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Omar Garca Obregn
Nacionalidad:
Reino Unido
E-mail:
Biografia

CAMINO AL MEDIO ORIENTE POR CONFUSOS SENDEROS

A Rosa Montero.

Hay heridas que se convierten en ojos capaces de abarcar en mirada de odio al mundo entero. ¿Para qué odiarnos?

Lydia Cabrera.

Descendieron de Sem, tercero de Noé,
familia hoy dividida: Ismael, Israel.
Incluso sin viajar, sin salir de la patria,
mi casa es el exilio que siempre llevo a cuestas
por esta gliptoteca con esculturas rotas.
Llegamos a Babel, se disolvió la unión.

La embrutecida máquina, esclava de una idea,
salió a quemar la noche. Interrumpió el silencio
que había mantenido atado a sus espaldas.
Dejaba al enemigo aplastado en su furia.
Se confundió la vida en nación postdiluvio.

La sinrazón devora repartiendo el terror.
Contabilizan muertos, piedras frente a cañones,
cócteles molotov o cuerpos que se vuelan.

No basta atribuir culpas; sí pactar, sin olvido,
contra todo lo bélico, sin que desaparezca
una mujer ni un niño, pero tampoco un hombre
[aunque sea fanático]. Que las revoluciones
franqueen las fronteras y domen la conciencia.

Actuar hacia la paz por senderos minados
sin uno traicionarse, sin olvidar la luz,
es subir al trapecio y saltar al abismo
esperando la mano desmilitarizada
que nos dicte el camino, cual a un fuerte Teseo.

El territorio gime como una bestia en coma,
mientras sigan creando nuevos asentamientos.

Arrojada la luz por senderos de paz,
falta no confundir la luz con la metralla.
Condenar con la fatwa no es una alternativa.

Todo el pasado ha muerto, mas nos queda el futuro.
Aprender, renovarse son nuevas condiciones
para permanecer, para ser mutuamente,
para ser uno y todos con el padre semita.



CONTRA EL CUARTEL NO HAY PLEITO CAPAZ DE DESPLOMARLO

A Juan Gelman, Mariana Masera y Vicky Rebori.

...Hay dolor sin olvido,
Con ruido y miseria, frío largo y sin esperanza.
Aquí no existe el sueño silencioso
De la muerte, que todavía la vida
Se agita entre estas tumbas, como una prostituta
Prosigue su negocio bajo la noche inmóvil.


Luis Cernuda.

En el cristal nocturno se rompieron los sueños
con las turbias palabras que el líder pronunció.
Las inmensas mentiras armaron los cuarteles.
La presa y sus compuertas de cara al temporal
sólo inundan los campos innecesariamente.
Un grupo se amotina sobre los huesos frágiles.
El sable, por su voz. Democracia por gotas,
conteo de los fuertes en poder del gotero.
El cielo estrena límites inventados por hombres
y mujeres también. Capitanes sin mando.
Nacimos en la guerra sin querer heredar
la injusticia del mundo ni los surcos inciertos.
Contra el cuartel no hay pleito capaz de desplomarlo.
El plomo pesa impuro sobre el cuerpo mortal.

En Vieques no hay país porque algunos no quieren.
Las naciones en venta aguardan su postor.

Todavía hay sepulcros sin que exista una tarja
que dé finalidad a un desaparecido,
silenciado en su origen por el cuartel de turno.
Y ¿qué de la gran urbe y de los sindicatos
que a menudo protestan si les quitan el pan?

Sin comer no se piensa, pero pesa la duda
¿acaso importa el prójimo? ¿pensamos en su piel?
Son preguntas retóricas para entrenar políticos
que de forma compacta repiten estribillos
desnudos de osadía, cobardes en su forma:
contra el cuartel no hay pleito capaz de desplomarlo;
el plomo pesa impuro sobre el cuerpo mortal.

Y envejecidos duermen recuerdos de familia,
golondrinas que emigran y abandonan sus nidos
en busca de horizontes que no les pertenecen.

Hace falta un galope que nombre lo innombrable
y que de una vez baste, para siempre jamás,
el fulgor de una voz perdida en las cunetas
que su herencia reclama en el seno del mundo.

Puede subir el alma del olvido, el vacío,
y verter sus naufragios ante la caja boba:
invasión mercenaria, guerrilleros a sueldo,
soldados en las nóminas tejidas por cuarteles
que tragan las distancias entre cavilaciones
en mano de altos mandos, escudos del poder.

Contra el cuartel no hay pleito capaz de desplomarlo.
El plomo pesa impuro sobre el cuerpo mortal.

Pongamos el oído pegado a la pared
del mundo de los pobres que en silencio residen.
No pensemos por ellos. No apropiemos su voz.

La tierra abre sus ojos cargados de cenizas
cuando para tragar se parte en dos mitades
como hicieran en la India. La vieja Cachemira
se abre y se abre y nos siembra como estiércol de abono.
El fuerte bastonazo con que el tiempo nos lleva.

Contra el cuartel no hay pleito capaz de desplomarlo.
El plomo pesa impuro sobre el cuerpo mortal.

Cómo salir incólumes de tan osado viaje,
por qué continuar ciegos a la vista del mundo
y pensar que no visto equivale a no ser.

No habrá geografía que sea silenciosa.
Lo parcial no es del cielo. Lo parcial es humano.

Las voces subalternas, campanas del imperio,
siempre se manifiestan desde la retaguardia,
donde no se las ve, mas se escuchan sus rifles.

Se gastan las palabras en cartas inservibles
para gritar al mundo lo que el sordo no escucha.

Somos sordos esclavos obligados al sí
si queremos ser buenos, si queremos la leche
que no nos dan las flores nuestras de cada día,
si queremos el pan a cambio de los muertos.

Para la cascabel no hay otra solución
que cortarse la cola. Su simple escaramuza
para no hacer notar su veneno y presencia.
Pero el veneno queda y pudre las ciudades
que como el áspid sordo responden en silencio
con veneno asentado, las memorias impuestas
que cual viejas guitarras con las seis cuerdas rotas
se venden al olvido. Resistencia en la tierra.

Los dioses invisibles intentan protegernos.
Logran aminorar el golpe de la espada
que de tajo se lleva una pobre cabeza.
El castigo es futuro y también lo es el premio.
Esperar, el consuelo; es el juego caníbal,
perenne antropofagia esperando el futuro.

Contra el cuartel no hay pleito capaz de desplomarlo.
El plomo pesa impuro sobre el cuerpo mortal.

Estamos corroídos como viejos m℮tales
sin fundir en la fragua, salpicados de olvido.
Vivir es la tableta que el boticario vende
a sus conciudadanos. La prescripción es alta.
La dosis es más alta que negarse a vivir
y resistir diciendo la verdad que pensamos.
Contra el cuartel sí hay pleito capaz de desplomarlo.

Relativo es el día, la verdad lo es también,
mas yo ya he dicho basta por los altoparlantes.
Que se llenen de espinas las ortigas, los cardos;
merecidas heridas, sorteo de combate.
Vivir, amar, morir se funden en sinónimos.

El tiempo ha derramado la miel en el arsénico.
Con cianuro nos curan cualquier dolor interno
y hablamos de una luz que tras la esquina espera.

Los fantasmas de antaño habitan en privado.
Dilatados se extienden. Circulan la memoria.
Y la pueblan de sombras, de interminables viajes
que encandilados rompen los pasos del presente
frente a los malecones donde rompen las olas.

Deleznables barreras franqueaban el puerto.
Las chispeantes olas por siempre jamás vuelven.

Por lustros dominaban los nuevos presidentes
antes de consultar al pueblo en elecciones.
Una masa solemne que nunca pierde comba
inaccesible se hace deshilando el futuro.

En un lustro se borra el pensar cotidiano,
lo que en un mes construyen en pleno carnaval,
como mal equipado y tenaz instrumento.

Vuelve el galán de noche a perfumar el pueblo.
Las casas encaladas se disfrazan sin ruidos.
Disentir, en silencio. En público, aplaudir,
gritar consignas, lemas, con soltura correr
como burros quejicas resbalan en el hielo.

Los pacientes cadáveres, despiertos, se agigantan,
corazón de la piedra que marca adonde fueron.
Mas si falta la lápida que nombre las cenizas,
fatigados seguimos la respiración sorda,
húmedo nacimiento que letárgico llega
como un viejo fantasma que ya no conocemos.

El olvido es un monstruo. Somos seres monstruosos.
Se nos pide el olvido, hasta se nos impone.
Rotos corceles de humo disueltos en el aire
ya no permiten ver el lugar del incendio.

Se reparte el botín entre los obedientes
habitantes sin luto a orillas de la mesa
en la que cenan moscas de la especie tse-tsé,
la que en sueños disuelve la arrogancia despierta.

Solamente esperamos que irrumpan los fantasmas,
el estar vacunados y recordar por siempre.

Contra el cuartel sí hay pleito capaz de desplomarlo.

Resistiré el olvido, resistiré el olvido
aunque lo imperdonable empiece a perdonar.
Habrá que resistirse, resistirse al perdón
si me obliga al olvido, si lo aclama el delito.

DESDE YEHUDA AMICHAI: ESTANCIA TRAS LA GUERRA

Que todos recuerden, para que yo pueda descansar

Yehuda Amichai.

Arquitectos del miedo diseñaron los planos
de la ciudad perfecta destinada a olvidar
mi verdad relativa, mi prueba en solitario.
Y altaneros caminan entre los disolutos
que encendieron la pipa que continúa ardiendo
en el pagano fuego de la persecución.

No hay confesión palpable ni prueba del delito
si no ven cicatriz, si el dolor es interno.
Y me fue transferido por mi propia familia,
un pequeño retrato que se ha tragado el tiempo,
la lucha entre recuerdos de memorias impuestas.

Sólo somos capaces de quedarnos sin nada,
sacrificio menor, cuando nada tenemos.

Una tarja pequeña roída por los años
es capaz de sellar en cualquier cementerio
el rechazo al olvido del familiar anónimo
que se enfrenta a los aires y sucumbe en el mar.

Grabaron en la tumba, que no es más que el recuerdo
que encierra la familia cuando no hay panteón
y se hace el aire cómplice de nuestra soledad,
que nunca es compartida aunque estemos en grupo.

Hoy, entre las tinieblas, recuperar la vista,
cual Lucía o Santa Águeda, es mayor sacrificio,
un país de palabras sin banderas posibles.
Que la piedra recuerde lo que olvida el vacío,
y los falsos gobiernos aupados por el clan.


CARRETONES DE MULOS VIAJANDO POR EL MUNDO

... amo la vida
en la tierra, entre los pinos y las higueras
pero no la puedo alcanzar, por lo tanto apunté
con lo último que me quedaba ...

Mahmud Darwish.

Ten cuidado. Abre tu vida
sólo al viento que ha tocado la distancia.


Natan Zach.

La pipa de la paz en cada desayuno,
la heredada condena desde el principio mismo,
era el bautizo diario. Cual preso en Robben Island
pronunciamos la frase vendo enanitos verdes
y la puerta se abrió. Los vampiros esperan
la clave del discurso que brilla en la memoria.
Diablillos geminianos, Pototo y Filomeno,
ocupaban la radio en diálogos de sordos.
Hoy la verdad depende de la boca del metro.

Trajeron las serpientes, despojadas del templo.
Cobra desmenuzada, serpiente de anteojos,
era nuestro menú. Su veneno no mata.
Habíamos cruzado la frontera hacia China.
En abyecto silencio, tolerábamos más.
El barro no pelea de cara al alfarero.

Madera que es la guerra, la mesa sin mantel,
los zapatos sin cuero, productos del hechizo.
Amuletos dispersos no evitan la Intifada.
El país, su resguardo, también su maldición.
Buscaba un mirlo blanco del infierno y sus círculos.

En la plaza de toros se pierde la equidad:
las armas contra el cuerpo venden doble moral.
Ven con el ojo zurdo de las ciencias ocultas.

Con gardenias marchitas del global bajareque
preparamos la rumba entre brete y pachanga
donde se pone el sol, homenaje a la noche,
la ceremonia hindú, melodía del agua:
flotar eternamente y sin regreso alguno.

Cual canarios expuestos a detectar m℮tano,
la crispación política en las minas del pueblo,
torturados sin juicios, culpables porque sí,
cabalgaba el terror dueño de la ciudad.
Las emociones de hoy cuando estemos ausentes
marcharán a otros cuerpos que las carguen de ciencias
capaces de crear el espacio silente,
la ciudad prohibida, derecho inalienable
destinado a la nada en cuestión de segundos.

Biografía:
Omar García Obregón
,
Omar García Obregón, de origen hispano-cubano, nació en Santa Clara, Cuba, en 1966 y reside en Londres desde 1991. Tiene cinco títulos de la Universidad de Miami: Licenciatura en Ciencias, Licenciatura en Letras, Máster en Pedagogía [con premio al mérito académico], Máster en Estudios de Lengua Española y Doctorado en Estudios Románicos, con especialidad en teatro [con premio al mérito académico] [Tesis doctoral: \'Diálogos con la censura: El enantiomorfismo teatral durante el franquismo\']. Doctorado también de Queen Mary, Universidad de Londres, en Estudios Hispánicos [Tesis doctoral: \'Towards an Interpretation of the Poetic Text: Language and Thought in the Poetry of José Ángel Valente\' [Hacia una interpretación del texto poético: lenguaje y pensamiento en la poesía de José Ángel Valente]]. Es Reader [pre-catedrático] en Poéticas de Exilio, Censura y Resistencia Cultural, del Departamento de Estudios Hispánicos, Escuela de Lenguas Modernas, Lingüística y Cine, de Queen Mary, Universidad de Londres, donde es docente e investigador desde 1992, y fue director de Departamento del 2001 al 2003. Como hispanista se centra en la producción cultural bajo regímenes autoritarios, y en el ámbito diplomático se interesa por los derechos humanos. De 1993 al 2000 fue director del Seminario de Investigaciones Latinoamericanas y de Estudios Hispánicos Modernos, patrocinado por el Centro de Estudios Europeos Modernos y el Departamento de Hispánicas de QM, Univ. de Londres. Es Senador Diplomático del Consejo Diplomático de la London Diplomatic Academy desde el 2000. Fue Embajador Internacional de la International Society of Poets de 1991 al 94. Aparece en: Who\'s Who in the World [2004], Dictionary of International Biography: A Biographical Record of Contemporary Achievement [2004; 2000; 1999 y 1998], The Royal Book of Diplomacy and Science [2003; 2002 y 2001], Who\'s Who in the 21st Century [2002], International Authors and Writers Who\'s Who [2001]. Tiene 5 poemarios publicados: Resistencia en la tierra [Madrid: Verbum, 2007], La fragmentación del paisaje [finalista del Premio Internacional de Poesía Antonio Machado, Collioure, Francia, 1999]; Topografía de otro espacio [Premio Internacional de Poesía Lezama Lima, 1999], Pastor del tiempo [Mención, Premio Internacional de Poesía Tomás Morales, España, 1994] y Rumba incesante hacia la nada [1993] y un poemario en prensa: Fronteras: ¿el azar infinito? [Pontevedra, Galicia: Fundación Cuña-Casasbellas, 2009]. Sus poemas vienen apareciendo en revistas y antologías de América Latina, España y Estados Unidos desde 1987, y recibió su primer premio literario en 1983 en la categoría de ensayo, American Legion. Hasta el momento ha presentado ponencias en varias ciudades de Estados Unidos, en Nueva Zelanda, Australia, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, el Reino Unido, Suecia, España, Irlanda y Francia. De estudios literarios ha publicado: El [im]posibilismo teatral: Buero y Sastre frente a la censura. Serie: Diálogos con la censura, vol. 1. Miami: CERA [Censorship & Exile Research Association], 2006; Censura y enfrentamiento con el público: El teatro de Lauro Olmo y Martín Recuerda. Serie: Diálogos con la censura, vol. 2. Miami: CERA, 2006; Cultural Cyclothymia in the Face of Dystocia: [De]constructing a National Identity in Exile. The Cuban Case. Miami: CERA, 2006; Velázquez ante el espejo: La función heurística en Las meninas de Buero Vallejo. Diálogos con la censura, vol. 3. Miami: CERA, 2007, y tiene en prensa Pánico, absurdo y crueldad: El teatro de Fernando Arrabal y de Agustín Gómez Arcos y El teatro insólito de José Ruibal, Luis Riaza y Manuel Martínez Mediero, mientras trabaja en su último libro La producción paralela: Las dramaturgas españolas durante el franquismo. Es co-editor de El Güegüense al pie de Bobadilla: Poemas escogidos de la poesía nicaragüense actual [Managua: PAVSA, 2008], por el que recibió un diploma de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Página web:

http://www.sllf.qmul.ac.uk/staff/garcia.html

omargarciaobregon@gmail.com

 

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