética y de Literatura Cubana e Hispanoamericana, y el periodismo como fundador y director de revistas culturales, entre las que pueden señalarse: 'Del caribe' y 'Letras Cubanas'. Durante varios años ha impartido Talleres de creación Poética, en Cuba y otros países. Graduado de actuación y dirección teatral ha escrito obras dramáticas y fue director fundador del teatro universitario de la Universidad de Oriente. Ha ejercido como actor en el cine y en diversas puestas en escena. 
Ha participado como organizador y ponente en múltiples eventos internacionales, entre los que se pueden destacar, Congreso Cultural de la Habana [1969], Encuentro Internacional sobre Literatura e ideología [México 1979 y 1983] , Congreso de Escritores de la Lengua Española [México 1980], Encuentros de poetas del mundo Latino México [en tres ediciones, la última en 2008]. Encuentro Iberoamericano de la Décima [en carácter de presidente, en todas sus ediciones desde 1991 hasta 2007], Primer Congreso de Poesía Cantada y Repentizada de Hispanoamérica y el Mediterráneo [ Almería, España, l995], Congreso Iberoamericano y Caribeño para el Desarrollo Sociocultural Comunitario [presidió las ediciones de 1998 y 2000] y Congreso Internacional de Cultura y Desarrollo [La Habana 1999 y 2001], Encuentro Iberoamericano de poesía, Carlos Pellicer Cámara [como coordinador y ponente en sus cuatro ediciones: 2005, 2006 y 2007 y 20008]. Participó también en la concepción y realización del Festival Internacional de poesía de México, que se celebró en el DF en 2007. Ese mismo año formó parte de los poetas invitados al Festival de Poesía de Granada España y Granada Nicaragua.
En su vida profesional puede agregarse, además, que se ha desempeñado como director provincial de literatura de Oriente, como presidente de la Asociación Nacional de Escritores de Cuba, como director fundador del Centro Juan Marinello destinado al estudio y promoción internacional de la cultura Cubana y Director del Centro Nacional de Cultura Comunitaria, Institución del Ministerio de Cultura de Cuba destinado al trabajo sociocultural comunitario y a la conservación, estudio y promoción de la cultura popular y tradicional. Actualmente dirige el Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado y es Presidente de la Asociación Iberoamericana de la Décima.

wleyva@cubarte.cult.cu

 

VIENE UN OLOR A VECES

No fui dueño del tiempo
que he vivido ni pude
detenerlo,
ni hay regreso.
Sólo puedo volver
cuando el recuerdo
juega a tenderme trampas
como a un niño.
Viene un olor a veces,
lo percibo
y voy tras ese olor hasta
muy lejos
donde un adolescente ignora
el tiempo
que lo traerá hasta aquí,
donde no existo.
Transcurrirán los días
y los años,
me acercaré al final
por algún rumbo
que desconozco ahora;
sin embargo,
si volviera a empezar,
estoy seguro
que tendría de nuevo el mismo paso
y los ojos iguales
para un mundo
que tal vez no será, pero que busco.

FRAGMENTOS IGNORADOS

Fue una mansión, no hay dudas, opulenta
hay cierta dignidad en los escombros,
cierta nobleza en la argamasa,
una luz especial que brota de la arcilla.

En el espacio muerto se descubren temblores,
un aroma distinto recorre los desechos
donde subsisten fragmentos ignorados
de cerámica griega,
polvo de arena dorada por el Nilo,
y el ojo del venado
que iluminó el tapiz donde siempre moría.

Sólo el muro del fondo sigue en pie
y en el centro del muro
un hueco diminuto, disimulado por la sombra,
todavía presente, de algún cuadro.
Es un túnel labrado con paciencia
para comunicar a aquella habitación del fondo de la casa
con el jardín, la calle, el infinito.

AGRADEZCO LA NOCHE

Aquí estoy, nuevamente amanecido,
dispuesto a soportar hasta que vuelva
la noche irremediable.
Cuento los días y me resulta eterno
el tiempo que me separa
del silencio sin ruido.

Estoy como en un pozo
pero viendo la luz solo en el agua.

En un sitio del mundo
comenzará otra guerra
y vencerán los muertos a los muertos.

De aquello que fue el rostro del amigo
queda sólo una mancha, un tatuaje
dejado por la máscara en la piel.

¿Quién le cortó los hilos a la rueca?
¿Quién me dejó sin calle, sin laguna
solo con una puerta hacia la infancia,
hacia el agua del pozo?

Aquí estoy, nuevamente amanecido,
ha sonado el teléfono,
comienza la ciudad su ruido informe,
y siguen los semáforos en rojo.

TODO SENDERO ES ENGAÑOSO

En algún sitio del pasado extravié la pregunta.

Volver ya es imposible,
las rutas se fueron borrando
y ahora todo sendero es engañoso.

El futuro está ahí. Es una región tan frágil,
un espacio ilusorio por el que puedes pasar
sin darte cuenta, o detenerte justo en el momento
en que se cierran sus puertas invisibles.
De todos modos, si te permitieran regresar de nuevo,
no te sería dada la pregunta inicial.
Y si llegaras al porvenir remoto,
confundirías las respuestas.

HISTORIA COMPARTIDA

No recuerdo si fue cuando pasabas
o después, cuando volviste en mi memoria.
En ambos casos resultó tan extraño
que no reconociera ciertos gestos,
marcas indelebles que el tiempo
y yo formamos en tu rostro.
No eras exactamente un desconocido.
Te juro que me entregué
meticulosamente a tu recuerdo,
que fui reconstruyendo, poco a poco,
lo que fuiste, lo que fuimos,
que logré darle apariencia
de historia compartida,
que llegué a precisar el momento exacto
de aquella cicatriz en tu mano
-en mi mano izquierda, quiero decir-
pero de todos modos se hizo tarde.
Acabas de escaparte del espejo.

MONÓLOGO DEL EMIGRANTE

Recorro la ciudad. Nada me es familiar
salvo la puerta aquella
que sigue prohibida para mí
o esas ventanas,
ahora pintadas de un azul desconocido
y abiertas para siempre.
Hay espacios perdidos,
cristales donde ayer se enseñoreaba la madera
y gente cuya lengua me resulta extraña.

¿Por qué estos músicos insisten
en enseñarme las canciones
que ni siquiera desconozco?
Esa mujer que pasa y me mira
tiene los ojos de Evangelia,
un rostro idéntico y las mismas caderas
que me acompañaron desde la memoria
en mis noches de angustia y de lujuria.
Nunca supo que yo existía,
que temblaba a su paso
y me masturbaba en su honor
en las húmedas letrinas de los cines de barrio.
Para qué rescatarla entre las piernas
de esta mujer que pasa
y para la que sólo soy el extranjero.

Aquí hubo otra calle,
una calle que conducía al mar,
una calle de piedra y pregoneros
que me rompió la frente
y confundió mi sangre y el salitre.
Una calle donde estuvo mi casa.
Todavía siento en el aire su olor tibio,
y la fuerza irreductible de mi madre.

Pensé que todo me sería familiar.
Guardé durante años cada ruido,
la temperatura de mi primer café,
claro y entrañable,
los nombres de las calles,
el gesto de la gente, de otra gente,
pero a pesar de que la bahía
sigue quedando al norte de mi casa,
ya mi cuarto no está.
Los amigos de entonces se perdieron
comidos por los años,
la prisa o la distancia.
Quiero reconocerme en los que pasan
pero eso es posible para aquellos
que envejecen juntos
obligados, durante toda la vida,
a odiarse o a quererse.
¿De dónde vengo?
¿Quien soy?
¿Que ciudad es ésta que no me reconoce?

TRENES
A Manuel García Verdecia

Veía caer estrellas
y soñaba sin conocer el mar
mientras los trenes
seguían su ruta indescifrable.

Hablo de los humildes
jadeantes trenes
de la infancia
hechos a la medida del asombro
cargados de insospechada lejanía.

Cuando pitan en la memoria
no hay nostalgia semejante.

DISYUNTIVAS

En esta tarde de noviembre
siento ajena la casa,
desconozco el rumbo de las puertas.

¿Quién está en mi cama?

El agua corta como un cuchillo.

¿Quién es ese bufón que tiene mi rostro en el espejo?
¿Qué hago yo aquí?

Si salgo, desaparecerán las puertas.

LOS SIGNOS DEL COMIENZO

¿Soy el que grita desde la soledad?

La lluvia convierte en río la ladera del monte.

El agua quiere descubrir la roca del origen,
mostrar la aridez de la montaña,
borrar su fertilidad fingida.

¿Mi grito viene desde esas soledades?

Sobre la piedra limpia no hay gérmenes
ni es posible el vuelo de los pájaros.

PRESENCIA

Desde algún sitio debe
estarnos mirando,
temblará con nosotros,
se irá a dormir o a llorar
cuando la lluvia empiece
o caiga la tarde
y baje el río sucio
prolongándose en fango,
deshaciéndose en el hinchado vientre
de las bestias que se ahogaron
cuando aún éramos niños.

Nunca sabré por qué se fue
ni por qué quiso olvidar que yo existía.

REMOTO ADAGIO
Continuo y minucioso roer de la memoria
MARGARITA SÁNCHEZ

Desde el fondo del mar brotó este antiguo roble,
este viejo madero, testigo de un naufragio,
que ahora, desde la orilla, como un remoto adagio,
advierte al caminante que el tiempo no es tan noble.

De aquel tronco robusto que cercenó el mandoble
para que fuera mástil -una suerte de plagio
de la esbeltez del árbol-, queda sólo un presagio,
una astilla extraviada, un torpe leño innoble.

Aquí yace el madero sobre la anfibia arena
mientras el mar se agita cumpliendo su faena
de borrar en el roble todo rastro de historia,

de reducirlo a polvo con saña inexplicable,
como si fuera el odio, en un inagotable
continuo y minucioso roer de la memoria.

INTERTEXTUALIDAD
Por Luis Cernuda

¿A qué cielo natal, ajeno, ausente
le debes la memoria? ¿En qué roca
se calentó tu cuerpo? ¿A qué boca
le diste el primer beso adolescente?

Como quien va del manantial latente
al río que sin pulso desemboca,
tú vienes de una infancia que provoca
el olvido del agua y de la fuente.

Hoy pasé por Sevilla, por tu puerta
que ya no tiene casa, que está muerta,
que no abre a calle alguna, que ha perdido
su aroma de madera, que no existe
porque nadie la ve. Resulta triste
que sepulten la vida en el olvido.

Pero así es, Luis Cernuda, esa es la historia
de aquellos que perdieron la memoria.

VARIACIONES SOBRE UN VERSO DE LEZAMA
[o ejercicio con alejandrino]

I
Ayer, cuando exploraba, vi entre mis libros viejos
un rostro que en el polvo del tiempo ha envejecido;
un rostro que no acepta las trampas del olvido
por mucho que le exijan callarse y estar lejos.

Aún conservan sus ojos los íntimos reflejos,
la pureza de un hombre que nunca fue vencido
aunque duerma en un libro que alguien ha preferido
confinar a un espacio sin luz y sin espejos.

Duele la desmemoria mucho más que una herida.
Olvidar es el arma más fiel del homicida
si el recuerdo de un rostro se vuelve peligroso.

Yo conozco esa mueca de olvido programado,
la astuta indiferencia, el gesto calculado,
ese silencio nuestro tan pérfido y rocoso.

II

De aquel vino de Tracia, tan rojo y perfumado,
al que el griego inmortal cantó en su verso noble,
sólo quedó una mancha en un tonel de roble
que el salitre y el tiempo sin piedad han borrado.

De las múltiples guerras que el hombre ha comenzado
la historia siempre guarda los golpes del mandoble,
nunca el tambor humilde ni su eterno redoble
que en el triunfo o la muerte acompaña al soldado.

Duele la desmemoria mucho más que una herida
porque la historia es hija también de lo que olvida.
Y a nuestro andar común, oscuro o luminoso,

lo acechan esa mueca de olvido programado,
la astuta indiferencia, el gesto calculado,
ese silencio nuestro tan pérfido y rocoso.

NADIE PUEDE SABERLO

Es difícil saber qué es un amigo,
descubrir en sus ojos la lealtad,
saber cuándo te ofrece su amistad
sin otra condición que estar contigo.

Nadie puede saberlo, eso lo digo
con el pecho partido a la mitad;
estoy pagando aún la ingenuidad
de confundir abrazo con amigo.

Yo nací para dar sin condiciones
y me duele saber que nada es cierto,
que si te busca alguien, sus razones

sólo conducen a su propio puerto.
Me cansé de bregar con falsos dones
para toda amistad estoy ya muerto.

LO OSCURO PERDERÁ EN ESTA PORFÍA

Estoy en un baile extraño
de polaina y casaquín
que dan, del año hacia el fin,
los cazadores del año.

JOSÉ MARTÍ

1
Este tiempo en el que vivo,
no es el tiempo que soñé
el porvenir que busqué
tiene un horizonte esquivo.
A veces, cuando recibo
el júbilo de otro año,
tengo la impresión que engaño,
que estoy haciendo otra apuesta,
porque esta ya no es mi fiesta,
estoy en un baile extraño.

2
Con mi más humilde traje
salí a buscar el futuro
sin sospechar que este muro
estaba al final del viaje.
Ahora busco en mi equipaje
y es inútil el trajín,
nada me resulta afín
entre el sueño y la ocasión,
y he de entrar en el salón
de polaina y casaquín.

3
Sé bien que aunque lleve puesto
un falso atuendo de gala,
soy yo quien entro a la sala.
Nadie ignora que detesto
el traje que se me ha impuesto,
y que junto el figurín
que finge oír el violín
para no escuchar la orquesta
estoy yo, que odio esta fiesta
que dan del año hacia el fin.

4
No sé si podré algún día
vencer la altura del muro
pero sí sé que lo oscuro
perderá en esta porfía.
Mientras, en la poesía,
mis cicatrices restaño.
Finjo que asumo el engaño
de este juego torpe y burdo
que ofrecen, desde el absurdo,
los cazadores del año.

BÍBLICAS

I
La crueldad de Abraham
no fue aceptar, por obediencia,
el sacrificio de su hijo,
sino hacerle cargar con los maderos.
II
Las hijas de Lot
usaron el vino
para que su padre
entrara en ellas
y tener descendencia.
Todavía hay quienes dudan
de la fertilidad de la embriaguez.
III
El hecho de que Sara
fingiera ante el faraón
que Abraham era su hermano,
no fue a causa del miedo del profeta,
sino una simple táctica de Dios
para castigar a los egipcios.

IV
Cuando Absalón, hijo de David,
decidió matar a su hermano Amnon,
no estaba vengando el ultraje a Thamar;
iniciaba, sin saberlo, la ruta que lo conduciría
hasta su propia muerte.

V
[ Sobre David y Betsabé]

Dios puso a Betsabé delante de los ojos de David
y era tal la hermosura de la mujer de Urías
que la luz de la tarde brotaba de las aguas
que mojaban su rostro.

El rey la hizo venir hasta su lecho y entró en ella
y en el acto de amarla engendró un hijo
cuyo nombre y figura no recoge la historia.
Cuando Betsabé le dijo al Rey que estaba encinta,
David hizo regresar a Urías de la guerra
y le ordenó: ve a tu casa, lava tus pies.

Pero el soldado durmió a la puerta del palacio
porque no creyó justo comer junto a la lumbre
ni yacer con su mujer en paja caliente
mientras sus compañeros de campaña
dormían sobre la incierta tierra.

David lo sentó a su mesa y Urías comió delante de él
y bebió su vino hasta embriagarse
y cantó las antiguas canciones de los soldados
pero volvió a dormir sobre el duro suelo,
delante de las puertas del palacio,
desoyendo la voluntad del Rey.

Envió, entonces, David, con el propio Urías,
una carta a Joab, el jefe de su ejército,
indicándole que pusiera al portador
de la misiva en el lugar más peligroso del combate
para que fuera herido hasta morir,
y el soldado peleó como los héroes
y cayó repitiendo el nombre de su rey.

Después del luto, Betsabé fue a David
y convivió con él y nació el hijo
cuyo nombre se ignora
porque Dios decidió su muerte
para castigar el pecado de sus padres.

Luego vino Salomón, dueño de la sabiduría,
hijo de Betsabé y de David
y adorado de Dios.

El Libro de los Libros sólo cuenta la historia,
nada dice de cuánto deben pagar,
en aras del poder y la sabiduría,
la lealtad y la inocencia.

DADOS

Alguien puso los dados
en mi mano
y espera que los lance;
confía que un golpe de suerte
lo pondrá frente a frente con su espejo.

Yo no pedí los dados,
ignoro el signo de las cifras,
desconozco los múltiples rostros del azar:
dos cubos rodando sobre un tapete verde
indicando el guarismo de la muerte.

El que puso los dados en mis manos,
venga por ellos.
Los echaré a rodar, pero hacia arriba.

AZAR I

Hay barajas marcadas
al fondo del estanque.

Yo vengo
de donde todo fue transparente
hasta que el hombre descubrió
la alquimia de la sombra.

El camino es el mismo
pero cada peregrino lo inaugura.

Con un golpe de dados
viene el viento del Sur.

En la arena hay medusas,
piedras fosforescentes,
lunas rastreras.

¿Quién baraja los naipes?
¿Quién le puso colmillos a la noche?

AZAR II
[el mago]

Temo encontrar la carta.

La espuela del gavilán
herirá de muerte el canto de mi gallo.

Cuando el viento disperse las barajas,
ese único naipe quedará detenido
sosteniendo mi mano intemporal.
Todos saben su signo,
sólo yo ignoro si es la Sota
o el As de corazones
o tal vez aquel jóker de la muerte,
el frágil comodín que me faltaba.

TAI CHI

El secreto consiste en no pensar,
armonizar el ritmo de la respiración
con cada gesto,
inspirar y espirar mientras el cuello rota
y los brazos se alzan,
siempre empezando por la izquierda.
El centro del Tai Chi eres tú mismo,
el blanco no se materializa en ningún punto.
Cuando te inclinas, doblando las rodillas,
y miras la lejanía a través del círculo que creas
con tus dedos índice y pulgar,
no estás buscando nada en la distancia,
el horizonte asume por primera vez
su condición de sustancia imaginaria.
Tú estás aquí y allí y en todas partes
y es por esa razón que no estás en sitio alguno.
La respiración y el movimiento
tienen que ser redondos, suaves, interminables;
no hay peligro mientras se mueva el cuerpo.
Pero ocurre que el aire es agresivo,
que hay partículas invisibles en la luz
que te dañan la piel,
que es imposible concentrarse y dejar de pensar
aunque estés en medio de uno de los últimos
bosques del Planeta y no haya televisión,
ni radio, ni internet.
El cuerpo actúa como batería recargable
cada vez con menos capacidad.
No dejes de rotar tu cabeza lentamente,
primero por la izquierda, luego por la derecha,
no olvides respirar,
persigue con la vista el movimiento de tu brazo,
estírate hasta tocar el cielo,
hasta dejar definitivamente la tierra que pisamos.

LA NOCHE IRREMEDIABLE

Aquí estoy yo,
nuevamente despierto,
iniciando otro día
sin destino.
Sé que no habrá sorpresa
en el camino,
que empiezo a repetir
la mar y el puerto.
Ayer volví otra vez,
contra lo incierto, a dibujar,
sobre un cartón mezquino,
mi roto espantapájaros;
su sino es repetir mi grito
en el desierto.
Cuando vuelva
la noche irremediable
hablaré con mi rostro
en el dibujo
y será su silencio más locuaz
que todo lo que he escrito.
Si me es dable
llegar al porvenir que me sedujo
convertiré en memoria lo fugaz.

OTRO DÍA DEL MUNDO [2005]

SINESTESIA
Para César López, dueño del verso final

Una vieja postal, un gesto, alguna frase,
el olor de una tela o el sabor de un pastel;
cualquiera de esas cosas puede serte más fiel
que tu mala memoria. Tú sabes que uno nace

cada vez que recuerda y que el recuerdo rehace
o mejor, reconstruye, con cierto encanto cruel,
aquello que no fuimos porque nadie es aquél.
Siempre seremos éste que espera el desenlace.

A veces la memoria se pierde en los espejos
y te das cuenta, entonces, que todo está tan lejos,
tu infancia en la ciudad, tus recuerdos del puerto,

aquel susto en el pecho que te cambió la vida
y el amigo que parte en cada despedida;
todo en la lejanía que encierra tanto muerto.

PRUEBA DE ARTISTA
Sobre un grabado de José O. Torres

Abajo la ciudad está vacía,
el polvo y la humedad la han conquistado.
desde el aire, las calles y el tejado
Parecen manchas de melancolía.

El pintor se adentró en su geografía
buscando un rostro antiguo, abandonado
y su pincel también quedó atrapado
entre la sombra y la mampostería.

Sólo un viejo paraguas sigue vivo,
cayendo eternamente desde el cielo,
anunciando una lluvia que no llega;

En su descenso inmemorial, percibo
la absurda disyuntiva de ese vuelo
remontando un espacio que lo niega.

A PROPÓSITO DE LA SOLEDAD
[versión de un dibujo de Kcho]

El espigón deshecho, el viejo puerto,
la silueta en el muelle hecha de un trazo,
el bote solitario y el zarpazo
que da la soledad, todo eso es cierto;

pero es al mismo tiempo una quimera,
la angustia del pintor, su fantasía,
su búsqueda insaciable, la agonía
del que debe partir y sólo espera.

Hay tanta soledad en el paisaje
tanto mar detenido, tanto viaje
sin ida ni regreso, que uno siente

un dolor sin origen, sin consuelo
por ese puerto solo, bajo un cielo
que lo deja existir indiferente.

COMO SI SU LUGAR FUERA LA AUSENCIA

Pudo haber sido un verso o un poema
pero ya está borrada para siempre,
ni siquiera yo mismo, aunque lo intente,
podré reconstruir la frase aquella.

No sé cómo llegó, ni de qué esfera
se desprendió esa luz, que vino a verme
para volverse luego intrascendente,
como si su lugar fuera la ausencia.

Nacía de un olor, de eso me acuerdo,
era un olor violeta, como a incienso
mezclado a lejanía y llanto antiguo;

también había una voz que desconozco
buscando la respuesta que nosotros
le exigimos a un tiempo sin destino.

PERO SI EL SUEÑO CRUZA

Nunca supe realmente que existía
el rostro que dio origen al espejo,
y ahora al verlo pasar, quedé perplejo
sin voz y sin razón. Mientras partía

volvió hacia atrás los ojos; no podría
decir si fue la luz aquel bermejo
chispazo de alborada, o fue el reflejo
que nos deja en su fuga la utopía.

Siempre andamos buscando lo imposible,
el manantial eterno, la quimera,
ese rayo de luz imprescindible

que no tiene ni origen ni frontera.
Pero si el sueño cruza y es tangible
puede ser realidad la vida entera.

EL ORIGEN DE LA FUENTE

Por debajo del patio de la casa
cruza el rumor de un río subterráneo;
es un rumor perenne y espontáneo
que entre las piedras del origen pasa.

Siento su transcurrir que se compasa
en un tiempo sin tiempo, sucedáneo
de eras inmemoriales que en mi cráneo
exigen acomodo. Es tan escasa

la memoria del hombre, tan pequeña
que no puede atrapar ni lo que sueña.
Mientras busca el origen de la fuente

para explicarse la razón del río
descubre que ante tanto desvarío
sigue el agua fluyendo indiferente.

EL TIEMPO, LA MEMORIA Y EL OLVIDO

Uno regresa a veces. La importancia
de volver, no es salvar lo ya vivido,
es saber en qué esquina, en qué latido,
pueden fundirse el tiempo y la distancia.

Así como el que bebe, cuando escancia,
decide si es el vino apetecido,
uno puede también, contra el olvido,
salvarse en la memoria de la infancia.

Hay quien gusta pensarse en el futuro,
y busca el porvenir a toda costa,
yo prefiero perderme por la angosta

región de lo que fue; voy sin apuro
a encontrarme de nuevo, en la vejez,
los sueños que fundaron mi niñez.

INVIERNO EN ÓRGIVA
[o conversación con Juan Puga]

Regresará el verano y partirá la nieve.
Fuente será su frío en primavera
y volverá a fingirse sementera
ese blanco terrón que el tiempo mueve.

Encenderá el otoño su luz breve,
retornará el invierno y la madera
será humo y ceniza: su manera
de confirmar lo frágil y lo leve.

Cuántas veces volvemos al camino
pensando que ahora sí, que llegaremos,
que esta vez podrá ser, que el pan y el vino

esperan por nosotros; mas sabemos
que el delirio febril del peregrino
es el único bien que poseemos.

LOS RECLAMOS DE LA PRISA

Ayer era un presagio, una sorpresa,
una isla hecha de ahora y de memoria,
un espacio marcado por la historia,
un tiempo al que el viajero no regresa.

Hoy también es presagio porque empieza
otro tiempo de imagen transitoria
a imponer su cambiante trayectoria
sin tener, de algún rumbo, la certeza.

Parece que existir es su divisa,
que todo se lo juega a cara o cruz,
que ignora los reclamos de la prisa,

que sólo exige al horizonte sus
fronteras donde el tiempo se eterniza,
que no tiene otro norte que la luz.


 

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